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El mercado argentino, con dinámica incierta

Por Saul Musicante *

Menuda tarea tienen los asesores de inversiones: intentar escrutar el futuro de un mercado en el que las convicciones son volátiles, afectadas por factores domésticos pese a un mundo posicionado en modo risk-on.
Hay datos positivos de la economía china, en la que las exportaciones crecieron por encima de las estimaciones y dieron lugar al optimismo respecto a una recuperación económica, impactando al alza en commodities (petróleo, cobre) y sosteniendo una tendencia alcista en mercados emergentes en general.

El posible arreglo de la “guerra comercial” con EEUU también juega favorablemente. Asimismo, un mercado bursátil norteamericano cerca de alcanzar los máximos históricos, sustentado en buenos balances (JP Morgan), con tasa de interés de 10 años en 2,55% y un dólar que se mantiene estable versus las principales monedas, también contribuyen a este buen clima global.
Pero éste no contagió la región donde el gigante brasileño Petrobras sufrió una dura caída por la supuesta intervención del gobierno, que frenó una suba de los combustibles. Además, las negociaciones por las reformas económicas afectan negativamente.
En el ámbito local se verifican desempeños disímiles para las distintas clases de activos y el factor político sigue jugando un rol fundamental en el comportamiento de los inversores. La divulgación de encuestas anticipadas contribuye a complicar el clima, aun cuando todavía falta tiempo para la definición de las candidaturas.
Lo mejor pasó por el mercado cambiario, en el cual una mayor oferta estacional posibilitó la apreciación de la moneda local, con una recuperación semanal de 3,2%, cerrando 6% por encima de la banda inferior de la zona de no intervención. El acuerdo alcanzado con el FMI, que habilita próximamente la licitación de hasta US$60 millones diarios, operó positivamente.
Si bien el mercado de títulos públicos en dólares se recuperó levemente, el riesgo país sigue instalado por encima de 800 puntos con rendimientos diferenciales entre las especies emitidas con ley local y extranjera, donde los riesgos políticos sumados a una estimación de menor recaudación a futuro, producto de una economía que no despega de manera contundente, conspiran para normalizar la curva. Si bien la licitación de Letes tuvo alta aceptación, los analistas se enfocaron en que el volumen emitido fue inferior al monto que vencía.
En el mercado accionario, las perspectivas de corto plazo no dan margen al optimismo, con el Índice S&P Merval cerrando la semana con una baja moderada, en el que algunas acciones bancarias lograron alzas y las energéticas registraron pérdidas.

En cuanto a carteras de inversión, este combo de incertidumbre política exacerbado por discusiones internas del Gobierno (reclamos de los socios políticos, rumores de renuncias en el gabinete) continúa primando en las decisiones de portafolio, imponiéndose el perfil conservador y la preferencia por activos dolarizados y de corta duración, incluyendo Fondos Comunes de Inversión que invierten en activos externos.
Para quienes tengan mayor propensión a tomar riesgos más pronunciados, los precios de los bonos en dólares sugieren la cercanía de un piso. No obstante, su recuperación depende de la aparición de noticias positivas que por ahora se hacen desear. Asimismo, dada la coyuntura temporal del mercado cambiario, mantener inversiones marginales en pesos, en la que se pueden obtener tasas cercanas a 50% en las distintas alternativas disponibles, tienen particular sentido.

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