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El año cierra con incógnitas y preocupación

Los datos derivados de la ejecución fiscal y los relativos al intercambio internacional, además de poco actualizados, insinúan el advenimiento de tiempos con problemáticas menos favorables que años precedentes.

Por Salvador Treber – Exclusivo para Comercio y Justicia

Los analistas de la economía argentina han venido habituándose a acceder con menos de un mes de rezago a la información estadística que incluye la ejecución mensual de la Tesorería y de la actividad en materia de comercio exterior. El hecho de que cuando se aproxima el cierre del año, viera la luz pública recién en las últimas horas de día 28 de noviembre ppdo., constituye de por sí un inocultable signo de alerta en busca de las causas del retraso.

Un rápido examen permite advertir que en el noveno mes del año se verificó el déficit financiero de $4.842 millones, que se constituye en el más elevado del período. Respecto a los $2.580 millones con que se cerró el mismo mes en 2012, implica una suba de 86,9%, siendo el factor decisivo de tan inusitado incremento en este caso el mayor pago de gastos financieros pues el rubro “Intereses” (en moneda nacional y extranjera) requirió $5.254,6 millones, que representan 18,1% respecto a los $28.962,8 millones acumulados desde enero.

En ese mismo lapso, los denominados “Gastos Corrientes” sumaron $486.417,9 millones y los “de Capital” otros $63.967; totalizando $550.384,9 millones, de los cuales apenas $28.523,3 millones fueron a Inversión Real Directa mientras $31.887,7 millones se derivaron a los 23 fiscos provinciales y la Capital Federal. Debe subrayarse que en ese contexto la principal finalidad, en función del monto requerido, corresponde a las Prestaciones de Seguridad Social $191.168,4 millones (34,7% del total), cifra que además excedió a los $171.804,4 millones de recursos con ese destino específico. Por su parte, en materia de “Remuneraciones” lo erogado ascendió en septiembre a $8.808,1 millones y a $71.418,8 millones el sumatorio de los nueve meses transcurridos.

Los ingresos por todo concepto reconocidos como “ordinarios” sumaron en el noveno mes $68.963 millones; o sea, registrando un crecimiento de 46% frente a los de idéntico mes de 2012. Los “tributarios” sin afectación especial rindieron $299.807 millones pero a ellos se deben agregar, por reconocer idéntica naturaleza, las Contribuciones antes referidas; con lo cual el ejercicio de dichas facultades generó fondos por $411.621,4 millones.

En consecuencia, el desequilibrio acumulado de los tres trimestres ascendió a $22.107 millones, pese a computarse como recursos ordinarios las trasferencias de utilidades del Banco Central del ejercicio precedente, rentas de valores mobiliarios depositados en la Anses y otros rubros menores que, en conjunto, llegaron en ese lapso a $13.280 millones: superando así con amplitud los del año 2012, que habían sido de apenas $4.002 millones.

Mediante el Mensaje que acompaña el Proyecto de Presupuesto para 2014 se deja constancia de que para el año en curso el desequilibrio final llegaría a $46.686 millones, lo que, por las habituales características que siempre asume la ejecución en el último trimestre de cada ejercicio, parece ser simple expresión de deseos. Tampoco merece tomarse como fidedigno lo expresado en el sentido de que el superávit primario será en 2014 nada menos que $83.889 millones, y menos aún que el financiero final cerrará, también con signo positivo, arrojando $3.579 millones.

La evolución del comercio internacional
En cuanto al balance comercial, la gestión ha debido lidiar con una economía mundial muy problematizada. Pese a la vigencia de tan compleja situación, Argentina sorteó adecuadamente ese escenario adverso que tuvo su principal inconveniente en que el socio principal, Brasil, está pasando por una coyuntura de casi estancamiento, ya que se estima no crecerá más de 1% en 2013; por ello es obvio que no puede menos que afectarnos.

Tal realidad se agrava debido a que nuestras autoridades han permitido que crezcan, en promedio, alrededor de 10% las importaciones, alcanzando muy similares a las mayores alcanzadas que correspondieron a 2011.

Los datos disponibles que acumula la actividad en dicha materia al cabo de 10 meses (enero-octubre) se pueden apreciar en nuestras ventas al exterior que, si bien subieron globalmente 3%, reflejan cambios cualitativos muy relevantes en su composición. El rubro dedicado a manufactura de origen agropecuario tuvo un verdadero “salto” interanual de 121,9%; seguido por las manufacturas de origen industrial, que lo hicieron en un no menos ponderable 83,8%.

Por el contrario, se concretaron bajas en las ventas de combustibles y lubricantes, tal como viene sucediendo por tercer año consecutivo; a lo cual se suma la reducción de embarques en productos primarios, que lo han hecho en 67,1%. No obstante, esto no es de lamentar porque esa alta proporción en bastante más de la mitad fue sustituida exitosamente por los sometidos a previa transformación. Al pasar revista a lo acontecido en toda América Latina, se puede verificar que las consecuencias recesivas fueron superadas sin caer en ningún deterioro.

En cuanto a la integración física de las importaciones (crecieron globalmente 7%), registran como signo mas saliente, y a la vez preocupante, el gran incremento habido en cuanto a combustibles y lubricantes, exigiendo incurrir en un gasto incremental de 72%. Le siguen la adquisición de vehículos, con 54,5%, y los bienes de capital que acrecieron 53,7%. En sentido inverso, se advierte una contracción de 51,2% en la compra de bienes intermedios, lo cual debió ser motivo de alguna referencia específica de los funcionarios pues es muy importante saber en qué medida han podido ser reemplazados por los de origen nacional.

Si ello no fuere así, se estarían consumiendo los existentes en depósitos y esto no podría continuar por mucho tiempo más. En cambio, resulta positivo que la introducción de bienes de consumo haya bajado 15%, ya que es un ahorro bien realizado; pero trae bastante inquietud que el ítem de piezas y accesorios para bienes de capital haya sufrido una merma de 11,4%.

El objetivo programado de alcanzar un superávit de US$10.000 millones se ha tornado difícil de lograr, aunque se estará cerca. En cambio, es inexplicable que los funcionarios del área hayan permitido que por medio del turismo al exterior y compras con tarjeta hayan gastado más divisas que en la importación de combustibles y hasta fines de diciembre ese derroche llegue a US$8.000 millones.

La recaudación tributaria en noviembre
Los ingresos de esta naturaleza en dicho mes tuvieron un incremento bastante menor que los precedentes, ya que sólo llegaron a $73.583 millones; es decir, apenas 21,3% más que en igual mes de 2012. Respecto del mes precedente, hubo una baja de 1% pues entonces ingresaron $74.292 millones. En cuanto al importe acumulado en los 11 meses, ascendió a $ 782,7 miles de millones, lo cual equivale a 95,3% de lo previsto preventivamente para todo este año ($820,9 miles de millones).

En el análisis particularizado se advierte un claro contraste entre el rendimiento del IVA, que totalizó en noviembre $23.256 millones, exhibiendo un incremento interanual de 30,5%, desempeño que sólo fue rebasada en dicho mes por el impuesto sobre Débitos y Créditos Bancarios, que llegó a $5.460 millones (suba de 32,9%). Estos dos instrumentos están muy directamente vinculados con la actividad interna y ponen de manifiesto que en ese ámbito no hubo achatamiento alguno.

En segundo lugar se ubicaron los recursos afectados al financiamiento de la Seguridad Social, cuyo producido llegó a $19.148 millones, 24,8% por encima del mismo período en el año anterior. La baja relativa de alrededor de cinco puntos porcentuales, con respecto a los meses anteriores, no tiene una justificación racional y lo más probable es que se funde en moras intencionales a cargo de una franja de obligados ya que los datos sobre desocupación exhiben los índices más bajos de los últimos tres años (6,8% de la población económicamente activa).

A continuación aparece el impuesto a las Ganancias, con $15.272 millones, cifra apenas 10,8% mayor que la del año anterior, lo cual es totalmente inadmisible. ¿Cómo explicar que en el mes que vencen las declaraciones de las empresas que cierran su ejercicio el 30 de junio (son muchas e importantes), se verifique la suba más modesta de todas? Lejos de mostrarse tan satisfecho como lo manifestó en la conferencia de prensa el titular de la AFIP, debió dar explicaciones válidas sobre esta pronunciada caída.

Hay rubros en las disminuciones que son perfectamente lógicas pero en cuanto al impuesto a las Ganancias, en el cual hace varios meses que se verifican progresivas caídas, no se ha hecho nada y, lo que es peor aún, el funcionario responsable ni siquiera se ha dado por aludido. Prefirió hablar sólo en general y se circunscribió a anunciar que van “…a cumplir fácilmente con las metas de recaudación anual e incluso habrá un excedente”. Es obvio que el grado de inacción que exhibe no ha hecho otra cosa que incentivar a los evasores sin que siquiera lo perciba.

Muy distinto es el caso de los gravámenes que recaen sobre el comercio internacional. En materia de importaciones se registró una merma interanual de $1.599 millones (-37,4%) pero lo más llamativo es lo que pasa con los embarques de cereales y oleaginosas que en el mes analizado cayeron nada menos que 93% debido a la retención de stock que están haciendo los grandes productores y acopiadores. Las cifras en este aspecto son patéticas, pues en vez de los $960 millones que sumaron en 2012, llegaron apenas a $67 millones, a la espera de una macrodevaluación que alientan sin disimulo alguno.

El manejo discrecional de la oferta no puede quedar al arbitrio de los grandes operadores pues equivale a maniobras ilegales como las de monopolio y/o oligopolio. Incluyendo todos los bienes exportables del sector agropecuario, en el mes de noviembre sumaron $ 2.680 millones; mientras que en 2012, pese a que la producción fue menor, ascendió a $ 4.279 millones. Haciendo un simple cotejo, es claramente evidente la maniobra consumada.

En cuanto a las exportaciones de combustibles, es el tercer año consecutivo que el rendimiento viene descendiendo, acumulando un descenso de 68,7% al bajar en el mes de $1.415 a sólo 443 millones debido a la progresiva reducción del valor agregado y la paralela urgencia por importarlo para atender la creciente demanda doméstica.

Los anuncios conocidos hacen oscilar la tasa de crecimiento del producto en 2013 entre 2,5 y 5,3%; según el grado de imparcialidad que tenga el analista que maneje los datos básicos. De todas maneras, en el escenario de América Latina, Argentina aparece como una de las economías más exitosas pero surgen una serie de incógnitas y dudas que se trasladan a 2014 pues el mercado mundial no mejora sensiblemente y pueden afectarla.