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Derecho, béisbol y espionaje

Descolló en varias y disímiles actividades

Por Luis R. Carranza Torres

Morris “Moe” Berg fue un estadounidense abogado, políglota y espía, si bien es más conocido como un “receptor” en las Grandes Ligas de Béisbol en el período de 1926 a 1939.
Nació en la ciudad de Nueva York el 2 de marzo de 1902. Después de graduarse de Princeton en 1923, comenzó su carrera en las Grandes Ligas como receptor. Jugó 15 temporadas en ellas para cuatro equipos diferentes, incluidos los Dodgers de Brooklyn y los Medias Rojas de Boston.
No sobresalió demasiado en ese juego. Se lo usaba en la defensa y no era raro que pasara más tiempo en el banco que en el campo de juego. Se lo conocía como “el hombre más inteligente del béisbol”, más que por algún logro deportivo, como nos cuenta Nicholas Dawidoff en su libro The catcher was a spy: The mysterious life of Moe Berg. El beisbolista y manager de los New York Yankees, Casey Stengel, lo describió una vez como “el hombre más extraño que haya jugado al béisbol”.
Berg hablaba alemán, japonés, francés, italiano, español y portugués con fluidez y conocía al menos una docena de otros idiomas. En tres años, durante la temporada baja, se graduó primero en la Universidad de Princeton y luego obtuvo el título de abogado en la Columbia Law School en 1928, y finalmente tomó un puesto en un bufete de abogados de Wall Street mientras todavía jugaba béisbol.

Leía varios periódicos al día y poseía una amplia cultura general que no tardó en hacer pública con sus apariciones exitosas en el programa radial de preguntas y respuestas de la época, Information, please!, en el que respondía preguntas sobre la etimología de palabras del griego y el latín, eventos históricos de Europa, de Medio Oriente y de conferencias internacionales.
Después de varias temporadas decepcionantes con los Medias Rojas, Berg dejó el béisbol en agosto de 1939 y comenzó a buscar una manera de involucrarse en el esfuerzo de guerra.
En 1943 fue reclutado por la Oficina de Servicios Estratégicos para viajar al extranjero y espiar el programa alemán de bombas atómicas. El don de Berg para los idiomas y su ingenio rápido lo convirtieron en el candidato perfecto para el trabajo, siendo elegido para una misión especial llamada “Proyecto Larson”, cuyo propósito era entrevistar a los mejores físicos italianos para ver si sabían algo sobre un programa de bombas atómicas alemán.

En 1944, Berg viajó a Italia y se reunió con los físicos Edoardo Amaldi y Gian Carlo Wick, quienes admitieron que no habían realizado ninguna investigación atómica para los alemanes y sospechaban que incluso si los alemanes estuvieran trabajando en una bomba atómica, les llevaría al menos una década para completarla. Berg continuó visitando a otros científicos italianos durante todo el verano, aunque no obtuvo mayores indicios sobre un programa nuclear alemán.
En diciembre de 1944, el OSS (la Oficina de Servicios Estratégicos, el servicio de inteligencia de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial) se enteró de que el famoso físico alemán Werner Heisenberg se iba de Alemania para dar una conferencia en Zúrich. Berg recibió la orden de asistir a la conferencia y ponerse en contacto con Heisenberg. Se le ordenó, asimismo, si había indicios de que los alemanes estaban trabajando en la bomba, dispararle a Heisenberg.
El 18 de diciembre, Berg asistió a la conferencia y se sentó en silencio con una pistola en su bolsillo ante una pequeña audiencia de profesores y estudiantes graduados.

También le habían dado una tableta de cianuro. Heisenberg no reveló nada sobre un programa nuclear alemán durante la conferencia, pero Berg pudo reunirse con el anfitrión suizo de Heisenberg y la fuente de OSS Paul Scherrer. Allí obtuvo una invitación para cenar con Heisenberg más tarde esa semana. Berg escuchó atentamente la conversación esa noche pero no había indicios de que los alemanes estuvieran trabajando en una bomba atómica.
La importancia de esa misión se verifica cuando, luego de ser informado del resultado, el presidente Roosevelt envía un mensaje codificado sobre el coraje de Berg: “Denle mis mejores saludos al receptor”, en alusión a su puesto en el béisbol.
También como espía, Berg viajó a Yugoslavia a obtener información sobre grupos de resistencia que Estados Unidos consideraba apoyar. Regresó a ese país el 25 de abril de 1945 y renunció a la Unidad de Servicios Estratégicos, el sucesor del OSS, en agosto.
Después de la guerra, Berg rechazó varias ofertas para entrenar para las Grandes Ligas de Béisbol. En 1952, fue contratado por la CIA para usar sus viejos contactos de la Segunda Guerra Mundial para recopilar información sobre la ciencia atómica soviética, pero sus esfuerzos produjeron pocos resultados. Murió en Belleville, Nueva Jersey, el 29 de mayo de 1972.