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Programas más cortos y dinámicos para combatir la deserción en carreras tecnológicas

Para Diego Casali, presidente de la organización que nuclea a compañías de TIC, es necesario emprender un trabajo conjunto para enfrentar esa problemática. “Los chicos ya no quieren estudiar seis años; las empresas siguen necesitando ingenieros y magísteres pero también técnicos”. Al rubro no le falta crecimiento ni mercado ni oportunidades sino más de tres mil recursos humanos

Por Laura Pantoja – lpantoja@comercioyjusticia.info

Uno de los pocos sectores, por no decir el único, que no se ha visto perjudicado por la crisis económica es el de tecnología, al que le sobran mercado y oportunidades, a contrapelo de todos los otros rubros, que no pueden crecer por falta de aquéllos.
A diferencia de empresas que se achican o despiden personal, este sector -en su conjunto- demanda la incorporación de más de tres mil trabajadores, contratación que no puede llevar adelante porque -como ya sabemos- no existen recursos humanos capacitados, una problemática de larga data pero que en la actualidad cobra mayor relevancia ante la crisis coyuntural por la que muchas personas -alejadas del mundo tecnológico- hoy están fuera del mercado laboral.

La situación fue nuevamente puesta de manifiesto días atrás en el marco de una entrevista que Diego Casali, presidente del Córdoba Technology Cluster, mantuvo con algunos medios de Córdoba en ocasión de la celebración del 18º aniversario de la entidad.
En la oportunidad, Casali recordó los buenos resultados del sector – que, según el último monitor TIC, registró una suba del empleo interanual de 15% y un aumento de la facturación por exportación de 25%- y la escasez de recursos -sobre la que, si bien se está trabajando en un programa especifico con la Provincia- manifestó una gran preocupación en torno a la falta de motivación de jóvenes para estudiar carreras tecnológicas y al alto nivel de deserción de universitarios en carreras afines.
“La cantidad de alumnos que egresan de secundarios no técnicos y siguen carreras tecnológicas es bajísima. Además, la deserción a nivel universitario es preocupante; no es culpa del alumno ni de las empresas que ‘roban’ los recursos, como se suele decir. Es un problema que se debe atacar entre todos”, dijo.
El directivo entendió que los planes de estudio de las carreras tecnológicas deben adecuarse a programas de plazos más cortos y que habiliten una combinación entre la teoría y la práctica.
“Hoy los chicos no quieren estudiar lo que estudiábamos nosotros hace 20 años; el mundo ha cambiado y las universidades del mundo se están aggiornando y ven cómo se arman y articulan programas más a corto plazo. Ya es difícil que los chicos estén seis años estudiando, por lo que tenemos que ir a los sistemas de créditos, con habilidades y capacidades, más del tipo rompecabezas, en el que el profesional puede ir armando su carrera entre academia y empresa”, sintetizó.

“Nosotros, las empresas, necesitamos los ingenieros, los doctores, los magísteres, pero también los técnicos, los diplomados. Hoy que la gente se vaya de la universidad no le sirve a la universidad, no les sirve a las personas -porque pierden la capacidad de seguir profesionalizándose- y tampoco les sirve a las empresas porque las personas se capacitan un año o dos, y eso le genera poca estabilidad a la empresa. A todos nos sirve que las personas sigan estudiando, pero tenemos que armar algo en conjunto”, insistió Casali.
En ese sentido, valoró el proyecto de Campus Norte, en Juárez Celman, en el que se ubicará una suerte de Polo de Formación Tecnológica, donde se habilitarán escuelas ProA y programas universitarios de corto plazo, para todas las facultades -no sólo las tecnológicas- como de Agronomía, Arquitectura, Ingeniería, que sirven al trayecto de grado que cursa cada estudiante.
Una prioridad
El universitario no es el único nivel en el que hay que reestructurar esquemas para promover o cuidar la formación de recursos tecnológicos, es necesario incentivar a alumnos del secundario, y hasta incluso de niveles primarios.
“Se hacen actividades que por ahora son muy aisladas, pero es una de las prioridades que tenemos como cluster por delante -llegar con programas de incentivo a todas las provincias.
Más allá de las escuelas técnicas, tenemos que trabajar con las que no tienen noción de tecnología, para que los alumnos sepan cómo es trabajar en empresas de tecnología, cuál es la diversidad y los tipos de trabajo que hay. Muchas veces los chicos asocian a los tecnológicos con nerds o ‘ratas de laboratorio’ o científicos, lo que termina ser lo más alejado de la realidad. Tenemos que llegar en masa a esos públicos para dar a conocer nuestra realidad”, aseveró Casali, quien a su vez es el presidente de la empresa Dicsys.

Destacó como ejemplo de incentivo las acciones que llevan adelante Chicas en Tecnología o Mujeres en Tecnología, con las que indicó que desarrolló actividades en conjunto. Valoró mucho el mensaje de género, pero aclaró que la idea del cluster es “motivar a todos”.
En materia de acciones para paliar el déficit de recursos humanos, recordó el programa recientemente lanzado con el gobierno provincial, denominado Clip, por el que que se van a formar mil nuevos perfiles, y en menor medida, se van a elevar los perfiles de algunos que ya están insertos en empresas. “Lo importante de este programa es la articulación entre la capacitación y la práctica profesional, y que son las empresas las que eligen los perfiles porque se comprometen al final del programa a incorporarlos”, explicó.

La exportación es la que permite el crecimiento sostenido
Con los números por encima de toda industria, la seguridad de crecimiento sostenido para el sector está en las exportaciones. “Hoy la facturación por exportaciones se encuentra por encima de 25%. Eso es lo que nos permite el crecimiento sostenido sin depender de las variables micro o macro que tenemos en Argentina. Antes, las crisis eran cada diez años, ahora las tenemos más cortas, pero teniendo siempre mercado que venga del exterior podemos estar tranquilos. No nos falta mercado, no nos faltan cliente y no nos faltan oportunidades”, dijo.
En ese sentido, la proyección para el año próximo es aumentar los negocios provenientes de exportación, tomando como ejemplo a Buenos Aires, cuyos números rondan 50%. “Hay muchas empresas que todavía siguen mirando adentro, pero el crecimiento sostenido, la no dependencia de las crisis, se da solo mirando al mercado exterior”, apuntó.
En otro punto, la aspiración y el trabajo del sector en los próximos años es vender más productos de valor agregado, algo en lo que vienen trabajando desde hace años mediante diversos programas de vinculaciones de sector, y por el que también se ha gestado la incubadora del cluster.

“Hace años la porción de negocios de valor agregado era de 10%, ahora es de 20%. Seguiremos trabajando en ese sentido”, aseveró Casali, quien en febrero próximo, en el marco de la asamblea general del Córdoba Technology Cluster, dejará de ser presidente para dar paso a otro de los miembros que están trabajando en la comisión directiva. Aún no se conocen los candidatos.

Los perfiles más buscados

Son los desarrolladores de software full stack y los especializados en lenguajes como .Net y Java. Clip, proyecto implementado por el cluster con el gobierno de Córdoba, brindará capacitación. Las empresas, en el marco de la práctica profesional, podrán adaptar -con capacitaciones extras- los recursos a su medida.

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