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Los supermercados, con “miedo” ante el furioso parate del consumo

Las caídas en ventas superan los dos dígitos en productos de “baja elasticidad a la demanda” como la leche. Los quesos, la carne y el café pasaron a ser artículos suntuarios. Los dueños ya no saben qué estrategia comercial o de marketing aplicar; ya probaron “todo”

Javier De Pascuale – jdepascuale@comercioyjusticia.info

La fuerte recesión que atraviesa la economía nacional impacta de lleno en el consumo popular y el negocio del retail lo sufre de un modo “catastrófico”, en palabras de los referentes de la venta comercial minorista. Al tiempo que algunas cadenas locales cierran sus puertas, otras sobreviven y el sector en su conjunto espera sortear la crisis.
“Nosotros como Cámara de Supermercados nos sentamos junto a cámaras colegas en el C20 y en todos los sectores el común denominador es el miedo a lo que estamos sufriendo. Requerimos un giro inmediato a esta situación. La estanflación que vivimos es un proceso muy grave, que encierra escenarios complicados. Hacen falta medidas urgentes, inmediatas que muevan el consumo”, afirmó Víctor Palpazelli, vicepresidente de la Cámara local que agrupa a los supermercadistas.
“Hoy estamos aguantando, soportando, esperando. Esto en algún momento tiene que cambiar”, dijo dramáticamente el dirigente, aunque con un dejo de esperanza en medio de un año electoral que expone particularmente a los encargados de las políticas públicas ante las organizaciones de la sociedad civil.

El Súper Uno de la localidad de Colonia Caroya no puso pasar la crisis y cerró sus puertas. El mismo fenómeno se da en otras provincias: la cadena Toledo, con 54 años en el mercado marplatense, advirtió sobre su inminente colapso. “Esto no da para más”, dijo Antonio Toledo, propietario. e insistió: “No sé si llegaremos a mayo o junio”. Lo propio sucedió con la cadena Supermercado, de San Juan. Y grandes cadenas como Día, con sede central en La Plata, cerraron sucursales.

Sucursales
“En Córdoba, algunas sucursales que andan bien subsidian a otras. La cosa es aguantar hasta que la tormenta pase”, según Palpazelli, referente de la cadena Almacor. “¿No pueden aplicar el menú de acciones que se recomienda en estos casos, como promociones, pool de compras, nuevos canales de ventas?”, es la pregunta que este diario le trasladó al dirigente, antes de recibir una respuesta contundente: “Todo. Hemos hecho absolutamente todo. Promociones por cadena, por sucursal, buscando reflotar las unidades perdidas o al menos dejar de perder unidades vendidas, ya no sabemos qué más hacer. Hemos bajado los costos al límite. Ya la estructura de costos no soporta un punto más, medio punto más de aumento en impuestos, en servicios u otros rubros”, explicó el empresario.

08La crisis tiene un costado social, además de empresario, puesto que el rubro gasto en personal es otro de los segmentos que fueron ajustados, con el fin de sortear la crisis. “En materia de personal estamos al límite absoluto. Puesto que se da de baja, no se repone, aún a riesgo de afectar o comprometer el servicio. Realmente estamos ante una crisis larga, muy larga, que provoca miedo en el empresariado, ya que el riesgo es muy grande. Se expone mucho más a las empresas y sólo nos queda la esperanza de que los gobiernos tomen medidas para que estos empiece a caminar”, subrayó Palpazelli.

Almaceneros
PARA LOS MINORISTAS ES UNA “CATÁSTROFE COMERCIAL”

“La palabra que describe justamente la situación es catástrofe. Tanto a nivel del consumo de la gente como a nivel de las ventas. Hay pérdida de fuentes laborales en todo el comercio, también en el comercio minorista. Las ventas han caído 9,7% y la gente se está endeudando para poder pagar alimentos, están financiando hasta su propia alimentación”, destaca Vanessa Ruiz, gerente del Centro de Almaceneros y Comerciantes Minoristas de Córdoba.
Los datos de esta cámara que agrupa al pequeño comercio son elocuentes. Sólo en el mes de marzo cerraron 61 comercios, muchos más que las 27 aperturas. En el término de un año, son más de 220 las almacenes consolidadas que no pudieron pasar el invierno económico y debieron cerrar sus puertas. “Cada uno de esos comercios son una familia que pierde su fuente de ingresos y de oportunidades laborales”, remarca Ruiz, antes de compartir los datos que muestran negro sobre blanco la caída brutal del consumo que se está dando en algunos rubros, sobre todo en alimentos. “El café ha pasado a ser un artículo suntuario”, precisa la ejecutiva. Su consumo en los almacenes cordobeses cayó 40,28%. Lo mismo pasó con el queso cremoso, que cayó 23,4% en las ventas, los yogures (-25%), la leche (-25,3), la carne (-22,35%), el pescado (-27%), entre otros productos.
Entre los consumidores más acomodados a la crisis, el cambio en el consumo pasó por pasar de primeras a segundas y terceras marcas. Entre los menos favorecidos, pasó a los productos sustitutos: las menudencias de pollo rotan 35,3% más y los alimentos a base de leche, amplían su circulación casi veinte por ciento (19,4). Hasta la venta de pollo, que era la gran vedette de salida ante el aumento de la carne, cayó más de 3 puntos. La crisis no perdona y se mete en la mesa de los argentinos.