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La Nueva Esperanza, ex SanCor, cooperativa de Brinkmann

La fábrica cerró en 2017 y un grupo de sus trabajadores logró asociar en el proyecto de reapertura al gremio Atilra, al municipio y al Gobierno de la provincia. Tuvieron un crecimiento espectacular y hoy producen para tres provincias

El panorama asomaba sombrío y el futuro, incierto. A fines de 2017, en Brinkmann sólo reinaban caras largas. Es que, de forma dura e inesperada, ocurría un cimbronazo que sacudía toda la ciudad: se confirmaba el cierre de la planta de SanCor, que funcionaba allí desde hacía más de 70 años.
Después de que algunos empleados lograron ser reubicados en fábricas que la empresa tiene en Balnearia, Morteros y Sunchales, 20 trabajadores quedaron a la deriva. Fue entonces que, ante la adversidad, de la cuenca lechera salió la garra para sobreponerse y crear la cooperativa de trabajo La Nueva Esperanza, con la que volvieron a poner las ilusiones de pie.
Así, con el acompañamiento del Gobierno local, de la Asociación de Trabajadores Lecheros de la República Argentina (Atilra) y con la asistencia financiera para emprendimientos productivos, del Ministerio de Industria, Comercio y Minería de la Provincia, se puso en marcha la quesería, se retomó la producción y también los puestos de trabajo que se habían perdido.
Todo comenzó cuando una decena de trabajadores y algunos de sus familiares decidieron formar una cooperativa de trabajo. “Visitamos la cooperativa láctea Nuevo Amanecer, de Mar del Plata, que tomamos como ejemplo y modelo a seguir. Esa planta cerró, el dueño se fue y quedaron 70 empleados en la nada, y de ellos surgió la iniciativa, y hoy son más de 120 empleados. En nuestro caso, fuimos los familiares de los empleados los que nos asociamos: tres esposas y el resto, hijos de trabajadores”, sostiene Melina Gerbaldo, presidenta de la cooperativa.

Crecer en medio de la crisis
En poco tiempo, la producción y comercialización de la Nueva Esperanza creció de forma inesperada. Tanto, que sorprendió hasta a los suyos. “Hasta nosotros nos asustamos un poquito porque crecimos muy de golpe en sólo seis meses”, indica Jorge Barbero, maestro quesero, quien trabajó en SanCor 25 años. Gerbaldo le pone datos que sostienen esa afirmación: “Nos especializamos en quesos blandos, semiduros y duros, en todas sus variedades: cremoso, portsalut, barra, pategrás, sardo, sbrinz, mozarela, en hebras y crema. Comenzamos comercializando sólo en Brinkmann, Porteña y Morteros, y ahora lo estamos haciendo también en San Francisco, Rafaela, Sunchales, y en las ciudades de Santa Fe, Tucumán y Córdoba”.
Así, con una inversión de casi 14 millones de pesos y con el crédito asociativo de la Provincia, que les permitió adquirir alrededor de 40% de la maquinaria, la quesería de Brinkmann volvió a ver la luz.