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La mirada puesta en el cambio del escenario nacional

Los competidores actuales de los desarrollistas son el dólar y las tasas. Cada vez que hay movimiento de divisas, las operaciones inmobiliarias se paralizan. Para sortear el freno de operaciones, agudizan su olfato para definir precios, financiación y promociones

Lucas Salim, reconocido referente desarrollista de la plaza por ser el presidente de Grupo Proaco, resumió las preocupaciones generales del sector, encolumnadas en cómo se desarrollará la economía a nivel nacional en los próximos meses y más aún, detrás del cambio presidencial previsto para octubre
“Nuestro sector está ligado al PBI; a la economía a nivel general y desde luego, ya hace un par de año, que el competidor de Proaco ha dejado de ser otro desarrollista, u otro emprendimiento inmobiliario, para pasar a ser el dólar el principal competidor, cada vez que hay más movimientos en el billete para arriba o para abajo, las operaciones inmobiliarias se enfrían”, destacó.
En línea, dijo que están muy atentos a la estabilidad cambiaria, y que en la medida que se logre estabilidad, es decir, “que el dólar no vaya en retraso sino que acompañe la inflación”, el mercado podrá comenzar a traccionar.
Otro competidor, disparó, que desde hace un “par de meses es más fuerte, son las tasas, las que “le hacen mucho daño a la economía general”. “Compiten con el inmueble en la medida que el inversor analiza más opciones de inversión; en la medida que en que se sigan convalidando estas tasas, es muy difícil tentar a un ahorrista o inversor a que compre un inmueble o terreno, a pesar que en los últimos 20 años atrás, si se cotejan los números, no hay mejor alternativa de inversión que comprar un terreno o un m2 de inmueble”, remarcó el especialista.

Desafío
Con todo, la expectativa está puesta en la estabilidad, para comenzar desde allí a repuntar el negocio. “De donde estamos, más abajo no podemos ir, la situación es tan complicada para conseguir clientes y cerrarlos que hace que debamos ser muy ágiles en la definición del precio de los productos, la financiación y las promociones, es un buen desafío para la empresa que nos obliga a estar despiertos y ágiles para lo que viene”, indicó Salim.
Para cerrar, entendió que después de una crisis siempre llega el rebote, para el cual se están preparando, y sobre el cual espera que no sea vertiginoso para arriba, sino “estable y duradero a largo plazo para asegurar un camino de crecimiento”.
“La clase media necesita viviendas, mientras no haya crédito formal a largo plazo el mercado no se va a reactivar, hemos tenido un episodio interesante con el lanzamiento de los créditos UVA, lo que evidencia que cuando el crédito sale, la demanda sale, y desde luego, para que exista un sistema de crédito, no debe haber inflación”, agregó por su parte, Balián.