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Integración de procesos, innovación y versatilidad forjan los cimientos de Grupo Canter

Por Laura Pantoja – lpantoja@comercioyjusticia.info

 

La empresa fundada por José Luis Acevedo y Fabián Melgarejo cumplió diez años,  entregó 30 mil m2 y construye otros 33 mil m2 más entre departamentos y viviendas. . Avanza con Harmonie Chateau, un desarrollo ecosustentable y fortalece un modelo de viviendas que permite paliar el déficit habitacional. Pionera en metodologías de inversión y construcción, asegura que es el momento exacto para invertir en ladrillos

A comienzos del año 2009, José Luis Acevedo era empleado de Fabián Melgarejo en una empresa desarrollista que se dedicaba a construir edificios en propiedad horizontal en el barrio de Alta Córdoba. Uno meses después, Acevedo renuncia y le hace una propuesta a su ex jefe: fundar una nueva empresa desarrollista, con un modelo de negocio diferente al que venían acostumbrados, pero en esta ocasión como socios igualitarios.

La empresa que comenzó consiguiendo un terreno por canje en m2 hoy es Grupo Canter, con 30 mil m2 entregados al mercado cordobés y 33 mil m2 en construcción. Se caracteriza por su versatilidad, innovación e integración de los procesos productivos y de abastecimiento. Sobre esto, el contexto y los desafíos para el sector, Comercio y Justicia dialogó con José Luis Acevedo, en el marco del décimo aniversario de la firma.

¿Cómo fueron los inicios de Grupo Canter?

Tras asociarme con mi ex jefe, nuestro primer proyecto consistió en un edificio de 21 departamentos en la calle Isabel la Católica. El lote lo conseguimos por canje en m2 en el propio sitio, y los fondos, a partir de pequeños ahorristas a los cuales llegamos a través de un modelo de inversión propio llamado DVA, una metodología que en el mundo aparecería denominada algunos años después como crowfunding inmobiliario, es decir, cuando los inversores aportan una pequeña suma de capital que constituye una fracción del total de la unidad.

¿Cuántos metros cuadrados han entregado a la ciudad en estos diez años y cuál cree que ha sido sido el principal aporte de la empresa al mercado inmobiliario?

-Hemos entregado más de 30.000 m2 aproximadamente, y ya entramos en la parte rápida de la curva, en la que la propia programación lleva a que se entreguen unos cuatro edificios por año en promedio. El mayor aporte realizado a la comunidad -sin lugar a dudas- es haber creado una organización sana, profesional, que trabaja indistintamente de los ciclos económicos, generando estabilidad en los puestos de trabajo en un rubro que no suele ser estable.

¿Qué los diferencia del resto de los desarrollistas?

La frescura y rápida adaptación a los medios cambiantes. En Grupo Canter hay mucho talento y por sobre todas las cosas muy buena madera en las personas que formamos parte de la empresa. Tenemos un enfoque basado en la devoción hacia nuestros clientes, que nos obliga a estar perfeccionando nuestros productos y procesos. Cometemos errores en el medio, como cualquier persona cuando hace algo, pero cada vez son menos. En lo técnico, somos unas de las pocas empresas de Córdoba que tienen totalmente integrado el proceso productivo y de abastecimiento. El estudio de arquitectura que diseña las obras, las empresas que proveen de muebles, aberturas de aluminio y ahora PVC, son nuestros, lo mismo que una empresa importadora que nos permite traer productos que no son frecuentes de ver en el mercado local. También hacemos las administraciones de consorcios de los edificios que hemos entregado, manteniendo así “a raya” los costos de expensas que caen sobre ellos.

Ustedes no han ralentizado obras en estos años y siguen vendiendo a buen ritmo. ¿Cuál considera que es la clave para no perder ventas o atraer a inversores en este contexto de país?

Que el talento salga por los poros. Tienen que ver que somos buenas personas, que no tenemos el objetivo de estafarlos sino de terminar el trabajo, y adicionalmente hay que ser excelentes profesionales. Tenemos que estar muy conectados con las claves del negocio y demostrar que podemos ser tan rápido en el cambio de estrategia y la toma de decisiones como lo es el país para dar vuelta todo. Sólo así, aquella persona que tiene los fondos estará dispuesta a que la empresa desarrollista sea su guardián.

Más allá de la integración de los procesos y de la readecuación permanente del negocios de acuerdo a los distintos momentos económicos, ¿Cuál es la clave que identifica a Canter?

La coherencia entre todas las áreas de la empresa. Los problemas que tenemos hoy se reducen a alguna que otra humedad o filtración temporal, cosas que tienen arreglo. Eso nos indica que estamos en el mejor de los mundos posibles. Y hables con quien hables de Grupo Canter notaras que existe una idiosincrasia casi idéntica. Somos conscientes que el escenario es muy agresivo, y que solo nuestro talento y sacrificio nos llevará a un mejor puerto en el tiempo. Tenemos hambre de ser mejores a cada día, y de esa manera devolverle algo a nuestra comunidad y a nuestras familias.

¿Hay mercado en Córdoba en este momento para invertir?

El valor medido en dólares de los inmuebles en Córdoba hoy está muy bajo en términos históricos por lo que considero que es más que un buen momento para invertir, es el momento exacto. Estamos justo atravesando un punto de inflexión en la dimensión temporal y quien lo sepa ver se verá beneficiado.

¿Por qué un cliente elegiría un producto de ustedes y no de otros?

Nuestro producto es como un durazno, en su centro es duro y sólido, y todo lo que lo recubre es delicioso. Eso que lo recubre son los servicios, la compañía que les damos a nuestros clientes, no abandonamos nunca una causa para mejorar, puede que erremos, una, dos veces, pero jamás dejaremos de seguir intentando con alternativas hasta dar en la solución de los problemas que puedan surgir.

Tenemos el grave problema de la falta de viviendas. Ustedes como innovadores ¿Qué solución posible ven en el país, con los recursos con lo que contamos?

En Argentina la enfermedad que padecemos se llama “déficit habitacional”; los recursos económicos están de un lado y la necesidades del otro. Es necesario construir puentes para que la capacidad ociosa del capital pueda ser canalizada hacia una actividad multiplicadora de la riqueza de un país como es la construcción y posterior habilitación de las viviendas. Nosotros supimos ver hace varios años atrás esta necesidad insatisfecha, y desarrollamos un modelo tan novedoso como productivo llamado Reserva Tajamar, que en pocas palabras le permite a las personas comprar una vivienda de calidad llave en mano a un valor extraordinariamente competitivo y en 15 años de financiación. El modelo permite aprovechar las capacidades instaladas ociosas, tanto de recursos económicos, mano de obra como y espacios (terrenos). Más de mil familias recibirán una vivienda, y cientos de personas tendrán un trabajo estable por mucho tiempo. Ésa es nuestra manera de aportar a la comunidad, desarmar preconceptos establecidos, ponerlos a prueba, y volver a armar nuevas versiones mejoradas que sirvan para todos los que formamos parte del desafío. Amamos agregar valor a las cosas y a las personas.

¿Piensa que el modelo económico del nuevo Gobierno los va a favorecer?

Las medidas que se están tomando -a mi juicio- van a favorecer al sector desarrollista, no por lo buenas que sean, sino porque castigan a los dos históricos contrincantes que la construcción privada ha tenido siempre: la compra de dólares y el sistema financiero. Con el costo real de adquisición del dólar (blue) muy alto, y la “bicicleta financiera” con tasas negativas, es de esperarse que quienes cuentan con algún que otro ahorro, y sobre todo si están en pesos, se vuelquen a la construcción, que históricamente y en el largo plazo siempre resulta ser una buena herramienta de blindaje patrimonial. El problema a mediano plazo, es que al no poder ajustarse la oferta de inmuebles a la misma velocidad que un incremento en la demanda, puede llegar a haber un ajuste vía precios de los inmuebles.

¿Cuál considera que sería el modelo que fomentaría de manera genuina a la construcción?

El modelo correcto desde mi óptica es el que financia la construcción de nuevos desarrollos. Sólo así los precios de venta de las unidades se mantienen “a raya” y el valor de los alquileres no se disparará por desproporción entre vacantes e inquilinos en búsqueda. El problema radica fundamentalmente en que para que eso suceda necesitamos una moneda nacional fuerte y reglas de juego claras y de largo plazo, para lo cual como argentinos hemos demostrado tener serias dificultades para generarlas.