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Goldman Sachs y el grupo Casino avanzan en el retail uruguayo

La cadena controlada por GS, Tienda Inglesa, negocia la compra de locales de otras, como Disco, Devoto y Géant, propiedad del fondo de inversión estadounidense

La cadena de supermercados Tienda Inglesa, con fuerte presencia en Uruguay y propiedad del fondo de inversión Goldman Sachs, se expande fuertemente en el país vecino. Negocia la compra de la cadena de supermercados que involucra las marcas Disco, Devoto y Géant, según informó originalmente el diario El Observador y confirmó luego El País.

Las negociaciones vienen desde agosto pasado con total hermetismo y bajo perfil. Oficialmente, Tienda Inglesa indicó que no tiene comentarios para realizar acerca del tema.

En octubre de 2016 Goldman Sachs, uno de los mayores bancos de inversión del mundo, compró la parte mayoritaria de Tienda Inglesa. En la operación participó también el grupo internacional Klaff Realty y un grupo de empresarios uruguayos liderado por Gonzalo Najul, Fabián Bellón y Nicolás Tobler. La compra se concretó por una cifra entorno a los 120 millones de dólares.

Por la contraparte en la negociación con GS, se encuentra la colombiana Almacenes Éxito, que está controlada por el gigante francés Casino (propietario en la Argentina de la cadena Libertad) y que a su vez es propietaria del 100% de Spice Investment Mercosur, firma que posee el 62,49% de Supermercados Disco y el 100% de Devoto y Geant, precisamente los supermercados que compiten hasta ahora con Tienda Inglesa.

En los últimos años Almacenes Éxito ha resaltado la operación de Uruguay como la que le incide especialmente en el crecimiento del negocio.

En este sentido también ha destacado el impacto de las tiendas de proximidad. La operación se da con el telón de fondo de la implementación de modificaciones a la Ley No 18.159 de Promoción y Defensa de la Competencia que comenzarán a regir a partir de abril en el país vecino.
Es que con la nueva normativa aprobada por el Parlamento en septiembre, cuando la facturación bruta anual de todos los que participen de la operación sea igual o mayor a casi 70 millones de dólares en cualquiera de los últimos 3 años fiscales, la operación queda sujeta a la autorización previa que de la Comisión de Competencia, instancia que tanto los estadounidenses como los franceses buscan evitar.