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Franquicias, un modo de resguardar los negocios

Potencia la expansión en momentos de bonanza y protege a los franquiciados en contextos
adversos. El inversor que busca “autoempleo” cuenta con mayor oferta de opciones
low cost. Inversión mínima e ingreso. Asesoramiento y previsibilidad. Innovación

Por Laura Pantoja – lpantoja@comercioyjusticia.info

En momentos difíciles, el modelo de franquicias es el que mejor “resguarda” a los negocios que trabajan en red, según comentó a Comercio y Justicia Santiago Salcedo, socio Gerente de CentroFranchising, consultora especializada en el sector desde hace más de 20 años.
Por su parte, el consultor en franquicias Pablo Torres agregó que mientras en un año se cierran cien negocios independientes o particulares, se cierran sólo diez puntos franquiciados, lo que demuestra que la probabilidad de superviviencia de una franquicia es exponencialmente mayor.
“No podemos decir que la franquicia se potencia en época de crisis, pero sí que es un modelo de desarrollo empresarial que potencia fuertemente la expansión en momentos de bonanza y, a la vez, resguarda mejor a los negocios que trabajan en red, en las épocas difíciles”, sintetizó Salcedo.
En ese sentido, en un contexto económico en el que muchos trabajadores están siendo despedidos de sus trabajos, y una gran porción de empresas se encuentra en tratamiento preventivo de crisis, la opción de invertir bajo este formato se torna digna de análisis.

Autoempleo
De acuerdo con el análisis de Salcedo, el consumidor del sistema de franquicias está bien diferenciado. Por un lado, se encuentra el que busca adquirir una franquicia como autoempleo, y por otro, el que quiere desarrollar el modelo como fórmula de crecimiento empresarial.
En el caso del primero, el interés incrementa en épocas de crisis, porque se postula como una alternativa frente al desempleo. “Estos franquiciados, claramente se orientan a franquicias de baja inversión de manejo, negocios con poco plantel, más bien personal o familiar. Para este tipo de consumidor hay una oferta de marcas que generan módulos más económicos, que están más preparadas para un franquiciado activo que se pone la operación al frente. Seguro optará por módulo, delivery y no un restaurante”, describió Salcedo.
Para diferenciar los distintos tipos de inversor y orientar puntualmente a aquél que busca una nueva fuente laboral, las consultoras especializadas en el desarrollo de franquicias realizan un trabajo exhaustivo en torno al asesoramiento inicial, que les permite adecuar la oferta a las expectativas de cada inversor, según explica, por su parte, Pablo Torres.

“Les hacemos cuatro preguntas fundamentales: la primera es si tiene decidido un sector para desarrollar, o bien si tiene un gusto personal, una experiencia previa o algún sueño, y -en caso de que no la pueda responder- por lo menos que sepa qué no le gusta. La segunda pregunta es cuál es el monto que desea o tiene para invertir (pensemos que si está despedido no querrá destinar toda su indemnización) y, en función de eso, analizar las opciones; la tercera es cuánto tiempo le va a dedicar a la operación, es decir, full time, cuatro horas o si solo será inversor y la última, cuánto dinero necesita ganar por mes”.
En función de eso, el inversor futuro franquiciado, puede acercarse mejor al modelo de negocio, a sus reales posibilidades de implementarlo, alcanzando una visión clara acerca de su rendimiento y posibilidad de éxito.

La principal ventaja

Si bien el éxito no está garantizado para nadie, la adquisición de una franquicia da ciertos resguardos en comparación con la decisión de instalar un negocio por cuenta propia. “El franquiciado tiene apadrinamiento, capacitación, cuenta con una base de economía de escala, trabajo en red, cierto nivel publicitario, lo que significa muchas ventajas sobre todo para una persona que ingresa sin conocimientos del rubro, sin experiencia y sin apoyo de ningún tipo”, explicó Salcedo.
De igual modo, agregó Torres, “con el acompañamiento de la marca el franquiciado, además de capacitación y asesoramiento, tiene también previsibilidad en sus ventas, se lo orienta en cuanto a qué tipo de producto vender, cómo y cuándo”.
“No sería sensato desconocer la desaceleración de negocios que trae aparejada la incertidumbre momentánea”, afirma Salcedo pero considera que existe madurez en el sector local supera por lejos la media del país y muestra a Córdoba como la provincia con mayor proporción de desarrollos en el país.
“Como empresa especializada en el sector desde hace más de 15 años, puedo decir que el modelo de franquicias ha crecido ininterrumpidamente, con mayor o menor aceleración, dependiendo de los contextos económicos buenos y difíciles que transita Argentina”, dijo.

Formatos low cost, ideal para autoempleo

El formato low cost de franquicias no es más que la propuesta de algunas marcas, de formatos más económicos, que se ajustan a diferentes posibilidades económicas y que permiten hacer viable la presencia de una marca en zonas donde un formato “full” no lo sería. “El llamado formato low cost se aplica a bajar la inversión”, apuntó Salcedo.
En ese rango, también se encuentran las segundas marcas que manejan algunos franquiciantes, o bien marcas orientadas a captar diferentes segmentos.
Por ejemplo, se encuentra “El Noble”, que lanzó al mercado “Bien de campo”, una línea de empanadas y chipás más económica y enfocada en los segmentos de menores ingresos. “En las crisis, la gente se vuelca a las segundas marcas“, resumió Mariano Castagnaro, CEO, presidente y uno de los accionistas de la empresa.
Al fenómeno de las segundas marcas se agregan los de Chungo (Yolas), Almacén de Pizzas (Pizza Ya), Morita (Kiosco de empanadas), Bakery (Fan de pan), Panadería Independencia con “A la Flauta”, entre otros, según mencionó Salcedo.
Cabe destacar que entre otros de los ejemplos de formatos más económicos, Sushi Club lanzó uno exprés, y Café Martínez, la cafetería gourmet, que también ofrece varios modelos de negocio: el tradicional, autoservicio, góndola y trucks.

La inversión

Para invertir en un formato de franquicias se debe pensar en un rango de entre $300.000 y hasta $25 millones, dependiendo del tipo de franquicias, formato y rubro, entre otros. Ese monto incluye además del canon inicial, los gastos del montaje del local, como la adecuación y la adquisición inmobiliaria. La recuperación de la inversión en promedio se logra en 18 meses. Los ingresos mensuales de bolsillo parten de $50.000 y hasta $600.000.

Innovación

El sistema de franquicias abarca múltiples rubros, desde un kiosco hasta un hotel, pasando por servicios, indumentaria, gastronomía, educación, entre otros. También están apareciendo formatos muy innovadores, relacionados a rubros como energía renovable, banco de células madre, estacionamiento para aeropuertos, juegos de mente, de construcción tradicional de piletas y hasta de oftalmología

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