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Cata Vinos, una cofradía que suma cada vez más adeptos

Esta iniciativa, que comenzó como una reunión de amigos hace 26 años, hoy realiza
alrededor de ocho encuentros al año que constan de cenas gourmet

Cata Vinos es una iniciativa que comenzó como una reunión de amigos del Rotary Club Córdoba hace 26 años y hoy se identifica como una cofradía que está integrada por amantes y expertos del mundo de la enología. En sus inicios sumaban alrededor de 25 personas y a la fecha mantienen un centenar de adeptos.
“Cuando nació Cata Vinos, en ese momento no existían vinos muy notables en Argentina ni tampoco gran cantidad, menos en la provincia de Córdoba donde no teníamos cultura del vino. Por eso, la principal dedicación en los primeros tiempos fue la de tratar de nuclear gente que conociera de vinos, juntándolos de a pedacitos. Al año de nuestros comienzos conseguimos que Suter nos envíe un enólogo para que probemos su vino y a partir de ahí comenzamos a trabajar para que las bodegas se ocupen de presentarnos sus productos”, comentó a Comercio y Justicia Raúl Campra, director de Cata Vinos en el marco de una de las cenas anuales que se desarrolló la semana pasada en el Sheraton Córdoba Hotel junto a los vinos de Bodega Don Manuel de Villafañe.
A lo largo de los años, Cata Vinos fue escalando de a poco en cuanto a la cantidad de personas que se reúnen en torno a esta propuestas y en la actualidad nuclean a un centenar de socios, que -según destacó Campra- “es un número un poco tope para que este encuentro tenga un funcionamiento eficaz”.
Concretamente, las reuniones consisten en la cata de vinos que presenta una bodega ante este grupo especializado, que la comentan y comparte con sus colegas. “En una época, las calificábamos, desarrollando de este modo nuestra cultura del vino y el conocimiento para saber valorarlos, pero con el tiempo, salteamos la etapa de calificarlos con números, ya que los habitués rápidamente reconocen cuál es el tipo de vinos y cuáles son sus cualidades”, explicó el directivo.

Ante la consulta de cómo se ingresa a esta cofradía, Campra destacó que “el secreto de todos estos años es la flexibilidad absoluta. Nosotros avisamos cuando se hace la reunión vía WhatsApp y hay que hacer la reserva”.
En total, se realizan aproximadamente siete u ocho reuniones al año. Es una frecuencia casi mensual porque en los cuatro meses de verano no se hace. Los vinos tienen que cumplir ciertos requisitos y ser de gama alta, cualidad que es atribuida por un comité de degustación.
El valor de las cenas varía según la economía y este año se mantuvo en $700, que incluye un menú de pasos con platos elaborados de alta cocina maridados con los diferentes varietales de la bodega invitada, que son degustados casi “a pico libre”.
Ante la pregunta sobre el fin de esta propuesta, Campra destacó que “el objetivo es una obligación moral , la de los amigos que demandan estos encuentros”.
La acción principal de Cata Vinos son las cenas temáticas pero en otras oportunidades también realizan diferentes acciones como la visita a las bodegas. “Las organizamos cuando entablamos una relación con los dueños, pero ahora todos estos establecimientos hicieron de ello algo turístico, y el turismo bodeguero no conecta mucho con las pretensiones de la gente que conoce mucho de vinos porque el nivel que ofrecen es muy inicial. Por este motivo no las estamos promoviendo tanto”, remarcó Campra.

Evolucionados
De acuerdo con la opinión del especialista, “es increíble cómo ha evolucionado la cultura de los vinos en Córdoba, junto con los de Argentina, y cómo esto se ha adentrado en la gente”.
Cata Vinos también fue testigo de la mejora de la calidad de los vinos. “El año 2000 fue una bisagra, ya que los vinos empezaron a mejorar desde la década de 90 en adelante, pero en esa fecha fue un salto cuántico y hoy tenemos vinos de calidad internacional”, expresó Campra.
Finalmente, y al hacer un balance del mercado, el directivo opinó: “La industria vitivinícola viene sufriendo los avatares de la economía argentina fuertemente, pero en los últimos tiempos con cambio alto convenía mucho la exportación. Hoy los que exportan están pudiendo respirar y los que tienen que afrontar el mercado interno, tienen una dura lucha”, concluyó.