Abuso sexual: un estudio profundiza en la relación entre vestimenta y revictimización de las mujeres

Por Luz Saint Phat / lsaintphat@comercioyjusticia.info

La investigación fue realizada en México, aunque muchos de los hallazgos pueden orientar sobre lo que sucede en otras partes del mundo, en épocas donde existe una mayor visibilización de la problemática

¿Una víctima de abuso sexual puede ser responsable del delito que se cometió sobre ella? No. Esta respuesta simple y evidente para una gran porción de la sociedad puede ser todavía un camino a recorrer a nivel de la opinión pública, aún en tiempos donde la problemática cobra cada día más visibilidad y donde los feminismos y el apoyo entre mujeres constituye una nueva ola de lucha por la igualdad de derechos, como lo demuestra estos días una de las tantas campañas en redes sociales que circula bajo el etiqueta #challengeaccepted.

Sobre la revictimización que sufren a diario las mujeres que han sido objeto de delitos contra su integridad sexual, existen numerosos estudios que abordan distintas variables de esta problemática. Al respecto, resulta  interesante la investigación efectuada en México, donde se procura dar cuenta de la articulación entre vestimenta y culpabilización de las víctimas.

Según una publicación realizada en 2019 en la revista “Cuestiones de género: de la igualdad y la diferencia” perteneciente a la Universidad León, se confirmó que “la vestimenta transgresora sexy aumenta la culpabilización hacia la mujer en comparación con la vestimenta neutra”.

Promos Naranja

El dato, surge de un estudio realizado por los académicos Eleana Terán Tassinari (Universidad del Norte-México) , Margarita Regalado Bermejo (San Roberto International School-México), Nina Carolina Flores Jiménez (Vía Educación-México) y Josué Yemil Martínez Guel (CAINTRA-México), que tuvo el objetivo de identificar “el efecto de la vestimenta de una mujer y el nivel de sexismo ambivalente que presenta el observador sobre la culpabilización de una víctima de violación sexual”.

Para esto, se aplicó -en una situación experimental- un cuadernillo con fotografías de una mujer con distintos tipos de ropa, clasificadas como neutra, sexy, transgresora sexy y masculina. En la indagación participaron 550 estudiantes de universidades privadas de México, quienes respondieron preguntas considerando un escenario de violación sexual. “El estudio muestra que la vestimenta aumenta o disminuye la culpabilización hacia la víctima por su relación con su nivel de sexismo”, precisa el artículo consultado.

Importancia

El dato es sumamente relevante si se consideran cifras globales. “Mucho ha sido el esfuerzo por erradicar la violencia de género y en mayor medida la violencia sexual, sin embargo el 35% de las mujeres en la población global han sufrido algún tipo de violencia de género, la cual se define como la agresión que resulta, o podría llegar a resultar, en acciones que dañen física, mental o sexualmente a una mujer”, dice la publicación, recuperando las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

En este sentido, el documento agrega que “la violencia de género se acompaña de culpabilización a la víctima, la cual se manifiesta cuando la persona agredida se considera parcial o totalmente responsable de los abusos de los que ha sido objeto”, precisando además que “esta tendencia funge como una dinámica para mantener el status quo, justificar la injusticia social y exonerar al atacante, las instituciones y a la sociedad de responsabilidad”.

“Este fenómeno afecta el proceso legal en diversas maneras, la primera porque el sentimiento de culpa genera que sólo el 27% de las mujeres cuya agresión sexual cumple con la definición legal de violación piensan en sí mismas como víctimas de la violación al ser tal la culpabilización y la minimización del problema” se asegura.

En este sentido, una de las variables que influye usualmente en la revictimización de las mujeres es la manera en la que se visten, de acuerdo a investigaciones previas de 1995 y 2005, según citan los académicos.

También “se ha demostrado que la aceptación de los mitos de violación y los índices altos de sexismo ambivalente desempeñan un papel importante para influir en la toma de decisiones por agentes de policía, jueces y miembros del público elegible para el servicio del jurado”.

Experimento

Cada participante del estudio fue expuesto a un mismo escenario, compuesto de fotografías de dos sujetos involucrados, nombrados como Ana y Andrés.

Mientras, en un texto se narraba la situación donde ocurría una violación sexual, mientras la variable manipualda por los investigadores fue la vestimenta de la mujer, mientras que la de Andrés permence igual.

“La elección de las prendas para cada tipo de vestimenta se dio como resultado de una serie de focus groups con estudiantes de universidades privadas, en conjunto a la teoría de moda, buscando ejemplificar lo que los y las estudiantes consideraban como vestimenta neutra, sexy, sexy transgresora y masculina transgresora”, explica el artículo.

Luego, se procedió a realizar preguntas a los participantes sobre los hechos y la relación con la variable estudiada.

Los resultados fueron amplios según las correlaciones que se establecieron, pero en líneas generales, la investigación indicó que “los resultados arrojan mayor culpabilización hacia la víctima e indican que se justificó en mayor medida el comportamiento del agresor del escenario al presentar la ropa provocativa”. En este sentido, los académicos destacaron que  “la vestimenta transgresora es una forma de vestir que no suele ser apoyada por el status quo, al no seguir los convencionalismos de rol de género tradicionales por lo que es probable que este tipo de vestimenta aumente la culpabilización”.

Por otro lado, también se constató la hipótesis “que  plantea que los hombres culpabilizan más a la mujer del escenario, que las mujeres”.

Discusión

En cuanto a los aportes que permiten realizar este tipo de estudios, y aún considerando las limitaciones de la muestra, los académicos subrayan que la labor tiene implicaciones prácticas “tanto para la prevención de la agresión sexual en estudiantes universitarios, como para también abordar el problema del sexismo ambivalente”, considerado como “un sistema de recompensas y castigos en el que las actitudes negativas hacia la mujer conviven con actitudes positivas, y que ambas sirven para mantener la dominación del hombre”.

“Al revelar la comprensión de los estudiantes universitarios de lo que constituye la culpabilización hacia la víctima de agresión sexual y su vestimenta, los resultados proporcionan un punto de partida para impugnar estas representaciones cognitivas.”, agregan, y sostienen que “lograr una mejor comprensión sobre la culpabilización a la víctima es un requisito previo para el diseño de programas de prevención que abordan estas concepciones”.

Por otro lado, se explica también que “los hallazgos son relevantes para el procesamiento legal de las agresiones sexuales”, ya que “existe evidencia consistente que ha demostrado que la culpa de la víctima aumenta cuando muestra un comportamiento reñido con las nociones estereotipadas de la respetabilidad femenina, tales como beber o portar poca ropa”.

 

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