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Teletrabajo: pueden intensificarse las sensaciones de aislamiento y pérdida de determinación

Por Luz Saint Phat / lsaintphat@comercioyjusticia.info

Así lo indicó una nueva publicación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al reparar en los efectos en la salud mental de las nuevas modalidades remotas

En el marco del avance de la pandemia de Covid-19, en todo el mundo cada vez se implementa con mayor prevalencia las modalidades de trabajo remoto, lo cual tiene efectos no solamente en la forma de organización de las tareas diarias y en la productividad, sino también en la salud mental de los trabajadores. 

Un nuevo artículo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) repara en estas cuestiones y advierte de que es posible que, por el teletrabajo, las personas experimenten una intensificaciòn de las sensaciones de aislamiento y de pérdida de identidad o determinación.

La nota publicada esta semana lleva la firma de Susan Hayter, consejera técnica superior de la OIT sobre el futuro del trabajo y se titula “Nada que ver con lo habitual: Cómo la Covid-19 puso de manifiesto el futuro del trabajo”.

En el texto, la especialista precisa algunas variables relacionadas con el mundo laboral y cómo se encuentra en proceso de transformación por efecto de la propagación del virus y de las medidas de aislamiento social que se implementaron en los países.

La analista precisa que “el futuro se adelantó a lo previsto”, debido a que “muchos países, empresas y trabajadores tuvieron que pasarse al teletrabajo, a fin de contener la propagación” del virus. Esto, por efecto, impactó “drásticamente” en las modalidades conocidas y ahora “las reuniones virtuales remotas son ahora frecuentes, y la actividad económica en una serie de plataformas digitales ha aumentado”.

Considerando que esta realidad, aún en el marco de la situación actual debido al virus, no es igual para todos los tipos de trabajo (de hecho incluso en los países de altos ingresos, sólo 27% de los trabajadores puede realizar su tarea de manera remota), la representante de la OIT especificó que “el giro hacia el trabajo remoto provocado por la pandemia permitió a muchas empresas seguir funcionando sin poner en peligro inmediato la salud y seguridad de sus empleados”.

En este sentido, se confirmaron las hipótesis de algunos estudios previos, los cuales señalaban que “en un marco de circunstancias adecuado –un despacho doméstico habilitado, acceso a herramientas de colaboración, y una rutina de trabajo predecible– el trabajo a distancia puede ser igual de productivo”.

En tanto, mientras “quienes pudieron asumir la transición al teletrabajo durante la crisis sanitaria tuvieron la posibilidad de sentarse a la mesa cada día con la familia”, también necesitaron combinar las tareas laborales “con la enseñanza escolar desde casa y al cuidado infantil y de los ancianos”. “Estas personas han visto desdibujarse los límites entre el tiempo laboral y el tiempo para los propios asuntos, y ello ha aumentado el estrés y ha planteado riesgos para la salud mental”, se precisó.

Por otro lado, “para muchas personas, el giro hacia el trabajo remoto durante la crisis sanitaria intensificó la sensación de aislamiento, de pérdida de identidad y de determinación”. “Independientemente de la ropa que nos pongamos para entrar en ellas, las salas virtuales no pueden sustituir el valor social del trabajo y la dignidad y el sentido de pertenencia que nos proporciona”, reflexionó Hayter.

La especialista destacó también que “la transformación digital del trabajo y la posibilidad de trabajar a distancia plantea además nuevas posibilidades de inclusión”, considerando que  “los trabajadores mayores y con más experiencia pueden hacer prolongar su vida laboral en las cláusulas contractuales” y que “quienes vivan en comunidades rurales o fuera de zonas metropolitanas tal vez accedan a oportunidades de trabajo, reduciéndose así la polarización de los ingresos determinada por la situación geográfica”.

Aún así, “la experiencia reciente de teletrabajo ha revelado profundas fisuras. Quienes están en la franja de ingresos altos tal vez elijan entre seguir trabajando a distancia en el futuro, pero los del otro extremo no tendrán elección, tendrán que desplazarse y es más probable que les falte tiempo”.

“La cuestión es si esta vez se tratará de un movimiento tectónico que provoque un aumento de la inestabilidad política y social, o una crisis que nos motive para consolidar los cimientos de sociedades justas y los principios de solidaridad”, concluyó Hayter.

Congreso de la Nación

Diputados busca consenso para regular el trabajo remoto

Mientras tanto, en Argentina, en la tarde de ayer,  la Comisión de Legislación Laboral de la Cámara de Diputados buscaba dictamen de consenso del proyecto que regula el teletrabajo, modalidad que también se incrementó en el país en los últimos meses en el marco del aislamiento social y obligatorio dispuesto por la pandemia de coronavirus.

La intención fue anunciada el lunes por la presidenta de la comisión, Vanesa Siley (Frente de Todos), que convocó para este miércoles a partir de las 15 a ese cuerpo parlamentario para avanzar en la firma del despacho.

“Es una demanda social, una enorme cantidad de trabajadores que están pidiendo que se regule el teletrabajo y es responsabilidad de los dirigentes”, dar una respuesta, aseveró la diputada nacional, al comenzar la reunión en la que expusieron representantes de asociaciones de empresarios, sindicalistas y abogados laboralistas.

El predictamen consensuado garantiza los derechos laborales del trabajo y los equipara con aquellos que lo hacen en forma presencial.

También, el carácter voluntario de esa modalidad de trabajo y la posibilidad de poder revertirlo, el derecho a la desconexión y a la intimidad del domicilio.

Los puntos centrales del borrador, y que la Cámara de Diputados buscará aprobar en la próxima sesión, establece que el objetivo es fijar “los presupuestos legales mínimos para la regulación de la modalidad de teletrabajo en aquellas actividades que, por su naturaleza y características, lo permitan y lo acuerden en negociaciones colectivas”.

Las regulaciones específicas de esta modalidad de trabajo “se determinarán para cada actividad mediante la negociación colectiva respetando los principios de orden público establecidos en esta ley”, dice la iniciativa.

También, establece que las personas que trabajen contratadas bajo esta modalidad gozarán de los mismos derechos y obligaciones que las personas que trabajan bajo la modalidad presencial.

La remuneración -además- “será la correspondiente al convenio colectivo de trabajo, no pudiendo ser inferior, en su caso, a la que percibía o percibiría bajo la modalidad presencial”.

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