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Planificar la economía familiar y cuidar a los niños del estrés, desafíos ante la crisis

La elevada inflación, la recesión y el incremento del desempleo impactan en la salud mental de las personas. Algunas estrategias que se pueden poner en marcha

Por Luz Saint Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

La elevada inflación, la recesión y el incremento del desempleo en el país tienen un impacto decisivo sobre la salud física y mental de los integrantes de cada familia, ya que supone un esfuerzo importante que los hogares logren cubrir los gastos que requiere el grupo, en un escenario de máxima incertidumbre.
Específicamente en términos subjetivos, esta coyuntura puede provocar distintos síntomas, entre los cuales la ansiedad y el estrés son frecuentes, no sólo entre los adultos sino también en los niños, niñas y adolescentes.
En este contexto, desarrollar algunas estrategias que posibiliten -al menos- paliar algo de los efectos negativos de la crisis económica puede ser de utilidad.
Respecto de este tema, la Asociación Americana de Psicología (APA) ha elaborado algunos comunicados en los que se explican las principales consecuencias de las dificultades financieras y se indican algunas recomendaciones.
Vale señalar en este punto que, más allá de las distancias económicas, culturales e históricas entre Argentina y Estados Unidos, estas sugerencias resultan interesantes y pueden contribuir a sortear los riesgos más negativos de la situación que vive actualmente el país.
“Para las familias que ya tienen bajos ingresos, el shock puede ser aún más grave, ya que las necesidades básicas, como la seguridad alimentaria, la atención médica y el refugio, no están cubiertas”, dice APA y agrega que resulta fundamental tener en cuenta que “las tasas de pobreza más altas se asocian con tasas más altas de conflicto familiar, negligencia y abuso infantil y violencia de pareja”.

En este sentido, los especialistas de la entidad detallan que también se ven debilitados los espacios comunitarios dado que “el empeoramiento de la economía puede afectar los fondos para las escuelas públicas y los centros de salud, que ven cómo sus presupuestos se limitan cuando sus niños, jóvenes y familias más necesitan de sus servicios”.
En un contexto donde los menores de edad resultan el grupo poblacional más vulnerables (tal como también lo han demostrado recientemente las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos referidas al incremento de la pobreza en Argentina), los psicólogos estadounidenses afirman que el campo disciplinario tiene la posibilidad de ayudar a enfrentar el estrés económico y prevenir problemas de salud mental.
“Las investigaciones han demostrado que cuando se les proporcionan las herramientas adecuadas para una crianza positiva, la prevención del abuso y la negligencia infantil y el fomento de la resiliencia, los niños, los jóvenes y las familias pueden hacer frente al estrés con eficacia”, aseguran.

Sugerencias
Para los adultos, resulta fundamental desarrollar una estrategia que les permita identificar los riesgos financieros que producen estrés y desarrollar una planificación para la economía familiar, según APA. Así, se recomienda realizar un balance y después escribir formas específicas para reducir gastos o administrar los recursos de manera más eficiente. “Si bien esto puede provocar ansiedad a corto plazo, poner las cosas en un papel y comprometerse con un plan puede reducir el estrés”, indica la entidad.
Por otro lado, es importante reducir los factores estresantes. Estar informado de lo que sucede es necesario, pero el exceso puede ser contraproducente. “Preste atención a lo que sucede a su alrededor, pero evite quedar atrapado en la exageración del pesimismo, lo que puede provocar altos niveles de ansiedad y una mala toma de decisiones”, recomiendan los especialistas.
Mientras tanto, poder autopercibir y regular los comportamientos poco saludables como el exceso de discusiones y/o consumo de alcohol y otras sustancias es fundamental.

Por otro lado, en cuanto a la necesidad de conversar de la situación económica con los más pequeños del hogar, APA sugiere abordar los diálogos con un lenguaje apropiado para cada edad, teniendo en cuenta que poner en palabras lo que sucede es fundamental para aliviar la tensión que puede surgir en los más jóvenes. “Lo que le diga a un niño más pequeño sobre la situación financiera debe ser diferente de lo que le dice a un adolescente”, señala uno de los comunicados y especifica que “los niños más grandes y los adolescentes, que están más expuestos a las noticias, pueden encontrar tranquilizador hablar sobre su comprensión de la economía y sus implicancias para la familia”.
Por otro lado, la situación puede contribuir a que los adultos enseñen a los menores a regular sus expectativas sobre cuestiones materiales. “Enseñe a sus hijos cómo manejar el dinero de manera responsable”, recomiendan.
“Centrarse en lo positivo y priorizar lo que es importante, las relaciones con la familia y los amigos y la salud, también puede disminuir los temores de los niños y reforzar los valores familiares”, concluye entidad sobre este punto.
Finalmente, los especialistas invitan a los adultos a estar atentos a los sentimientos y conductas de los menores que tienen a cargo, a la vez de promover espacios de distensión, como un paseo en la plaza o un juego compartido.