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“La mujer ocupa un lugar de objeto de consumo en todos los momentos de la vida”

Las noticias de cada día abren interrogantes sobre la trama psicosocial que permite la mercantilización de los cuerpos femeninos y su frecuente y devastador correlato de abuso y maltrato.

Por Luz Saint-Phat – @LuzSaintPhat
lsaintphat@comercioyjusticia.info

La trata de personas con fines de explotación sexual y la violencia de género están hoy en las noticias de todos los días. La problemática abre interrogantes para pensar el trasfondo psicosocial que posibilita la mercantilización de los cuerpos en la actualidad y para cuestionar su frecuente y devastador correlato de abuso y maltrato.

Mariana Torres Cárdenas es psicoanalista e integrante de la coordinación del Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas que depende de la jefatura de Gabinete de la Nación. En diálogo con Comercio y Justicia, ofreció algunas reflexiones sobre estas problemáticas.

-¿Cuál es la trama psicosocial que posibilita la existencia de la trata de personas para la explotación sexual y la violencia de género en el país?
-Básicamente, lo que tiene que ver con la violencia de género y la trata de personas con fines de explotación sexual está relacionado con la posibilidad de concebir los cuerpos de las mujeres como mercancías, como objetos a ser consumidos y a ser utilizados. Esto tiene una raigambre cultural y social de mucho tiempo y tiene que ver con el sistema patriarcal en el que hemos nacido y hemos crecido. En este modelo, el lugar reservado para la mujer es un lugar de inferioridad, un lugar destinado a lo privado y a complacer al varón, quien por su parte tiene a su cargo la función pública y la cobertura de las necesidades de la familia. Éstos son roles asignados históricamente y -aunque como patrones culturales son modificables- están tan arraigados desde los primeros años de nuestra vida que muchas veces los naturalizamos.

-Desde lo psicológico y en el marco de estos imaginarios que circulan en lo social ¿cómo se explica específicamente el abuso contra los cuerpos de las mujeres?
-Existen dos cuestiones para plantear. Por un lado, este rol en el que las mujeres hemos sido criadas históricamente y, por otro, también el lugar del prostituyente o del violento con su pareja,que sostiene determinados mitos como la necesidad del hombre de la descarga sexual, más allá del consentimiento o no de la partenaire. En este sentido, existen lugares comunes en los cuales se ubica la mujer y no se tienen en cuenta sus deseos. Hoy, por ejemplo, tenemos muy presente en todos los medios el caso de la chica que desapareció. Lo que circula como justificativo del avasallamiento de los hombres sobre ella es “si salía mucho” o “si se exponía mucho a las redes sociales”. Y esto es un denominador común, tanto de los casos de violencia de género como de trata de personas.

-En el marco de las leyes actuales ¿cómo se trabaja con las víctimas de trata y de violencia de género? ¿Es posible revertir los efectos traumáticos?
-En principio, nosotros desde el comité lo pensamos como restitución de derecho. Tanto la ley de Violencia de Género como la de Trata de Personas contempla en varios de sus artículos la asistencia a las víctimas. En ese sentido se desarrolla un acompañamiento profesional, intenso y responsable. En cuanto al trabajo sobre los efectos traumáticos, es una labor intensa y ardua porque no son situaciones menores por las que han transitado las víctimas y hay que ver el impacto en cada uno de los casos. Me parece importante que quienes trabajamos con las víctimas tengamos una idea clara de cuál es la cuestión más social de la temática, sin olvidar lo individual de cada una de las personas que necesitan ser asistidas. Los efectos tanto de la violencia de género como de la trata de personas son devastadores. Hay síntomas que son directamente somáticos y otros psicológicos que necesitan un abordaje responsable e intenso y un trabajo sostenido en el tiempo. Pero, claramente, es posible poder pensar en un proyecto de vida distinto.

-Si se tiene en cuenta el caso de Melina ¿también se puede pensar desde esta perspectiva los hechos de violencia adolescente que están siendo noticia estos días?
-El lugar de objeto de consumo que ocupa la mujer no es exclusivo de una franja etaria. Esto ocurre en todos los momentos de la vida. Si ya pensamos en la distribución de los juegos y juguetes de la infancia, tenemos una clara idea de los roles asignados a varones y mujeres. Y, claramente, en la adolescencia empieza a surgir con mayor visibilidad la cuestión de la sexualidad. Me parece que lo importante como sociedad es poder empezar a nombrar esto que pasa, darle existencia, darle visibilidad. Es necesario entender que cuando una mujer o una adolescente dice “no” es “no”, más allá de los justificativos de los que se sirven los abusadores y los maltratadores para avasallar.