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“La arteterapia posibilita una creatividad que se extiende a todos los aspectos de la vida”

“No se enseñan técnicas, sino que se utiliza el arte como expresión. El punto clave no es lo estético sino el proceso del hace”.

Alfonsina Echenique es licenciada en Psicología y realizó en Barcelona una maestría en esa disciplina, que está despertando amplio interés en Córdoba. En conversación con este medio, la especialista explica en qué consiste este proceso terapéutico.

Por Luz Saint-Phat – @LuzSaintPhat 
lsaintphat@comercioyjusticia.info

Las distintas expresiones artísticas son cada vez más exploradas como herramientas para los procesos psicoterapéuticos.

Alfonsina Echenique trabaja actualmente en Córdoba en el desarrollo de la arteterapia. Se recibió de psicóloga en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) e hizo una maestría en esa disciplina en Barcelona (España).

En entrevista con Comercio y Justicia, Echenique explicó las principales características de este proceso terapéutico.

– ¿En qué consiste la arteterapia?
– Es una disciplina muy nueva. Nació en el siglo XX, sobre todo en países anglosajones como Estados Unidos y Gran Bretaña, y empezó a llegar a nuestro país y a los países de habla española más tarde. Es una disciplina que tiene una técnica muy específica de trabajo. Es importante aclarar este punto porque muchas veces el término “arteterapia” tiene múltiples interpretaciones.

– En ese sentido, ¿cuáles son los fundamentos de este tipo de terapéutica?
– Básicamente, la disciplina posee una técnica que consiste en brindar materiales de las artes plásticas para que el paciente pueda expresarse. Así, el arte se convierte en una mediación para al tratamiento de los conflictos emocionales. Por eso, este tipo de terapia es muy interesante para personas que tienen dificultades para expresarse verbalmente, por ejemplo. También se puede hacer arteterapia con cualquier tipo de colectivo y se puede trabajar en sesiones individuales y en sesiones grupales o talleres. La arteterapia es una de las terapias artístico-creativas, como también pueden ser músicoterapia, dramaterapia y danzaterapia. Dentro de cada una de estas líneas existen distintas formas de trabajar, dependiendo del marco teórico. En el caso de la arteterapia, los fundamentos más desarrollados en España están basados en el psicoanálisis, sobre todo en autores ingleses como Winnicott o Melanie Klein.

– Además del arte ¿el trabajo incluye lo verbal, como lo hacen otras psicoterapias más tradicionales?
– Lo verbal es parte del proceso pero lo importante es que en las sesiones siempre están presentes los materiales de plástica para que los pacientes puedan utilizarlos. En las sesiones individuales se combina una parte quizás más verbal, pero todo depende del proceso que se esté desarrollando y de los objetivos. También en estas sesiones se registra en forma escrita lo acontecido y se mantiene la supervisión de los casos. Pero lo importante es destacar que no se enseñan técnicas sino que se utiliza el arte como expresión. El punto clave no es lo estético sino el proceso del hacer. Se puede trabajar de forma directiva o no directiva; es decir, pueden darse al paciente consignas con temas o técnicas o también es posible que el paciente sea totalmente libre en su elección. Por su parte, el trabajo en taller a veces no se diferencia de un taller expresivo o creativo. En estos espacios más abiertos tampoco se enseñan técnicas y lo primordial tampoco es lo estético. En este caso, se hace hincapié en las cuestiones vinculadas con la socialización. Lo importante es que en la arteterapia se tiene en cuenta la trilogía paciente-terapeuta-obra y se van trabajando las transferencias entre estos tres elementos.

– ¿Qué otras particularidades distinguen la arteterapia de otras psicoterapias?
– Una de las cuestiones está relacionada con el distanciamiento estético. Que la persona pueda expresarse mediante lo plástico también hace que ella pueda trabajar lo que le está pasando por medio de un distanciamiento del problema. Esto todo entendido en un proceso. Otro tema es que las obras van quedando como registro y como testimonio del proceso. En este punto, es interesante cuando al cierre del trabajo el paciente puede volver sobre su producción y resignificar lo realizado. Las obras contienen el proceso del paciente y son fundantes de esta práctica; es por eso que no hacemos exposiciones.

– En tu opinión ¿qué aporta el arte al proceso de cura de un paciente?
– Creo que este punto está articulado con los beneficios del mismo proceso creador y con la cuestión de la espontaneidad. En el caso de esta terapia, también es muy positivo el trabajo vinculado con un otro que tiene un rol de guía, no de diagnóstico, sino que va acompañando ese proceso. En la arteterapia es el paciente quien realiza las interpretaciones, a partir del acompañamiento o de la pregunta que se le hace. Para mí, uno de los grandes beneficios de la arteterapia es que se trata de un espacio de trabajo creativo con el acompañamiento de un otro. Y esto es cada vez más necesario en el trabajo con adultos, porque muchas veces perdemos estos espacios por la vorágine del trabajo y no nos damos tiempo para el juego y para poder relacionarnos de otra manera. La arteterapia posibilita desarrollar una creatividad que se extiende a todos los aspectos de la vida.