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Bulimia y anorexia: encrucijada entre factores biológicos, psicológicos y sociales

Las licenciadas en Psicología María José Nycz y Marisa Paviglianiti señalan algunos aspectos centrales sobre este tema

Por Luz Saint Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

Las problemáticas asociadas a las conductas alimentarias se encuentran en una encrucijada en la que confluyen distintos factores biológicos, psicológicos y sociales.
En una época que asocia frecuentemente la idea de éxito a la de cuerpo esbelto, adolescentes y jóvenes son los grupos más vulnerables y entre quienes -principalmente – pueden surgir dificultades en el comer.
Las licenciadas en Psicología María José Nycz y Marisa Paviglianiti -integrantes del staff de la entidad Psiclo- dialogaron de manera conjunta con Comercio y Justicia y señalaron algunas claves para el abordaje de este tema.
– ¿Cuáles son los factores que contribuyen a que actualmente la bulimia, la anorexia u otros desórdenes alimentarios sean problemáticas de importancia entre adolescentes y jóvenes?
Nycz: -Hablamos de una multideterminación de los trastornos del comer, donde se entrecruzan factores psicológicos, de personalidad, socioculturales, familiares, biológicos y genéticos. En este entrecruzamiento se crean las condiciones, a modo de campo arado, para que la semilla de la enfermedad se instale y se desarrolle en el tiempo.
Desde el punto de vista social y cultural, la idea de éxito y aceptación asociada a la delgadez y la presión social sobre los jóvenes con relación a la belleza y la cultura del cuerpo influyen en la aparición de conductas relacionadas con la bulimia y la anorexia.

La adolescencia es la edad de comienzo temprano de los trastornos de la conducta alimentaria. Es una etapa evolutiva que está signada por muchos cambios. Implica el pasaje de la niñez a la edad adulta, con cambios importantes en lo físico, en el plano sexual, emocional y social. Los cambios físicos vienen acompañados, entre otras cosas, de un aumento de peso y de la aparición de las características sexuales secundarias. Esto puede ser un factor precipitante de los trastornos de la alimentación, en tanto puede haber una dificultad para aceptar un cuerpo nuevo, que transmite el mensaje de que se está dejando atrás la infancia. Esta dificultad cabalga sobre un marcado temor a crecer y a asumir las responsabilidades y compromisos propios de la edad adulta, temor a crecer que se encuentra omnipresente en los Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA). Ahora bien, no todo adolescente, por el simple hecho de transitar esta etapa conflictiva, va a terminar desarrollando un trastorno de la conducta alimentaria, sólo lo harán aquellos que presenten una vulnerabilidad marcada.

-¿Qué estrategias de prevención se pueden desarrollar en familias e instituciones escolares u otros ámbitos?
-Paviglianiti: -En el ámbito familiar es muy importante favorecer hábitos saludables como realizar todas las comidas recomendadas, de cuatro a seis ingestas diarias, no saltear especialmente el desayuno, tratando de incorporar todo tipo de alimentos desde la perspectiva de una buena calidad alimentaria. Elegir alimentos nutritivos y no necesariamente hipocalóricos, salvo indicación médica por algún otro problema de salud. Debemos recordar que las dietas suelen ser la puerta de entrada a los trastornos alimentarios. Intentar que los horarios de las comidas sean un momento de encuentro e intercambio familiar, evitando interferencias como la televisión o el uso de celulares.
Con relación a la influencia cultural de la imagen de extrema delgadez a la que estamos bombardeados desde los medios de comunicación y redes sociales, debemos promover una escucha crítica cuestionando los valores que desde allí se alientan. Este tema también puede ser abordado en el ámbito escolar, ya que las dietas y el ideal de belleza están presentes en todos los ámbitos. Los docentes suelen ser quienes detectan algunos signos que alertan sobre la presencia de un problema alimentario. En el ámbito educativo también se puede informar sobre la importancia de una alimentación adecuada y promover otros valores frente a la cultura de la imagen.
– Una vez detectados, ¿cómo se pueden abordar o tratar?
– Nycs: -Cuando se sospecha que alguien cercano puede tener una patología alimentaria, lo más conveniente es hablar y preguntar a ella o él. Luego, instar a la persona a que realice una consulta con profesionales especializados. Al mismo tiempo, ofrecerle ayuda en el sentido de acompañar sin sancionar. Es muy importante que la familia, amigos, escuela, acompañen en este proceso.
En cuanto a profesionales especializados, nos referimos a un equipo interdisciplinario formado por médicos especialistas en nutrición, psiquiatras, psicólogos, nutricionistas, asistentes terapéuticos, que trabajen en conjunto, sincrónicamente, quienes realizarán una evaluación diagnóstica y propondrán una terapia adecuada para cada paciente. Los tratamientos que contienen espacios terapéuticos individuales y grupales suelen ser más eficaces. También, aquellos que incluyen a la familia y red social del paciente, ya que permiten un trabajo más integral y abarcativo de la problemática de la persona que padece anorexia o bulimia.

Para tener en cuenta

Entre las principales señales de alerta, es importante tener en cuenta las siguientes:
-Saltear comidas o excusarse por haber comido en otro lugar, con frecuencia.
-Comer a escondidas.
– Comer vorazmente.
-Preocupación constante por verse obeso/a y realizar comentarios sobre el peso y la figura.
– Ejercicio físico en exceso.
n Estar pendiente del espejo.
– Pesarse constantemente.
– Evitar situaciones sociales en las que hay comida.
– Aislamiento.
– Cambios notables de humor antes, durante y después de comer.