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Expectativas positivas por lo que generará el uso de la factura de crédito electrónica

Especialistas esperan que revolucione la operatoria de las pequeñas empresas, ya que mejorará la calidad del crédito, dará certeza sobre los plazos de cobranza y facilitará el acceso al financiamiento

Por Cecilia Pozzobon – cpozzobon@comercioyjusticia.info

La Ley de Financiamiento Productivo creó el Régimen de Facturas de Crédito Electrónicas Mipyme, cuyo objetivo principal es el impulso del financiamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas.
Según la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la finalidad del régimen es “desarrollar un mecanismo que mejore las condiciones de financiación de dichas empresas y les permita aumentar su productividad, mediante el cobro anticipado de los créditos y de los documentos por cobrar emitidos a sus clientes y/o deudores, con los que hubieran celebrado una venta de bienes, locación de cosas muebles u obras o prestación de servicios a plazo”.
Lo cierto es que su próxima implementación -se estima será en los primeros meses del año que viene, luego de que la AFIP termine la reglamentación- genera una gran expectativa entre los agentes bursátiles ya que “viene a revolucionar las relaciones comerciales existentes entre las grandes empresas y las pymes, debido a que transforma el crédito comercial en financiero, haciendo que la factura emitida pueda convertirse en un valor negociable con el carácter de cualquier título ejecutivo”. Así lo expresó a Comercio y Justicia Iván Petrini, presidente de Petrini Valores, en el marco de un evento organizado por la Cámara de Comercio de Córdoba (CCC). “Así se da fecha cierta de cobranza a la pyme”, agregó.

Según explicó, el uso de la herramienta va a ser revolucionario en tres ámbitos: en el comercial, porque va a equilibrar la relación entre las pequeñas y las grandes empresas, evitando así el abuso de éstas, que se financian con las pequeñas extendiéndole las fechas de pago; en el ámbito jurídico, porque la factura va a convertirse en un título ejecutivo con el que se va a poder exigir el cobro; y en el ámbito contable, porque se convierte en un pasivo exigible, lo que va a generar todo un desafío tanto para los contadores como para los auditores.
Según lo establecido, cuando se celebra una factura entre una pyme y una gran empresa se abre una ventana de 15 días en los que la grande puede aceptar o rechazar el documento expresamente. Allí deja de ser un título financiero y pasa a ser uno ejecutivo. Pasado los 15 días, si la factura no ha sido cobrada, puede pasar a tres ámbitos para su negociación: el mercado de capitales, el sistema bancario o el sistema tecnológico o las fintech (que no están desarrolladas aún pero que la ley ya las prevé). “Esto mejora la calidad del crédito de las pymes, les da certeza sobre los plazos de cobranza y les facilita el acceso a los mercados de crédito”, aseguró Petrini.

En otros países
La herramienta se adapta a lo que se utiliza en otros países y se llama factoring financiero o factoraje.
En países como Chile, Perú, Colombia y Brasil es un intrumento muy utilizado, que moviliza un volumen de dinero equivalente a 9,4%; 4,9%; 2,9% y 1,3% de sus respectivos PBI (según cifras de FCI Factor Chain International para 2014).

– La Factura de Crédito Electrónica Mipymes será obligatoria para las micro, pequeñas y medianas empresas, en reemplazo de la factura electrónica común de hoy.
-No alcanzará la operatoria de exportación ni las firmas de Tierra del Fuego.
– La reglamentación prevé que la pequeña empresa pueda abrir una cuenta en un agente de bolsa de manera electrónica.