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Un jurado popular absolvió al carnicero que atropelló a un ladrón

 Hace dos años, el comerciante siguió con su auto al joven que lo asaltó, que se tiró de la moto que tripulaba junto a su cómplice, quien perdió la vida al ser impactado por el rodado. El episodio reactivó el debate sobre la “justicia por mano propia”

Daniel Oyarzún, el carnicero que en septiembre de 2016 mató a Brian González, quien acababa de asaltarlo en su local de Zárate (provincia de Buenos Aires), fue declarado inocente por un jurado popular, que consideró que se defendió legítimamente de una agresión ilegítima.
El veredicto por la persecución que terminó en tragedia se dictó tras cuatro días de debate en el Tribunal Oral Número 2 de Campaña. Los jurados concluyeron que Oyarzún, de 38 años, actuó en legítima defensa y lo absolvieron.
Durante los alegatos, el fiscal del juicio, José Luis Castaño, había pedido que el encartado fuera condenado por exceso en la legítima defensa, un delito que contempla hasta cinco años de prisión
En tanto, el abogado de la familia González reclamó que se aplicara la figura de homicidio simple y el defensor del carnicero, Ricardo Izquierdo, consideró que sus asistido obró en legítima defensa.
Luego del hecho, Oyarzún tuvo que mudarse tres veces porque fue amenazado y cerró su comercio en junio, agobiado -según declaró- por “las deudas, las bajas ventas y el estrés”. Actualmente, trabaja en un frigorífico.

El episodio generó controversia y reactivó el debate sobre la “justicia por mano propia”. Hasta el presidente Mauricio Macri se refirió al caso. Mientras Oyarzún estaba detenido, opinó que debería estar en libertad, con su familia, tranquilo, y “tratando de reflexionar” sobre lo sucedido.
De acuerdo con la reconstrucción que hizo la Justicia, el 13 de septiembre de 2016, al mediodía, Marcos Alteño entró armado a la carnicería “Billy Yoou”, le apuntó a la cuñada de Oyarzún, que era cajera, y tomó cinco mil pesos. Antes de darse a la fuga, disparó dos veces dentro del local y se subió a la moto que lo esperaba en la puerta, conducida por González.
Los jóvenes -ambos de 24 años- escaparon, pero el carnicero los siguió en su auto. A unos 200 metros del comercio, Alteño saltó de la moto y se fue corriendo. Oyarzún quiso hacer caer a González, pero lo chocó y éste quedó aplastado contra una columna. Murió siete horas después. Alteño fue detenido meses más tarde y fue condenado a seis años de prisión por el robo.

Actuación impulsiva
-El martes, una psiquiatra intentó explicar qué pensaba el acusado cuando mató al asaltante: aseguró que era “consciente” de lo que hacía, pero aclaró que actuó de manera “impulsiva”.
-”Hay una reacción vivencial impulsiva. Hay registro, tiene conciencia de lo que está haciendo, pero con el flujo del impulso”, explicó la perito Roxana Lugarini.
-La profesional también declaró que el comerciante no midió las consecuencias de sus actos. “Fue una conducta temeraria”, dijo, acotando que “las acciones impulsivas carecen de planificación”.

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