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Contrarreloj, la oposición británica negocia un acuerdo de brexit

Pretende un borrador que pueda ser votado el 14 de octubre, antes de una cumbre clave de la UE y del plazo último para abandonar el bloque

En el primer día del receso del Parlamento ordenado por el gobierno, la oposición británica anunció que está negociando un borrador de acuerdo para el brexit que pueda ser votado ni bien vuelvan a sesionar, el 14 de octubre, antes de una cumbre clave de la Unión Europea (UE) y del plazo último para abandonar el bloque regional.
El lunes, la sesión en la Cámara de los Comunes terminó con abucheos y gritos de protesta contra el primer ministro Boris Johnson y su decisión de pedir el receso parlamentario más largo desde 1930 según los registros del Poder Legislativo británico.
Ayer, lejos de volver a sus distritos para descansar y preparar los congresos anuales de los partidos políticos, diputados conservadores, laboristas y liberales-demócratas se reunieron en Londres y propusieron reeditar el acuerdo fallido propuesto por la antecesora de Johnson, su correligionaria Theresa May, y utilizarlo de base para negociar un acuerdo que pueda ser aceptado por la mayoría del Parlamento.

Según adelantaron a la prensa los legisladores, esta iniciativa -que incluye a miembros del oficialismo conservador que se enfrentó en los últimos meses a Johnson- ya cuenta con el apoyo de alrededor de 50 diputados.
Cabe recordar que el acuerdo que negoció May con la UE fracasó tres veces en la Cámara de los Comunes porque muchos diputados de la coalición oficialista rechazaron la llamada “salvaguarda irlandesa”, que establecía que la región británica de Irlanda del Norte debía mantenerse dentro del espacio común europeo hasta que Londres y la UE definieran cómo concretar el “divorcio” sin violar el acuerdo de paz irlandés que eliminó esa frontera.
“Lo que tenemos aquí son las bases perfectas para un acuerdo pragmático que, según creemos, puede lograr una mayoría en el Parlamento y comenzar a unificar a este país, profundamente dividido”, anunció el laborista Stephen Kinnock, uno de los impulsores de la iniciativa.
Los socios minoritarios del gobierno de Johnson, los norirlandeses del Partido Democrático Unionista (DUP), fueron uno de los sectores que más se opusieron al acuerdo de May y ayer el responsable de su bancada legislativa, Jeffrey Donaldson, ratificó esa posición antes de que los líderes de su partido entraran a una reunión con el primer ministro.

“La idea de una salvaguarda solo para Irlanda del Norte, con una aduana entre la región y la isla de Gran Bretaña, simplemente no funciona”, aseguró Donaldson.
El primer ministro, en tanto, ratificó que, pese a las acusaciones de la oposición, está trabajando “muy duro” para lograr un acuerdo.
“Creo que lo lograremos”, aseguró en un acto de gobierno y, poco después, en una entrevista con la cadena Sky News, rechazó las denuncias de la oposición que sostienen que el largo receso del Parlamento, en medio de la recta final de brexit, representa una “censura”.
“Fuimos muy pero muy claros de que si el pueblo quería un momento democrático, si querían una elección, se la ofrecimos a la oposición laborista y, misteriosamente, ellos decidieron no aceptarla”, aseguró en referencia a la negativa de todo el arco opositor de apoyar unas elecciones anticipadas en octubre.
En cambio, las dos cámaras del Parlamento aprobaron un veto a un eventual brexit sin acuerdo el 31 de octubre, la fecha legal límite para abandonar la UE, y le exigieron al gobierno pedir, a más tardar, una prórroga al bloque el 19 de octubre.
En medio de esta creciente crisis y polarización política, no está claro si el gobierno acatará esta ley o si, finalmente, presentará oficialmente una propuesta de acuerdo a la UE.
Al respecto, el premierafirmó la semana pasada que preferiría estar “muerto en una cuneta” antes de pedir una nueva prórroga, que sería la tercera. Las declaraciones se enmarcan en un contexto de caos.

Al complejo panorama se suma que el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, renunció en abierta polémica con el primer ministro.
La renuncia de Bercow sumó más tensión al desorden político que agita al Reino Unido a menos de dos meses del plazo oficial del 31 de octubre, fecha de la teórica salida de la UE a más de tres años del referéndum de 2016.
En Dubín, donde se reunió con su colega Leo Varadkar sobre la cuestión del “backstop” en la frontera irlandesa y los acuerdos de paz del Viernes Santo, el premier bajó un poco el tono de su retórica abriéndose a la posibilidad de una negociación con la autoridad europea en Bruselas.
Reiteró, sin embargo, que la fecha del 31 de octubre es impostergable, pese a la entrada en vigencia definitiva -con la firma de la reina- de la ley “anti no deal” aprobada para obligarlo a esa posposición que él excluye.
Lo hizo impulsado por el dato alentador sobre el aumento del PIB en julio, que es mejor de lo previsto, de 0,3%, lo que aleja por ahora la sombra de la recesión.

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