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Los desafíos y la necesidad del teletrabajo en el Poder Judicial

EUGENIA PACETTI. Brindó herramientas para que operadores judiciales transiten la realidad del teletrabajo.

Por Carolina Klepp
cklepp@comercioyjsuticia.info

Juezas, fiscales y funcionarias judiciales nucleadas en la Asociación de Mujeres Jueces de la Argentina (AMJA) se capacitaron en gestión del tiempo, comunicación remota, nuevos hábitos de home office. Adaptabilidad y resiliencia, habilidades fundamentales para la “nueva normalidad”

“Aggiornarse a lo digital, las tecnologías, deja de ser un plus para ser una necesidad básica”, afirma la licenciada en Comunicación Social Eugenia Pacetti, quien acaba de brindar una capacitación a juezas, fiscales y funcionarias judiciales de todo el país.

La pandemia del coronavirus obligó, en todos los ámbitos -el judicial no es excepción-, a adaptarse. “Cambiamos o nos extinguimos”, sintetiza Pacetti, quien también es consultora organizacional y capacitadora en herramientas denominadas “blandas” en recursos humanos.

Convocada por la Asociación de Mujeres Jueces de la Argentina (AMJA), brindó una serie de claves para gestionar equipos remotos, enseñó cómo autogestionar las rutinas laborales en el ámbito del teletrabajo y profundizó sobre nuevos hábitos y retos del home office, algo que además se contextualiza en el rol de la mujer multitareas, en una coyuntura en la que  los límites se esfumaron.

Lo hizo a través del Campus Virtual de Capacitación a Distancia de la AMJA, que tiene entre sus objetivos desarrollar estrategias y técnicas para optimizar resultados y procesos.

“Teletrabajar requiere un cambio de mentalidad, en la forma de pensar y diseñar las rutinas y hábitos relacionados con la nueva realidad laboral. Es fundamental la gestión del tiempo, definir ciertos momentos para tareas que requieren mucha concentración y precisión; requiere eliminar distractores. Otros momentos para lo que tiene que ver con reuniones tanto dentro como fuera del equipo y también instancias de recupero de energías”, advierte Pacetti.

Con las referentes judiciales, abordó asimismo la cuestión comunicacional, algo que también se vio transformado en este tiempo. “La comunicación por videollamadas, cuando estamos trabajando de manera remota, requiere de una cuota extra de claridad, de precisión, de periodicidad y de privacidad porque la realidad de sus trabajos (judiciales) lo requiere pues abordan cuestiones delicadas y confidenciales mientras la familia está en el hogar”, dijo la especialista.

Un aporte distintivo es no sólo utilizar las videollamadas para comunicarse con miembros del equipo por cuestiones urgentes de resolver sino también cuando existan pequeños logros que puedan brindar oxigenación ante el estrés.

Por otra parte, afirma que la necesidad de ser digitales, aggiornarse en lo tecnológico no solo implica adquirir herramientas tecnológicas sino también saber usarlas.

El espacio

Las cuestiones espaciales, por las que los hogares hoy se han convertido en escuelas y oficinas, impacta en el cerebro, dice Pacetti: “Se asocian determinados lugares a determinadas actividades. Cuando quiero ponerme a trabajar en un lugar habitual de ocio hay un gasto de energía doble de mi cerebro para poder concentrarme. Entonces, se requiere identificar cuáles pueden ser los lugares aptos para trabajar. Poder utilizar un lugar que no sea el mismo que utilizamos para el descanso y esparcimiento”.

Ya antes de la pandemia, diferentes efectores judiciales habían abordado aspectos y debates sobre la viabilidad de una modalidad de trabajo que combine lo presencial y lo remoto en los tribunales.

Con la cuarentena, el tema cobró aún más protagonismo de cara al futuro y a la “nueva normalidad”.

A título personal, al ser consultada por un avance hacia la modalidad mixta -presencial y teletrabajo- en la Justicia, Pacetti sostuvo que esa combinación puede ser una opción ideal por los tipos de tareas observadas. “El teletrabajo para cumplir con las reglamentaciones sanitarias e ir algunos días a la oficina permite la vinculación, ser parte, y cuestiones que de manera presencial se pueden resolver más. Entre las nuevas habilidades que se requieren para el futuro, una de las principales es la capacidad de adaptabilidad y de gestionar los cambios”, destacó.

Finalmente, concluyó que hay personas que niegan más los cambios, por temores a lo desconocido e incertidumbre; pero que luego pasan a la etapa de resistencia y más tarde a la de la exploración y compromiso. “Lo importante es la adaptabilidad y la resiliencia para transitar de un estadio a otro, aceptar los cambios, soltar aquello que no funciona hoy y que nos es obsoleto; y también es importante el aprendizaje continuo”.

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