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Debido al Covid-19, el derecho laboral tendrá también su reconfiguración

El juez nacional del Trabajo Julio Grisolía sostuvo que, al igual que la pandemia, el derecho del trabajo será “muy dinámico”.
Al respecto, afirmó: “Se requerirán ideas muy claras tanto en el sector empresarial como por parte del trabajador para que todo siga adelante porque esto es un golpe muy duro, es una emergencia en serio. Muchas cuestiones no tienen una respuesta cierta”

 

 

Carolina Klepp cklepp@comercioyjusticia.info

La pandemia no deja ámbito sin impactar. El mundo del derecho laboral también vivirá sus consecuencias. La cantidad de nuevas normas laborales dictadas en el último tiempo, la incorporación del Covid-19 como enfermedad profesional y el teletrabajo generalizado son algunas de las muestras de ello. Además, la situación obliga a impulsar e instrumentar el teletrabajo judicial para dar respuesta al nuevo escenario. En diálogo con Comercio y Justicia, el juez nacional del trabajo Julio Armando Grisolia se refirió a este contexto. Lo hizo en un anticipo de lo que será la nueva modalidad virtual de las diplomaturas en Derecho Individual del Trabajo y en Derecho Colectivo del Trabajo y la Seguridad Social, que él dirige.
La formación y actualización en el tema tendrá como coordinador académico a Alberto Chartzman Birenbaum, y coordinador operativo a Fabián Llanos. La propuesta cuenta con la certificación de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) junto a la Asociación de Relaciones del Trabajo de la República Argentina (Artra) y la Sociedad Argentina de Derecho Laboral (SADL).
– El coronavirus ha reconfigurado los modos de trabajar. Hoy el teletrabajo es un gran protagonista de la escena. ¿Qué impactos avizora en el derecho laboral a partir de ello?
– El problema en Argentina es que no se implementó ninguna normativa de teletrabajo. En la maestría, mediante Viviana Díaz (que es una de nuestras profesoras en el tema del teletrabajo y nuevas tecnologías y que a su vez era asesora de Carlos Tomada en el Ministerio de Trabajo), habíamos hecho un proyecto de ley de teletrabajo 10 años atrás. Había trabajado en él la Unión Industrial y Foetra (el Sindicato de Telecomunicaciones), era sobre teletrabajo y relación de dependencia. Eso implicaba un cambio estructural. Tenía varios puntos de vista. Desde la parte empresaria, de los trabajadores, los técnicos. Trabajamos mucho, se hizo un proyecto de ley, se presentó y perdió dos veces el estado parlamentario. Eso hubiese sido importante porque ahora estaría todo reglamentado y hoy mucha gente podría estar teletrabajando en serio y no “a los ponchazos”. Se tendría en cuenta la ergonomía, se le debería entregar la máquina y la silla al trabajador, se organizarían los tiempos, etc. Al no estar preparada la sociedad para teletrabajar está parado el 90% de la gente. Se hubiese ganado mayor productividad si hubiera estado todo preparado para teletrabajar.
Lo mismo ocurre en el Poder Judicial. La Justicia, por lo menos en la Capital Federal, tiene una forma muy precaria de trabajo remoto. Entonces, tenés parada a la justicia. Solo hay algunas cuestiones puntuales que se pueden hacer, independientemente de los juzgados de feria. Pero no se puede, por fuera del tribunal, despachar y hacer todo como si fuera con expediente digital. Seguimos con el papel y eso es un atraso.
– Ya se están dando situaciones de recortes salariales en empresas. Pero hoy los reclamos no pueden escucharse en las calles con un paro, por ejemplo. ¿Cómo abordarán este tipo de situaciones de la pandemia en la formación que dictarán?
– La diplomatura es muy dinámica, si bien tiene una estructura básica de Derecho individual pura y la otra con Derecho colectivo y la seguridad social, todos estos temas son transversales.
La actual situación va tocando cada instituto: el de licencia, el de jornada, suspensiones, remuneraciones y despido. ¿Qué pasa si me despiden ahora? ¿Me tienen que pagar? La doble indemnización, ¿se aplica o no se aplica? Van a presentarse muchas cuestiones y muchas no tienen una respuesta cierta tampoco, porque va a depender de cómo vaya evolucionando todo.
– Los médicos y científicos dicen que la pandemia es “muy dinámica”, ¿puede aplicarse el mismo término al derecho laboral en el marco del Covid- 19?
– Creo que el Derecho Laboral va a ser muy dinámico y se deberá tener que tener ideas muy claras en todos los ámbitos, tanto por parte del empresarial como del trabajador para que todo siga adelante, porque esto es un golpe muy duro. Es una emergencia en serio. No son los famosos casos de fuerza mayor o falta de trabajo en el derecho del trabajo que, en ciertas oportunidades, falsos y suelen estar planteados sobre cuestiones coyunturales. De ahora en más las cosas se van a solucionar con la buena fe de ambos sectores, porque está el empleador que va a aprovechar para sacarse de encima trabajadores o tendrá actitudes deleznables en momentos que hay que tener actitudes realmente positivas. Todos van a tener que colaborar de alguna manera para sacar esto adelante. Preservar la fuerza de trabajo es absolutamente esencial y ayudar a las pymes también es esencial.
– En sus años de trayectoria judicial, ¿tiene algún antecedente de referencia para este tipo de circunstancias tan críticas?
– Algunos quieren comparar el contexto con el año 2002, que fue la emergencia más grande que tuvimos en los últimos años. A mi me parece que esto es peor, porque es a nivel internacional. No se saben cómo van a ser las reacciones de lo externos, las inversiones, las exportaciones, importaciones o cómo se va a mover el mundo. Es un panorama incierto. La gente económicamente golpeada ahora es una situación realmente compleja y el derecho del trabajo se va a tener que a adaptar a esto o al menos deberán hacerlo las resoluciones que se tomen.
No se sabe la extensión de esto y las consecuencias finales. Se va a requerir muy buena voluntad e ingenio para que esto salga adelante. Es una situación muy seria y grave que no termina de configurarse.
– ¿Considera que esta situación que estamos viviendo con la pandemia empuja inevitablemente a implementar reformas procesales, teletrabajo judicial, otros tiempos procesales o expedientes digitales?
– Hace muchos años plantee, y casi me trataron de extraterrestre, que podíamos tener teletrabajo en la Justicia. En cambio, te obligaban la presencialidad y poner el dedo para la huella digital, cuando lo importante no es estrictamente el horario, salvo determinado puesto de trabajo, como puede ser el que te atiende o una audiencia. Pero lo importante es la productividad. Y en justicia lo importante es acortar los tiempos. Y si falta infraestructura, hagamos teletrabajo, pero hay quienes piensan que no se debe porque las personas van a faltar. Estas son cuestiones anacrónicas, hay una máquina de impedir que está en todos lados. Tuvimos experiencias de desarrollo de teletrabajo y que se materializó en empresas como YPF o Telecom, que les resultaron muy bien a la gente que teletrabajaba en la órbita privada. Pero no lo pudimos poner en marcha en la administración pública, particularmente en el Poder Judicial que era lo que a mi me interesaba. No se dieron las circunstancias. Y tan es así que tampoco se ve la digitalización, lo que cuenta en el Poder Judicial es tener expediente digital, con firma digital y no tener papel. Si fuese eso, los tiempos de la justicia serían otros y este problema de la presencialidad, de la no asistencia a los lugares de trabajo, sería fácilmente solucionable, porque habría pequeñas cosas que uno debería hacer y una enorme cantidad de cosas podrían seguir funcionando. Y no suspender plazos procesales, por ejemplo. Entonces hoy todo es muy precario. ¿Por qué? Porque está la máquina de impedir, porque hoy podríamos estar tirando todos para el mismo lado. El Poder Judicial también va a tener que rever prácticas, como en todos lados. Hay oficinas judiciales que funcionan fantásticamente. Por ejemplo, un despido en un juzgado dura un año y en otro cuatro, esta también es una realidad. ¿Dónde está la diferencia? En el factor humano, lo que pasa es que nadie lo quiere reconocer. La diferencia es la gestión judicial y detrás de ella está el factor humano. Podés ser un buen juez para dictar sentencia, pero a lo mejor no tenés gestión y lo peor que puede pasar es creer que sos bueno porque dictás una sentencia maravillosa por año, pero dejaste mil personas sin justicia. La justicia tiene dos principios, uno es la celeridad procesal que es la velocidad, y la otra es la seguridad jurídica que va de la mano de la calidad de los pronunciamientos. A alguien se le ocurrió decir que estas dos cosas no se pueden hacer juntas. Y eso es falso. Sencillamente es mentira.

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Comentarios (4)

  1. ALBERTO CHARTZMAN BIRENBAUM dijo:

    Brillante!!!
    Y que la máquina de impedir, no termine agotando los cerebros creativos.
    Es tiempo de aggiornarse a las urgencias y nuevas estrategias, proactivos en el cambio.

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  2. Rita dijo:

    El Dr. Grisolia como siempre un visionario. Asistí a congresos hace años donde ya mencionaba la necesidad de reglamentar el teletrabajo y afirmaba constantemente que puede arribarse a una sentencia justa en tiempos acordes. En Corrientes el año pasado se aprobo un protocolo de oralidad en el fuero laboral.

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  3. Roberto Mauricio dijo:

    Siempre el Dr Grisolia ha sido un referente en Derecho del Trabajo en Argentina. Es verdad tenemos una máquina de impedir que es la burocracia. Son tiempos de dotar de dinámica a la actividad judicial. Y uniformarla tratando que sea un todo armónico.

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  4. Enrique Bautista dijo:

    Muy bueno todo, y todos necesitamos colaborar y no buscar culpables sino soluciones como es este relato.
    Gracias

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