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Subas previstas en tarifas y atraso cambiario pueden condicionar la baja de la inflación

Así lo afirmaron los economistas del Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) de Córdoba, quienes analizaron ayer la evolución de los precios en un marco histórico y la incidencia de los aumentos en el gasto de los hogares. Alertan sobre la dificultad del Gobierno en cumplir la meta fijada en el Presupuesto 2017

Por Cecilia Pozzobon – cpozzobon@comercioyjusticia.info

Los economistas del Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) de Córdoba alertaron ayer sobre la dificultad que enfrenta el Gobierno para cumplir con las metas fijadas en el Presupuesto 2017 relativas a la inflación (entre 12% y 17% anual) y señalaron los incrementos ya planificados en materia de servicios y combustibles, sumados al atraso cambiario que incide sobre las expectativas de los agentes económicos, como los condicionantes del comportamiento futuro de los precios.
“Hay una incongruencia permanente de parte de este gobierno entre la política monetaria que eleva la tasa de interés para contener la inflación y la política fiscal que busca ajustar el gasto para lo cual impulsa un incremento en las tarifas de los servicios”, evaluó el presidente del CPCE, José Simonella.
“El Banco Central sube la tasa para ‘secar’ la plaza en tanto que el ministro de Energía ratifica la aplicación de las subas de tarifas planificadas. ¿Cómo se hace para que todo eso no se traslade a precios?”, cuestionó.
En ese sentido, analizó que un importante componente de la inflación argentina son las expectativas de los agentes económicos. “Muchos nos hemos criado y vivido toda la vida con inflación. Ese factor es tan elevado que cuesta creerle a un ministro de Economía que dice que va a bajarla”, explicó.
En la misma línea, Mary Acosta, economista de la Comisión Asesora de la entidad, dijo que en los últimos 10 años de historia argentina, el país ha tenido un piso anual de inflación de entre 10% y 15%. “No es que ese piso sea ficcional sino que en ninguno de los últimos diez años la inflación logró perforar ese piso”, explicó.
Asimismo, en los últimos años los grandes movimientos de precios fueron causados por las sucesivas devaluaciones. “Pero más allá de esa dependencia estructural, aunque el tipo de cambio no varíe, las tarifas se hubieran mantenido constantes y no se hubiera registrado un marcado incremento en la demanda de bienes o servicios, Argentina ha arrastrado un piso de inflación anual de entre 10% y 15%”, agregó.

Desigual por regiones e ingresos
Al analizar la incidencia de las subas por regiones, los economistas explicaron que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) el capítulo de mayor aumento fue el de electricidad y gas, 336,5%. A él le siguieron comunicaciones (74,3%), salud (67,4%), educación (59,8%), transporte (58,9%), alimentos y bebidas (57,8%), equipamiento para el hogar (56%), e indumentaria (50,7%).
“En el caso de Córdoba, la trayectoria fue similar aunque con un desempeño inferior para el caso de electricidad o gas, ya que se habían venido dado sucesivos incrementos, hecho que no se dio en CABA”, dijeron.
Asimismo, el impacto inflacionario  no es igual para todos los niveles de ingresos familiares. En ese sentido, se analizó que mientras en el decil más pobre de los hogares la suba en alimentos y bebidas influyó en 45% del gasto total de la familia que se destina a ese fin; en el decil más rico, ese influencia alcanzó 24% del total del gasto.

Incidencia en el consumo, las subas de precios generan pérdida del poder adquisitivo del salario

Al analizar la incidencia de la inflación desde diciembre de 2015 sobre el gasto que registraron los deciles en bienes considerados de primera necesidad, los economistas observaron que el decil de menores ingresos es el más afectado en el rubro Alimentos y bebidas, Electricidad, gas y otros combustibles e Indumentaria y calzado.  En tanto, el decil medio es el más afectado por el aumento de Suminstros de agua, y el decil de mayores ingresos (el 10) el que más sufrió el aumento del rubro Transporte.
Todo ello genera un deterioro del salario real que impacta de lleno en el consumo de las familias, afectando a su vez los niveles de pobreza e indigencia”, explicaron.
En efecto, según los gráficos presentados por los economistas, las subas de precios de 2014 generaron una pérdida acumulada del salario real de 5,42%, que no logró revertirse con la ganancia acumulada entre abril de 2015 y enero de 2016, que fue de 4,5%. En tanto, entre febrero de 2016 y marzo de 2017 volvió a registrarse una pérdida del salario real, en este caso de 7,25%.
“Toda esta pérdida del poder adquisitivo debido a la elevada inflación reinante es el principal motivo por el que el consumo no repunta”, concluyeron los especialistas.

De tarifas y algo más

Fue de 336% la suba acumulada en el rubro Electricidad y gas entre diciembre de 2015 y julio de 2017, en la ciudad de Buenos Aires.

En la provincia de Córdoba, el alza acumulada en el mismo rubro, entre diciembre de 2015 y julio de 2017, fue de 140%.

La inflación núcleo promedio entre mayo de 2016 y junio de 2017, según el Indec, fue de 1,90% para todo el país.