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“Si se da lo que prevé el Gobierno, la pirámide social puede mostrar movimiento ascendente en 2017”

La estimación del experto requiere que se cumplan las promesas oficiales de que la actividad económica crecerá 3% el año que viene y la inflación se desacelerará hasta 20% anual. Respecto de este año, estima que “el duelo precios salarios” terminará 0 a 0.

Invitado a abrir el ciclo de capacitación que brindará para los integrantes del comercio local la Secretaría de Comercio del Ministerio de Industria, Comercio y Minería de la Provincia de Córdoba, Guillermo Oliveto, especialista en consumo y presidente de la consultora W, desplegó sus análisis y estimaciones respecto de la realidad económica nacional. En diálogo con Comercio y Justicia anticipó que, de cumplirse las promesas del gobierno de Mauricio Macri, la pirámide social puede mostrar hacia fines de 2017 un movimiento ascendente.

-¿Cómo analiza la coyuntura?
-Está claro que el primer trimestre muestra una fuerte contracción en el consumo de diversos sectores. Una de las caídas más significativas es la del consumo de carne, de cerca de 6% en unidades. Otra es la de venta de alimentos en general y de limpieza y cosmética, del orden de 4%, y la que se observa en los sectores de bienes durables como indumentaria y shoppings (de entre 8% y 10%) con otra similar en lo que es tecnología y electrodomésticos. Si bien hay algunas excepciones -como pueden ser los autos y el mercado inmobiliario-, y el entretenimiento que, para el caso del cine está 6% arriba medida en tickets (todas estas cifras a nivel nacional y para la comparación interanual), se puede decir que en general, y desde hace cuatro años (porque no es un fenómeno nuevo) el arranque del año es muy difícil, ya que conviven los precios nuevos con sueldos viejos y, en esta oportunidad, hay que agregarle la suba de tarifas y el reacomodamiento de los precios después de la devaluación. Pese a esto, yo creo que es un error leer todo 2016 bajo el prisma de este primer trimestre o cuatrimestre, porque superada esa instancia es muy probable que haya un reacomodamiento. Hoy (por el miércoles) se conoció una noticia clave: la salida del default con la que Argentina va a poder cerrar el problema con los fondos buitre. Las bolsas celebraron el anuncio, lo que demuestra que los actores económicos y financieros miran lo que el presidente (Mauricio) Macri planteó como el puente que hay que cruzar para llegar a una Argentina mejor y que, desde el punto de vista de la microeconomía, se espera para el segundo o tercer trimestre del año, dependiendo del cierre de las paritarias y de que la promesa del ministro de Hacienda (Alfonso) Prat Gay -de bajar la inflación al orden del uno o dos por ciento mensual- se haga realidad. Todo eso nos hace imaginar una segunda parte del año mejor que lleve a terminar un 2016 que con suerte salga 0 a 0.

-¿Qué hace falta para ese 0 a 0?
-Creo que es clave que “el puente” que está trazando el Gobierno no le quede largo, es decir, que empiece a haber medidas que toquen positivamente el bolsillo de la gente más temprano que tarde.

-¿Hay algo a lo que el argentino no renuncie cuando debe achicarse?
-Yo veo que se está repitiendo lo de 2014. Recordemos que fue el año de la devaluación de (Axel) Kicillof, que generó una inflación de 37% y una pérdida del poder adquisitivo de cinco puntos. De hecho, fue el único año de la era kirchnerista que cayó la venta de alimentos (2%). Fue un año realmente duro y ahí la lógica de la gente fue recortar en función de lo que yo llamé de los cinco anillos, es decir, de lo más a lo menos prescindible. En esa oportunidad hubo tres cosas que no se tocaron: conectividad, nivel o calidad de educación y salud (aquellos que mandaban a sus hijos a colegios privados no los cambiaron a uno público, ni abandonaron una prepaga), y dentro de los consumos se dejaron de lado o postergaron compras de bienes durables como electrodomésticos y electrónica, y cuestiones de confort como pueden ser los taxis, el club o el gimnasio. Si hay que mirar conductas, el arranque de este 2016 se parece mucho a lo que fue todo 2014.

-¿Hay que pensar Argentina con una nueva pirámide social?
-Yo creo que Argentina tiene tres recortes posibles, e incluso podría tener hasta cinco. Hay una Argentina de clase alta, una de clase media alta, una de clase media típica (esas tres suman cerca de 50% de la población), una clase baja y la que está por debajo de la línea de pobreza. Esa gran conformación no va a cambiar tan rápido aun cuando las cosas salgan como se prevé, porque la fragmentación social hace cuatro años que está congelada.

-Y estos meses del nuevo Gobierno, ¿han generado movimiento en esa pirámide?
-Es difícil de ver porque son mediciones más estructurales que contemplan períodos de observación más largos. Ahora, si uno considera que entre noviembre (último mes del gobierno anterior) y marzo hay una inflación acumulada de 20% y aún no hubo incrementos salariales, claramente se puede decir que la gente está en una peor calidad de vida de la que estaba. Si uno hiciera una foto de esa pirámide social hoy (pese a que sería injusto), mostraría una estructura social peor que la de hace cinco meses. Ahora, una vez que entren el resultado de las paritarias, la situación se reacomode y que la inflación -en hipótesis- se modere, la pirámide podrá volver a una estructura parecida a la que tenía el año pasado.

Nuestra hipótesis es que si los números se dan como se está planteando (esa especie de gran empate), la estructura no sería diferente a finales de este año. Ahora, si se dan las perspectivas del Gobierno de que la economía el año que viene crezca 3%, al revés, podría haber una movilidad levemente ascendente.

-En materia de consumo, hoy parece que el anabólico por excelencia para vender es la promoción, el descuento… ¿Hay algo más para hacer?
-Yo creo que las promociones, cuotas y descuentos llegaron para quedarse, son parte de una herencia de una manera de comprar que se naturalizó la inflación, y la pelea que da la gente es la del poder adquisitivo, es decir, que su poder adquisitivo rinda pese a las subas de precios. La gente se volvió adicta a los anabólicos y como cualquier adicción no se cura rápido. Va a depender de la evolución de la inflación. Si el país camina en dirección a que el año que viene haya una inflación anual de 20%, probabablemente no haga falta ofrecer descuentos de 30% y, en ese caso, con uno de 15% la gente compre. Hoy los descuentos por debajo de 30% son irrelevantes. Creo que los anabólicos van a existir un par de años más hasta tanto la inflación se ubique en un dígito.