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“Mayor recargo a gastos en dólares podría bajar presión impositiva a otros sectores”

El análisis pertenece al director del Instituto de Investigaciones de la Bolsa de Comercio de Córdoba, Guillermo Acosta, quien consideró que la medida anunciada ayer, sumada a un posible ajuste en los subsidios oficiales, puede dar oxígeno a la gestión.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) elevó de 20% a 35% el cargo que cobra como adelanto de los impuestos a las Ganancias o Bienes Personales en los consumos con tarjetas de crédito y débito en el exterior, dentro de las que quedan incluidas las operaciones turísticas hacia el extranjero. La medida se fundamentó en la necesidad de ser “muy cuidadosos con la administración de reservas para potenciar el crecimiento de la actividad económica”, según la explicación que ensayó ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

“Hay un drenaje de divisas a través de operaciones de turismo y de distintos componentes” y es necesario “garantizar el flujo de suministros de bienes intermedios, de insumos básicos y de insumos de carácter industrial”, indicó el jefe de ministros a la prensa.

El análisis
Tal explicación es la que dispara la especulación del director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba, Guillermo Acosta (foto), quien -en diálogo con Comercio y Justicia– explicó que “esta medida, sumada al posible retoque en los subsidios que se otorgan a algunos sectores, daría oxígeno al Gobierno nacional para favorecer, vía disminución de la presión impositiva, a algunos sectores como el industrial.

“Es la medida que les queda para mejorar la competitividad a las industrias”, dijo, al explicar que todos los rubros de la actividad económica están alcanzados por algún tipo de impuesto que modifica el tipo de cambio real que percibe por su producción.

En ese sentido, recordó los tipos de cambios vigentes para el sector agropecuario, para el de los autos importados o “de lujo”, las operaciones inmobiliarias, el “blue”, las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI), entre otros.

De todas maneras, Acosta dejó en claro que no hay desdoblamiento del tipo de cambio de manera oficial. Si bien al dólar oficial “todos los sectores pueden tener acceso”, sucede que hay que tener en cuenta la carga impositiva que tiene esa divisa, según el sector de la actividad del que se trate, para tener el reflejo del valor del tipo de cambio real que le toca.

Aunque sí admitió que lo sería la aplicación del recargo de 35% para aquellos que acceden a lo que autoriza comprar la AFIP para turismo: “En ese caso, yo creo que sí se trataría de un desdoblamiento del tipo de cambio”.

Finalmente y respecto de la especulación sobre la razón por la que se tomó esta medida, el economista explicó que es “prácticamente la única salida que le queda al Gobierno para intentar devolver algo de competitividad a la industria, que está cercada con restricciones a las importaciones, suba de costos internos, tipo de cambio atrasado respecto de otros países, retenciones de 0,5% que se aplican sobre las ventas externas de MOI”, entre otras circunstancias, indicó.

“Creo que con esta medida más un ajuste en los gastos vía baja en los subsidios que otorga el Gobierno, o -en caso de que no se pueda avanzar en este sentido- con endeudamiento externo -del que también se está hablando- el Gobierno podría disminuir la presión sobre los sectores industriales, rebajándoles algunos puntos a la alícuota de retenciones”, consideró.

Medida oficial
La suba en el recargo que se aplica a las operaciones en los consumos con tarjetas de crédito y débito en el exterior, que incluye la compra de divisas para turismo, fue dispuesta mediante la resolución general 3550, publicada ayer en el Boletín Oficial. La decisión refleja la preocupación por frenar una salida de dólares cada vez más notoria y afectará también los servicios que se contratan en el exterior, como ocurre con los de Internet, consultorías y otros.

La AFIP permitirá seguir descontando esos recargos de los impuestos a las Ganancias y a Bienes Personales pero, en la práctica, los contribuyentes sostienen que el sistema no funciona y que en las delegaciones impositivas responden no tener directivas para formalizar esa devolución.

Páginas caídas
A partir de la decisión de la AFIP, los usuarios argentinos de páginas que ofrecen venta on line de pasajes o paquetes turísticos sufrieron durante ayer contratiempos al intentar realizar operaciones. En muchos casos, con la aparición de una ventana emergente en algún momento del proceso de compra que atribuye la situación “a las medidas de público conocimiento”. Consultados por la prensa, operadores de esos sitios dijeron que “trabajaban contrarreloj para actualizar tarifas”.

En tanto, las agencias de viajes nucleadas en la Asociación Argentina (ACAV) mantuvieron ayer una reunión para analizar los posibles impactos.

Gustavo Pfleger, vicepresidente de la regional cordobesa, admitió que “impacto va a tener.

Posiblemente se dé una retracción en la compra de paquetes y de viajes al exterior, pero tenemos que analizarlo”, dijo a este medio.

A su vez, explicó que la medida no alcanza a aquellas familias que ya hayan cerrado la compra de sus viajes o paquetes, aunque lo haya hecho en cuotas. “Esto rige para las ventas que están por cerrarse de ahora en adelante”, indicó.

Finalmente, a partir de los dichos de otros operadores, Pfleger admitió que es imposible que las agencias absorban este recargo. “Es muy chica la brecha que queda a las agencias. Además, es una retención que debemos hacer al momento de la compra”, dijo.

El desbalance
– Según datos del Banco Central, los egresos brutos por “Turismo, Viajes y Pasajes” representaron en el tercer trimestre más de la mitad (53%) del total de pagos por Servicios, y dejaron muy atrás los rubros “Fletes y Seguros” (18%) y “Servicios Profesionales y Técnicos” (9%).

– El desequilibrio en las divisas del sector reflejó además la baja en los ingresos de visitantes extranjeros: los gastos de turistas no residentes en el país fueron de US$350 millones en el período julio-septiembre, con una baja de 31% interanual.