Home  >   Economía   >   Estacioneros reclaman un “superministro” de Energía y fomento a Vaca Muerta

Estacioneros reclaman un “superministro” de Energía y fomento a Vaca Muerta

Estabilidad, financiamiento, disminución de la presión impositiva y renegociación de las comisiones con las tarjetas de crédito son, para el rubro, los desafíos prioritarios para abordar hasta 2023

Por Luz Saint Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

Un nuevo ciclo presidencial comenzará el 10 de diciembre próximo, en el marco de la incertidumbre económica en la que se encuentra el país, debido fundamentalmente a la volatilidad del tipo de cambio que viene registrando una tendencia ascendente acelerada en los dos últimos años, principalmente.
En esta coyuntura, los distintos sectores plantearán al nuevo presidente de la Nación las demandas y los desafíos en los que trabaja cada rubro.
El segmento de los combustibles y los hidrocarburos resulta uno de los sectores prioritarios, en tanto es donde más se ha evidenciado en los últimos tiempos el impacto del alza en la cotización del dólar y cuyos efectos se sienten en toda la cadena productiva dado que son insumos fundamentales para cualquier actividad.
Gabriel Bornoroni es el presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines del Centro de la República (Fecac) y en septiembre pasado también fue elegido como titular de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (Cecha). En entrevista con Comercio y Justicia, delineó las problemáticas claves que enfrenta el rubro, además de plantear los principales desafíos para el período 2020-2023. También se refirió al desarrollo futuro de las energías limpias en el país y un proyecto que impulsan al respecto.

– ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta el sector en este escenario de crisis?
– En principio, podemos mencionar la alta volatilidad que tuvo en los últimos años el precio final de los combustibles debido a los tres elementos que determinan el costo: dólar, petróleo y biocombustibles. Esto trajo como consecuencia la caída del consumo. Posteriormente, el Gobierno decidió congelar los precios, dejando de ver las variables que antes mencioné y esto desencadenó algo que ya habíamos anticipado; porque nosotros apoyamos el congelamiento transitorio, en tanto y en cuanto se pueda asegurar el abastecimiento para poder aumentar la demanda. Con esta nueva medida, tenemos un gran problema con el abastecimiento, hay cupos en las petroleras y desabastecimiento en las estaciones de servicios blancas y se generó una crisis en las 4.800 estaciones del país. Al tener precios congelados y darse un aumento en el resto de las variables que las estaciones utilizan para el giro comercial, sin la posibilidad de vender más por los cupos que se instauraron, se desencadena una crisis económica-financiera de las empresas por la variación del punto de equilibrio de ingresos versus egresos de las empresas.

– Específicamente ¿cómo afecta la volatilidad del tipo de cambio a las estaciones servicio de Córdoba y el resto del país?
– Afecta de manera directa ya que 80% del aumento de los precios de los combustible de este año y el anterior ha sido consecuencia del aumento del dólar. Esto genera -sin lugar a dudas- una merma en el consumo y aumentos en los productos que involucran transporte, por ejemplo, los alimentos. Esto trae aparejado una consecuencia directa en la inflación. Según nuestros informes estadísticos, se puede ver una caída de 20% en el costo del barril de petróleo si hacemos una comparación interanual (en octubre de 2018 tenía una precio de US$75 y en el mismo mes de este año de US$60), lo que refleja la incidencia del tipo de cambio en la conformación final del precio de los combustibles.

– ¿Cuáles cree que son los principales desafíos que enfrenta el sector para el período 2020-2023?
Es muy importante la estabilidad en los precios de los combustibles para tener predictibilidad, tanto de los expendedores como los consumidores. Además, necesitamos financiamiento para reinvertir y adaptarnos a las nuevas tecnologías. Por otro lado, es fundamental la disminución de la presión impositiva que hoy afecta gravemente al sector. Finalmente, es central la disminución del plazo de pago de las tarjetas de crédito y las comisiones irrazonables que se cobran en el expendio de combustible, que alcanza a 50% de la rentabilidad neta de las empresas.

– ¿Qué medidas o políticas públicas debiera impulsar el nuevo presidente, según las demandas sectoriales que refieren?
Principalmente, que la actual Secretaría de Energía pase a ser Ministerio. Necesitamos un “superministro” fuerte, ya que la columna vertebral de un país es la energía (electricidad, gas, combustibles, energía solar y eólica, hidráulica). Por lo tanto, la persona que esté a cargo debe tener la facultad de tomar medidas y decisiones referidas al sector. Por otro lado, es central fomentar la producción de Vaca Muerta y llegar al autoabastecimiento de Argentina para replantearnos qué precios queremos tener en el mercado interno, sean estos internacionales o diferenciales. A esto, sólo lo podemos pensar en el momento que tengamos autoabastecimiento, ya que antes es subsidiar una utopía. Por eso digo, necesitamos tener un ministerio fuerte, con pautas claras, para que en un futuro nosotros tengamos autosuficiencia energética.

ENERGÍAS RENOVABLES
Paneles solares, para que las estaciones se autoabastezcan y contribuir al SADI

Por otro lado, Bornoroni también se refirió al desafío que se imponen para el desarrollo sustentable de las energías renovables en el país y la utilización de vehículos eléctricos.
Con el propósito de pensar a largo plazo, Cecha impulsa actualmente un proyecto de instalación de paneles solares en las estaciones de servicio, lo cual permitiría el autoabastecimiento y la contribución con energía limpia al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
“Nosotros apoyamos las energías renovables pero queremos ser claros en el sentido de que lamentablemente muchos hablan del tema y poco saben. Por ejemplo, un vehículo eléctrico depende de un sistema que hoy mayormente (85%) proviene de hidrocarburos. Entonces, cuando nosotros transformemos nuestra matriz energética, tengamos 15% ó 20% de hidrocarburos, podemos hablar de autos eléctricos porque estaremos generando de manera eólica, solar, hidráulica y quizás atómica. Pero cuando la energía la generás con gas, con fueloil, con hidrocarburos, la verdad es que el auto eléctrico queda muy lejos”, aseguró el presidente de Fecac.
“Nuestro proyecto de los paneles solares nos da la posibilidad de generar energía y permite que el sistema se descontracture ante consumos elevados. La iniciativa que estamos promoviendo supone la factibilidad de inyectar energía en el SADI cuando sobra y que ingrese cuando falta. Eso va a hacer que, por ejemplo, toda la cuadra donde está la estación deje de consumir la energía del servicio general y pueda utilizar la generada allí”, detalló Bornoroni, a la vez que explicó que la iniciativa ya fue presentada a los diputados nacionales Héctor Baldassi, Brenda Austin y Juan Brügge.
“Nosotros planteamos que en este proyecto colabore el Gobierno Nacional a través del impuesto a las Ganancias. La idea es que el pago sea diferido para poder instalar los paneles solares y luego ir cancelando sin intereses con los costos que se ahorran de energía, debido a la instalación del nuevo sistema. La inversión que el estacionero necesita es entre US$60 mil a US$80 mil”, especificó.
Mientras tanto, Bornoroni trazó un escenario posible para los próximos años. “A futuro yo veo estaciones de servicios con paneles solares, tres surtidores eléctricos y tres surtidores de combustible líquido. También veo tres surtidores de GNC. El mix nunca se va a ir porque para que nosotros mudemos todo el parque automotor a sólo eléctrico faltan tranquilamente 50 años. Ahora, la convivencia está funcionando en otros países. Y también los biocombustibles, que hoy no son tan protagonistas como en otros lugares del mundo”, concluyó.