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CPCE no descarta que vuelva el carry trade con las Lebac

El presidente del Consejo, José Simonella, consideró que mientras el riesgo de devaluación sea menor que la tasa que propone el Banco Central, los inversores optarán por esa operatoria. Dijo además que, más allá del interés que ofrece Estados Unidos, está demostrado que el mundo “nos apoya”

La Comisión de Economía del Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) de Córdoba no descartó que vuelva carry trade -o “bicicleta” financiera- luego de la corrida cambiaria y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mientras el riesgo de una devaluación sea menor que la tasa que ofrece el Banco Central.
Así lo expresó ayer su titular, José Simonella, en el marco de una nueva presentación para la prensa -en la que participó Comercio y Justicia- del informe de coyuntura que realiza la Comisión de Economía.
“Es cierto que la tasa que fija la Fed en Estados Unidos está creciendo, pero está demostrado que el mundo nos apoya. El acuerdo con el Fondo lo demuestra. Yo creo que van a volver las inversiones financieras, aunque para las productivas falta mucho”, dijo Simonella, y agregó: “Para que se pierda el interés en las Lebac es necesario que se definan que son sólo un instrumento de regulación monetaria y no para realizar inversiones”.
Y agregó: “Así, la captación de inversores quedará en manos de lo que ofrezcan los bancos, o de un bono del Estado vía Ministerio de Finanzas”.
Según informaron los economistas ayer, la posición en Lebac fue creciendo hasta representar 117% de la base monetaria a mediados de mayo. Después de la baja de posición de liquidez que hace el Central, los bancos “salieron a aprovechar las Lebac”.
Para el CPCE, las inconsistencias entre las políticas externa, fiscal y monetaria desembocaron en los problemas que hoy tiene la economía.

La conclusión es que la salida de dólares fue deteriorando la economía y que los precios desalineados heredados del gobierno anterior buscaban corregirse vía endeudamiento.
Los economistas analizaron que las exportaciones crecen a 11% interanual movidas por combustibles y manufactura de origen industrial; mientras que las importaciones lo hacen a 21% (vehículos y bienes de consumo son las que más suben).
“Los dólares que entran son menos que los que salen; si el tipo de cambio se plancha, hay más incentivos a importar que a exportar”, indicó Víctor Peralta.
En el caso de la liquidación de divisas del sector agroindustrial, reflejaron que en mayo de 2016 se había liquidado 46% del total anual; en 2017 ese porcentaje bajó a 43% mientras que este año apenas llega a 37%. “El productor que podía sostener su cosecha más tiempo lo hacía esperando una mejora de tipo de cambio, otra consecuencia del dólar planchado”, dijeron.
Eso se suma a la política de baja gradual de las retenciones que, para Simonella, no incentiva la venta de la cosecha.
Al respecto, propuso cambiar el formato: bajar de una sola vez el 5% para acelerar la oferta de dólares. “Hay que honrar el compromiso asumido pero bajo otro modelo”, dijo.
Por otra parte, el tipo de cambio real en la devaluación de 2014 llegó a un índice de 114,8; y en diciembre de 2015 llegó a 102,8. “Hoy estamos a 105,9, nueve puntos debajo de 2014. Todo esto apunta a que los déficit que traemos iban a profundizarse si no se empezaba a corregir el precio del dólar”, explicó.

Por otro lado, los economistas detallaron que aumentaron las salidas de dólares por pagos con tarjetas en el exterior; pago de intereses por obligaciones del Estado y las empresas; giro de utilidades al exterior (creció fuerte en 2016 cuando se liberó la posibilidad) y el saldo de servicios de turismo y viajes. “La salida de divisas se agudizó por los movimientos de personas físicas. Con un tipo de cambio más alto, la aspiración es que salgan menos argentinos y lleguen más extranjeros”, apuntó Simonella, para quien el financiamiento externo es la forma de sostener esa salida de dólares: el Gobierno nacional aumentó su participación en un contexto creciente de deuda, al igual que el Banco Central. De 61% del total de deuda del Gobierno, un cuarto es préstamo a largo plazo; 68% es títulos a largo plazo y 7,3% títulos a corto plazo.
El sector externo, graficó Peralta, tiene problemas derivados de inconsistencias cambiarias y tributarias. A esa realidad se le suma un creciente peso del pago de los intereses: $100 mil millones a abril. “El déficit no estaba controlado y sumaba volatilidad al tipo de cambio y a las decisiones de inversiones”, refirió.

El CPCE reflejó que el gasto inflexible del Gobierno ronda 80% del total, por lo que el ajuste puede hacerse en transferencias a las provincias, subsidios y gastos de capital.

La devaluación licua el pago de intereses en dólares. De US$1.200 millones a US$1.000 millones por mes.

Los economistas proyectaron que la tasa de interés del Central irá bajando lentamente en los próximos seis meses, pero dependerá de la inflación.