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Automotrices cordobesas profundizan suspensiones: alcanzan a 4 mil empleados

Renault-Nissan frenó la producción hasta mañana. Fiat sigue con paradas periódicas, igual que Iveco y CNH. Sólo VW logra por ahora superar la coyuntura. Incidencia en autopartistas y también
en concesionarias

Las terminales automotrices radicadas en Córdoba mantienen suspensiones periódicas que afectan a más de 4 mil empleados, situación que en principio no parece vislumbrar un horizonte muy diferente en el mediano plazo.
“El panorama es preocupante y no se ve una salida por delante. Más bien hay incertidumbre y un horizonte sombrío”, admitió a Comercio y Justicia el vocero del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) Córdoba, Leonardo Almada.
Es que ayer se conoció que Renault-Nissan resolvió suspender a sus 1.500 operarios de su planta de Santa Isabel, medida que se mantendrá hasta mañana. Ahí está en stand by el proyecto para avanzar en la producción de dos de las tres camionetas que se habían anunciado originalmente. Sólo se fabrica la Nissan Frontier. Quedan en carpeta la Alaskan de Renault y una camioneta para Mercedes Benz. Ambos proyectos, atrasados.

“El tema es que no hay una perspectiva que muestre un cambio en los próximos meses”, subrayó Almada.
A ese parate se suma el que ya afecta de manera periódica a Fiat y también a Iveco y Case New Holland (CNH) -el fabricante de maquinaria agrícola-.
En el caso de Fiat, son 1.800 trabajadores, cifra que incluye a quienes se desempeñan en la producción del modelo Cronos pero también los que participan en la producción de cajas.
En tanto Iveco, con 500 empleados, y CNH, atraviesan un proceso similar aunque en este caso producto de la caída de ventas de bienes de capital como camiones y maquinaria agrícola.
La situación comienza a impactar en las autopartistas proveedoras, algunas de las cuales se encuentran en el mismo predio de Santa Isabel -en el caso de Renault-Nissan-.
“La muestra más tangible de que la situación es compleja es que Denso, por ejemplo, que le provee a Toyota, ya comienza con dificultades”, resumió por su parte una fuente del sector.
Es que hasta el momento, la automotriz de origen japonés era la excepción a la regla respecto a la caída en la producción y su correspondiente impacto en suspensiones de personal. En tanto, la caída de ventas en el mercado interno está golpeando también las concesionarias: discontinúan algunos contratos de vendedores e incluso de personal estable.
La excepción por ahora es Volkswagen, que en su planta de Camino a San Carlos -donde hace cajas de velocidad- retomó esta semana su producción plena luego de que retornó el personal que permanecía de vacaciones. Los proyectos de exportación y el desarrollo de la caja de velocidad MQ281 tienen buenas perspectivas. Por lo demás, la situación que afecta las terminales es básicamente común a todas.

La caída del mercado interno impactó en parte pero también la baja en las ventas al exterior, no tanto porque los mercados a los que destinan sus productos hayan mermado en su volumen, como Brasil, sino porque el costo tanto de autos como de otros insumos como motores y cajas que se venden afuera, quedaron fuertemente golpeados en su competitividad producto de la caída de los reintegros a las exportaciones y, paralelamente, por la instrumentación de retenciones, medidas adoptadas meses atrás por la administración de Mauricio Macri ante la necesidad de acelerar la baja del déficit fiscal consecuencia del plan económico pergeñado junto al Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Quedamos fuera de competencia más allá de la mejora del tipo de cambio”, reveló una fuente del sector.

No sólo en Córdoba
En total, son seis las terminales automotrices con suspensiones y problemas de producción en el país. Además de Renault-Nissan y Fiat, el Grupo PSA Argentina frenó durante todo marzo la producción de su planta de El Palomar, donde ensambla modelos de Peugeot y de Citroën. La planta tiene alrededor de 1.500 operarios, quienes cobrarán 75 por ciento de su salario durante el tiempo en el que las líneas de montaje estén paradas, que podría extenderse también a abril. En el Palomar se producen los Peugeot Partner, 308 y 408 y los Citroën Berlingo y C4 Lounge.
Honda también dispuso una suspensión por tres semanas en su planta de motos y cuatro la de la camioneta HR-V, en Campana. Ambas líneas se paralizaron a partir del 25 de febrero. Las motos volverán a montarse el 18 de marzo y los autos, desde el 25 de este mes. La medida afecta a unos 700 operarios.

Según datos a los que tuvo acceso este medio, unos 500 trabajadores se mostraron interesados en un esquema de retiros voluntarios que implementa la automotriz.
Por su parte, General Motors había decidido suspender un turno desde septiembre, medida que se extenderá hasta mayo. La empresa armó un esquema rotativo de 500 empleados cada semana. Cuando no trabajan reciben 70 por ciento de su salario.
Además de las automotrices, la semana pasada la fábrica de carrocerías de colectivos Metalpar decidió cerrar su la planta de San Martín y echar a 600 empleados.