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Alertan sobre relación entre tipo de cambio y costo salarial con baja en el empleo industrial

En un análisis histórico, el Ieral refirió que, luego de la crisis de 2002, la mejora en los haberes permitió que creciera el nivel de actividad en el mercado interno. Sin embargo, cuando las retribuciones se ubicaron por encima de la convertibilidad, se perdieron puestos de trabajo

Un informe del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea, destacó la relación existente entre competitividad cambiaria, costos salariales y empleo industrial que, según indicaron- “llevan a concluir que la política de salarios y tipo de cambio deberían calibrarse para evitar situaciones insostenibles que lleven a crisis que derivan luego en caída de salarios y mayor tasa de pobreza”.
Según se refirió en un análisis histórico, desde 2003 a esta parte, en Argentina se han dado períodos de subas o bajas marcadas en el empleo industrial y una de las principales causas de ese comportamiento “ha sido la volatilidad que ha mostrado el costo laboral salarial, medido en moneda dura, en las últimas dos décadas”.
El Ieral indicó que al final de la Convertibilidad, el salario industrial formal promedio se ubicaba en alrededor de mil dólares, hasta que la megadevaluación del peso, observada en 2002, llevó el salario industrial a 360 dólares.

“Luego siguió un período de recuperación de salarios, y en 2008 había regresado al nivel de mil dólares que se observaba en el año 2001. Pero el costo laboral siguió creciendo, por los acuerdos salariales alcanzados en esos años, y por la notable apreciación del peso ocurrida post 2010, de modo que en 2015 el salario industrial resultaba de casi 2.000 dólares”, refirió el informe.
Según el instituto, la competitividad cambiaria y, por ende, el costo salarial, influyeron “en forma importante sobre la evolución del empleo, especialmente el empleo industrial”. Cuando el costo salarial, medido dólares, se ubicó en niveles muy bajos en 2002, permitió en años subsiguientes que subas salariales mejoraran el nivel de actividad en el mercado interno. Cuando el salario sobrepasó el nivel de finales de la convertibilidad, se estancó la creación de empleo industrial, y cuando los haberes superaron notablemente esos niveles, el empleo industrial directamente cayó, “porque lo que se ganaba de actividad en el mercado interno más que se compensaba por la caída en el empleo ligado a las exportaciones industriales, y a los sustitutos de importaciones”.

Para el Ieral, “existe un salario de equilibrio para el sector externo. Cuando se intenta sobrepasar dicho nivel (que depende también de los términos de intercambio externos y otros factores), se generan pérdidas de competitividad que terminan llevando a una crisis externa, que normalmente termina con una devaluación de la moneda local, que reduce el costo salarial, y permite revertir temporalmente las cuentas externas (por mayores exportaciones, pero especialmente por menores importaciones)”.
Por todo ello, el Ieral cree que la política de salarios y tipo de cambio deberían “calibrarse para evitar situaciones insostenibles que lleven a crisis que derivan luego en caída de salarios y mayor tasa de pobreza”.

“No subirán los salarios a largo plazo, ni bajará en forma sostenida la tasa de pobreza, si Argentina no genera una economía competitiva que haga crecer fuertemente sus exportaciones, evitando sus periódicas crisis por escasez de reservas”, indicó.
Finalmente, destaca que el país tiene en 2020 una nueva oportunidad para generar un modelo económico con crecimiento equilibrado entre mercado interno y externo, que no derive en sesgo antiexportador, y que dé lugar a una expansión sostenida de la economía argentina”.
Para lograr eso, asegura que se necesitarán reformas estructurales en materia fiscal y laboral, para asegurar una economía competitiva, tanto en lo cambiario como en lo estructural.