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Mercosur-UE: las claves de un acuerdo histórico

¿Es una fake new o es realidad y traerá consecuencias para las empresas y los sectores económicos locales y nacionales? Todas las respuestas en la visión del experto Federico Trebucq  y los interrogantes que deja en materia de desafío a la competitividad de la producción regional

Por Javier De Pascuale – jdepascuale@comercioyjusticia.info

¿Qué se firmó? ¿De qué se trata el acuerdo?
El Mercosur y la Unión Europea (UE) alcanzaron un acuerdo para la firma de un tratado de asociación estratégica, que entre otras cuestiones comprende el libre comercio entre bloques. Además de disposiciones de desgravación arancelaria, el acuerdo contempla otros aspectos como es el caso de las compras gubernamentales, reglas de origen, propiedad intelectual y otras regulaciones nacionales que inciden en las relaciones económicas entre ambos bloques.
Alcanzar un acuerdo de este tipo sin dudas es un hecho histórico para nuestro país y región. Tanto Brasil como Argentina son dos economías con una fuerte tradición proteccionista, que les ha costado participar de manera virtuosa en la economía mundial. Esto se puede observar en la baja inserción que tiene los países del Mercosur en las cadenas globales de valor o también en los bajos niveles de integración productiva que muestran las cadenas regionales.
No obstante, el acuerdo por sí solo no implica más que la primera etapa de un proceso más extenso. Ahora será el turno de redactar el documento final, la firma y luego la ratificación por parte de los parlamentos de cada una de las partes intervinientes. Un proceso que puede tardar como mínimo tres años. Siempre y cuando se resuelva favorablemente.

¿Cómo se logró cerrar una negociación después de 20 años?
Para que un acuerdo tan dilatado y complejo alcance consenso tiene que existir una alineación extraordinaria de factores y quizás algo de “buena voluntad” para limar imperfecciones.
Antes de conocer cómo se resolvieron los aspectos más conflictivos que trababan la negociación, que lo sabremos a medida que pasen los días y avance la redacción de las cuestiones técnicas del acuerdo, hay dos factores fundamentales para comprender la urgencia de cerrar el trato.
Por un lado, el contexto internacional -caracterizado por una disputa entre Estados Unidos y China- relegó a la UE a un segundo plano, dando lugar a la búsqueda de nuevos socios y espacios de influencia. La UE también firmo acuerdos con Japón (el TLC más grande del mundo) y con Canadá. Desde este punto de vista, tanto para Europa como el Mercosur, alcanzar un acuerdo que dé previsibilidad al comercio y las inversiones es una estrategia para enfrentar un escenario de alta incertidumbre.
Por el otro, las presiones de la política doméstica. Para Argentina y Brasil, urgidos de mostrar buenas noticias, anunciar el cierre de las negociaciones es una victoria que envalentona la campaña de Macri y le da un respiro al cada vez menos popular Jair Bolsonaro.
La UE por su parte, cambia de autoridades y se avecina una mayor participación de grupos nacionalistas y ecologistas con posiciones en contra, por lo que esta era ronda era una de las últimas oportunidades para alcanzar un acuerdo.

Términos del acuerdo: ganadores y perdedores
En toda negociación existe una distribución de ganadores y perdedores. Si bien no se puede saber con exactitud el impacto en todos los sectores de la economía regional, hasta no quedar redactada la ultima versión del acuerdo, el texto difundido indica que entre los sectores ganadores, servicios y el agrícola-ganadero junto a las economías regionales pueden gozar de importantes beneficios. Un dato a tener en cuenta es que la UE es el primer importador mundial de servicios, con contrataciones por más de 700 mil millones de euros.
Entre quienes pueden verse perjudicados se encuentran principalmente en ramas de la industria que están orientadas al mercado doméstico o sectores exportadores al Mercosur. Textiles, calzado, electrónica, autopartes. También algunas de las industrias alimenticias como la láctea o bebidas alcohólicas podrían experimentar fuerte competencia.

Beneficios y amenazas
Se puede decir que hay beneficios directos e indirectos. Aunque unos no están separados de los otros y tampoco exentos de amenazas. Los beneficios directos aluden al potencial acceso a un mercado de 500 millones de consumidores con una alta renta per cápita, al surgimiento de inversiones, el despegue del comercio de servicios, a una mayor institucionalización de los intercambios, reducción de costos operativos, entre otros.
Estos beneficios se matizan con amenazas del mismo calibre: la entrada de productos más competitivos pone en riesgo algunos sectores de la industria nacional y consecuentemente la pérdida de empleos y bienestar. En Argentina, 99% de las empresas son pymes que emplean a 70% de la fuerza laboral.
El objetivo tácito del firmar un tratado de esta naturaleza es que los beneficios superen a los perjuicios. Sin embargo, para que esto ocurra, es decir que para que el acuerdo genere un saldo positivo en el bienestar, será necesario incrementar los factores que inciden en la competitividad de nuestras empresas. Estos requerimientos, son beneficios indirectos, que revisten igual o mayor importancia que el acceso a mercados.

En este sentido, le compete al Gobierno nacional generar las condiciones macroeconómicas adecuadas y un marco de practicas favorables que otorguen los incentivos a que las firmas nacionales inviertan. En tanto, compete a los gobiernos provinciales apoyar sus industrias estratégicas y economías regionales mediante políticas selectivas que fortalezcan en el meso entorno.
En definitiva, un acuerdo de esta naturaleza no sería viable si se mantiene las tasas altas, la volatilidad del tipo de cambio, o restricciones a la exportación. Si no hay mejoras en la infraestructura y una disminución de los costos logísticos. Como tampoco si no hay incentivos a la inversión y al surgimiento de empresas e iniciativas que desarrollan y expandan nuevos negocios.

Córdoba  y una oportunidad en el sector servicios

“La economía provincial posee características bastante similares a la economía nacional. Sin embargo, considerando los plazos de desgravación y el importante impulso que tienen los servicios y las industrias tecnológicas, este acuerdo puede ser verdaderamente transformador” para Córdoba, sostiene Federico Trebucq.
“Hay dos cuestiones a considerar. Por un lado Córdoba tiene una alta tasa de emprendedores con vocación de internacionalización. Reglas claras y acceso a la tecnología serán factores detonantes en el desarrollo de nuevos negocios”.
“Por el otro lado, la ubicación geográfica de la provincia en el centro del corredor bioceánico central (el área de mayor valor agregado de Sudamérica) y el capital humano que tenemos, la convierte en una plaza atractiva para el emplazamiento de empresas europeas que busquen operar en el territorio regional”.
“Claro está que para que estos negocios sean virtuosos y generen ventajas para nuestra provincia, el gobierno provincial deberá negociar condiciones favorables para el empleo local, la integración de pymes a cadenas de valor y fomentar el desarrollo de actividades de mayor valor agregado”. “Esto demuestra otra vez la necesidad del gobierno provincial y del sector empresarial de contar con especialistas en asuntos internacionales que desde una perspectiva local, entiendan sobre inversión extranjera directa, negociaciones público-privadas y financiamiento, geografía económica, entre otras competencias necesarias para mejorar el desempeño de Córdoba en lo global”.