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La complejidad de lo real en el vacilar de las formas, sus fantasmas y las naturalezas urgentes y precarias

Cosas dentro de cosas, aparentes realidades que se escapan y pulsiones que penetran sutil o violentamente. Un juego entre subjetividad y racionalidad donde lo no claro, el conflicto y la otredad se encuentran entre papeles y telas e invita al que mira a preguntarse. De eso se trata “Sin Títulos”, la muestra de Myriam Almandoz, curada por Dante Montich

“La realidad es compleja según como se presente, incompleta, confusa, contradictoria y nos requiere detenernos para intentar comprenderla y aún así genera dudas, es lo no claro y es donde el factor tiempo y espacio juega esa doble mirada del objeto del mundo del arte y el que lo mira”, dice Myriam Almandoz, artista que expone en el Centro Cultural La Casona Municipal su muestra denominada “Sin títulos”

“Espacios ambiguos, cosas dentro de cosas, aparentes realidades que aparecen dentro de otras realidades. Hay algo que se nos escapa, algo que nos penetra sutilmente o violentamente”, asegura, dando cuenta paso a paso del manifiesto de su obra.

En la construcción de la imagen se desprenden signos no definidos y situaciones sin resolver, según indica y se pregunta sobre la dimensión de los personajes, entrando la razón en conflicto con las subjetividades. ¿Los personajes están fuera de la razón? ¿quieren salir de la razón? ¿o quieren estar dentro?, continúa.
Almandoz sabe que “algunas de estas preguntas angustian porque no se contestan nunca” y las pone de manifiesto en la obra bajo una “ lectura de conflictos que no tiene intención de resolución”

El espacio en la obra deviene en un blanco del papel, los límites de las formas aparecen concretos o difusos, y se desvanecen casi con un carácter huidizo en los grises velados, son formas sin respuestas. Se trata del encuentro con la plasticidad de la obra, lo que permite referenciar conceptos que se establecen como interrogantes.

“Es el tiempo para recuperar el carácter conflictivo originario de la existencia misma, en donde nuestra sociedad instituye la idea del conflicto como un valor negativo tratando de instalar una idea de una supuesta armonía inexistente. Los conflictos son los que pueden generar la diferencia y que esa diferencia crezca y se plasme justamente en el choque con “lo otro”, enfatiza la artista.

La posibilidad de la otredad tiene que ver con que la cosa no cierre en cualquier ámbito y no cierre tampoco para el que mira, por eso la muestra es sin títulos “ Con título las obras serían comprendidas en el sentido buscado por el artista, y esta no es mi intención. Espero que nazca una familiaridad y el que mira sea partícipe de la palabra. Sus palabras son las que van a sacar el contenido o la idea de las obras”, agrega.

 

El territorio errático de la pintura

“ La realidad es absolutamente incomunicable. Ella es la que no se parece a nada, que nada representa, que nada explica”, dijo Paul Valéry
Para Dante Montich, su curador y profesor, la muestra pone en juego la puja de las subjetividades dentro de ciertas estructuras racionales. “Las subjetividades pueden ( o son?) estar invisibles en su realidad física tangible. Esta invisibilidad de la “cosa”, es lo que subyace, lo que está por debajo, lo que no se ve, no se percibe a simple vista. Un camino para poder comprender lo que se nos aparece según la fenomenología, es sacar a la luz esa invisibilidad, hacerla patente y así comprender desde otro lugar la esencia de las cosas o quizá ponerla en duda”, añade el curador.
“Las contradicciones de la realidad es para muchos una zona de conflicto. Ya no seduce el color, ni la seguridad de lo mirado. Huella, mancha, gris. Las sombras atestiguan, no el ser sino a la existencia”, dice por su parte Alan Badiou

“El problema no es sólo la conformidad sensible de ciertas subjetividades, sino que su poco feliz acercamiento ponen sobre la mesa los dispositivos de ese conflicto: el vacilar de una forma, su fantasma, la naturaleza precaria y urgente, la discusión de los bordes. La obra, tela o papel, es atravesada por la contingencia. Nada seguro. Lo único certero es estar ligado a lo vivo. Experiencia profunda donde nada puede ser medido ni conceptualizado. Para la conciencia de lo que perturba, la pintura como medio no alcanza”, Dante Montich

Sobre la artista
Arquitecta y docente, se introdujo al mundo de la pintura y al dibujo muchos años atrás en virtud del vínculo que mantenía con su profesión y trabajo. Hace quince años comenzó a trabajar junto a Dante Montich, hallando en ese espacio de arte un “ encuentro con el otro y consigo misma, es un espacio existencial que le permite expresarse y poder  vivir con sus dudas, cuestionamientos y conflictos”
Trabaja con distintos tipos de técnicas, acrílicos, tintas, acuarelas, grafitos y soportes varios, telas, lonas, papeles y cartones. Generalmente no me limito a una sola técnica.

Para ella el arte es “romper con la racionalidad, lo obvio, los cliché, lo dicho, lo establecido, las apariencias y dar una fuerte presencia a lo que no se percibe a simple vista, a lo invisible, a lo informe, a lo incómodo”. Busca una constante expresión de la lucha entre lo racional y lo subjetivo.