G20 en Argentina, con acuerdo y sin violencia

El encuentro de política exterior -considerado el más importante de la historia nacional- culminó sin disturbios, con consenso firmado, y con el anhelado sello del fin de la guerra comercial iniciada entre EEUU y China.

Después de dos jornadas de debates, y tras un año de reuniones preparatorias abordando cada tema, los líderes del G20 reunidos en Buenos Aires entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre suscribieron un documento titulado “Construyendo consenso para un desarrollo justo y sostenible”.
A decir del analista político e historiador Rosendo Fraga, la cumbre fue más relevante por lo que evitó que por lo que logró, haciendo referencia a que en el contexto global “es un logro que haya habido un documento y que no se hubiesen puesto en evidencia mayores diferencias a las manifestadas”.

Vale recordar que con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se desplegó una serie de medidas que abrieron un frente de batalla comercial para con China y otras potencias mundiales. En ese sentido, Trump y Xi Jinping, tras la cumbre, acordaron frenar las represalias mutuas y pusieron fecha de tregua a lo que prometía convertirse en un caos global: desde el 1 de enero de 2019 ninguno impondrá nuevos aranceles a la importación de productos.
Por otra parte, se destacó que el encuentro pudo llevarse a cabo sin disturbios ni violencia, como los sucedidos en Hamburgo en julio de 2017.
“Hubo acuerdo y tenemos documento final de la Cumbre de Líderes del G20”, dijo con evidente satisfacción el presidente Mauricio Macri, y enfatizó que ese texto “refleja la necesidad de revitalizar el comercio y la OMC”, y “ratifica la preocupación de todos por el cambio climático”.
“Tenemos claro que la revolución tecnológica nos ha puesto en un gran desafío sobre el futuro del empleo, que ya no puede estar más separado de la educación y la capacitación”, resaltó el Presidente al cerrar la asamblea plenaria.

Además, sostuvo que “ya nadie discute” el “empoderamiento de las mujeres”, y detalló que en el documento también se han “puesto de acuerdo en buscar formas de ampliar la capacidad de construir infraestructura”.
El texto fue fruto de múltiples negociaciones, y contó con el consenso de todos los países firmantes, más allá de que Estados Unidos dejó sentada, en el mismo documento, una posición divergente en el cambio climático.

El acuerdo refleja 31 puntos básicos. Los principales son:
• Educación: recuerda que es un “área estratégica de política pública para el desarrollo de sociedades más inclusivas, prósperas y pacíficas”. Subraya “la importancia de la educación de las niñas” y llama a una mayor coordinación con el empleo.

• Comercio: el texto no menciona la palabra “proteccionismo”, que Estados Unidos rechaza para referirse a sus políticas, ni tampoco “libre comercio” o “multilateralismo”, pero reconoce que “en la actualidad, el sistema es insuficiente y hay espacio para mejorarlo”. Así sostiene que la Organización Mundial de Comercio (OMC) no cumple con sus objetivos y apuesta a reformarla “para mejorar su funcionamiento”.

• Cambio climático: fue otra área crítica, luego de que Trump anunció que su país abandonaba el Acuerdo de París, en el que todos los países del mundo se comprometían a reducir las emisiones de gases que causan un acelerado efecto invernadero. Finalmente, el texto dice que los mandatarios que suscribieron el Acuerdo de París “reafirman que el pacto es irreversible y se comprometen a su plena aplicación”. En el punto siguiente, aclara que “Estados Unidos reitera su decisión de retirarse del Acuerdo de París y afirma su fuerte compromiso con el crecimiento económico y el acceso y la seguridad de la energía, utilizando todas las fuentes de energía y tecnologías, mientras protege el medio ambiente”.

• Tecnología: reconoce que los cambios crearán “desafíos para particulares, empresas y gobiernos” y reclama “apoyar a las personas” durante la transición hacia sociedades digitales.

• Futuro del trabajo: se manifiesta el compromiso con el “futuro del trabajo inclusivo, justo y sostenible mediante la promoción de trabajo decente, la formación profesional y el desarrollo de habilidades”.

• Infraestructura: la reconoce como “un motor clave de la prosperidad económica, el desarrollo sostenible e inclusivo”. Agrega: “¨Para abordar la persistente brecha en el financiamiento de la infraestructura, reafirmamos nuestro compromiso de atraer más capital privado para inversión.

• Seguridad alimentaria: dice que es crucial “para lograr un mundo sin hambre” ni desnutrición.

• Género: los mandatarios se comprometen a “promover iniciativas dirigidas a poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y las niñas y las cuestiones de género”, como también “promover el empoderamiento económico de las mujeres”. Se hace además eje “en promover el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo y toma de decisiones, el desarrollo de las mujeres y las habilidades digitales de las niñas y aumentar su participación en STEM (siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y sectores de alta tecnología”.

• Migraciones: toman nota “de las políticas y tendencias anuales de migración y desplazamiento internacionales de 2018” y se comprometen a avanzar en esa discusión en 2019.

• Corrupción: piden “la implementación efectiva por todos los países del G20 de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, incluida la penalización de los sobornos a funcionarios públicos extranjeros”.

• Terrorismo: reafirman la condena del terrorismo en todas sus formas”, y promete intensificar los esfuerzos en “la lucha contra la financiación del terrorismo” y el lavado de dinero.

• Argentina: se agradece al país “por su Presidencia y por albergar la exitosa Cumbre de Buenos Aires”.

Los números finales de la cumbre
La cumbre del G20, considerado como el encuentro de política exterior más importante de la historia argentina, costó entre gastos de logística y seguridad algo más de 3.000 millones de pesos, destacándose el ahorro de 162 millones de pesos para el Estado nacional por parte de la Unidad Técnica del G20 (UTG20), que sobre un presupuesto de 1.750 millones de pesos gastó unos 1.588 millones de pesos.