Comenzó la escalada del dólar, la inflación se disparó y el Gobierno perdió el rumbo

La devaluación del peso en mayo fue 21 %. Las metas que había planteado el equipo económico de
Cambiemos se tornaron de imposible cumplimiento. Hubo renuncias y cambios en el Gabinete.

En mayo, el gobierno de Mauricio Macri comenzó a sufrir la escalada irrefrenable del dólar. El tercer día del mes, la cotización del billete superaba ampliamente $23, lo que tuvo impacto directo en los índices de inflación y derivó luego en una profunda crisis económica.
Una combinación “explosiva” de factores externos y, sobre todo, locales causó una inusitada demanda de dólares, que dio lugar a una disparada de la cotización del billete. Entre los más importantes, se destacaron la entrada en vigor del impuesto a la renta financiera; los tironeos políticos y económicos sobre las tarifas; la suba de tasas de la “Fed” en EEUU y una mayor apreciación global de dólar.

En ese contexto, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se vio obligado a recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para pedir lo que se denominó “un préstamo preventivo” con el objetivo de darle oxígeno a la economía y volver a brindarles credibilidad a los mercados. Después de arduas negociaciones se conocieron los detalles. El FMI le prestó a Argentina US$50.000 millones a 36 meses.
Entre las condiciones establecidas en el acuerdo y que Argentina debe cumplir se encuentra una fuerte reducción de su déficit fiscal, que debe desaparecer en 2020. Además, el FMI y Argentina acordaron disminuir la inflación a 17% a fines de 2019; a 13%, a finales de 2020, y a 9%, al culminar 2021.

“Este acuerdo fortalecerá el programa económico del presidente Macri”, señalaba el documento emitido por el Gobierno sobre el crédito de FMI. Y agregaba: “Nos permitirá continuar el camino hacia una salida a tantos años de deterioro económico e institucional”.
Pese al acuerdo, el peso cerró mayo con una devaluación de 21,52% en el segmento mayorista y de 22,4% en el mercado minorista. La moneda estadounidense ya se cotizaba a $25,51.
Sin rumbo y con un dólar imposible de estabilizar, el Gobierno anunció en junio cambios en el equipo económico. En una jornada convulsionada por la corrida cambiaria que llevó al dólar a $28,44, Federico Sturzenegger presentó su renuncia a la presidencia del Banco Central.
Macri aceptó la dimisión y dispuso que Luis Caputo lo reemplace en la entidad monetaria, al tiempo que el Ministerio de Finanzas fue reabsorbido por Hacienda al mando de Nicolás Dujovne, quien empezó a ganar más poder dentro del Gobierno.

El Ejecutivo confiaba en que Caputo daría el golpe de timón necesario que el Central necesitaba para recuperar la credibilidad. El funcionario tenía por delante el desafío de enfrentar una profunda crisis cambiaria y desactivar las Lebac. Tres meses después y sin alcanzar los objetivos deseadas, Caputo también dejaba el Central.
La renuncia fue difundida el día anterior a la formalización de un nuevo acuerdo con el FMI, en el que se amplió en 7.100 millones de dólares el préstamo anunciado. Ya por setiembre, la devaluación del peso argentino llegaba a 50%.
En lugar de Caputo asumió Guido Sandleris, un soldado de Dujovne.

Desde el Banco Central el propio Sandleris debió anunciar que “el régimen de metas de inflación será dejado de lado porque no dio los resultados esperados” y anunciaba que ese organismo comenzaría a intervenir en el mercado cuando el dólar bajara de $34 o superara $44, en lo que se denominó “zonas de intervención”, medida que fue parte de la renegociación del stand by con el FMI.
Con éste, el ajuste será aún mayor: el Gobierno ahora no sólo debe alcanzar el déficit cero en 2019 sino también dejar de emitir, al menos hasta junio de 2019, un año electoral.

“Estar en el mundo” tiene consecuencias
“Hay un proceso de apreciación del dólar respecto del resto de las monedas, del cual Argentina forma parte por estar integrada al mundo, lo que tiene beneficios pero también estamos expuestos a la volatilidad del mercado”, se justificaba Nicolás Dujovne cuando en mayo se producía la primera escalada de la moneda norteamericana. “En ese contexto, hemos decidido buscar financiamiento preventivo para Argentina y dotar de estabilidad al mercado”, anunciaba el ministro de Hacienda.

Peso argentino y lira turca, los más castigados
El peso cerró mayo con la mayor caída frente al dólar en dos años y medio desde la salida del cepo cambiario.
Se depreció entre 21, 5% y 22,2% (según se considere el valor mayorista o minorista) con lo que, junto a la lira turca, resultó la moneda del mundo más castigada.