2018 fue testigo de un fuerte golpe de timón

Una vez más, Argentina entró en crisis y la “maldición de los años pares” de la que algunos hablan se hizo realidad, pese a que las expectativas eran totalmente diferentes. Y así 2018 se convirtió en el año testigo de un fuerte golpe de timón.

La expresión, que tiene origen y uso en la marina y está asociada al cambio en el rumbo de las embarcaciones que poseen este instrumento, parece sintetizar las escenas que se fueron repitiendo a lo largo del año, principalmente en materia económica, pero que alcanzó por añadidura también a otros ámbitos.
Sin ir más lejos, el proyecto de Presupuesto para 2018 que presentó el Ejecutivo Nacional y el Congreso aprobó a fines del año anterior, contemplaba una suba del PBI de 3,5% y una inflación promedio de 15,7% para todo este año. Nada más elocuente para graficar que las expectativas con las que se inició el año nada tuvieron que ver con la realidad que golpeó de frente a todo el pueblo argentino.

Los cambios no fueron exclusivos de Argentina; diferentes países del mundo también tuvieron que barajar y dar de nuevo. En Estados Unidos, Donald Trump, anunció modificaciones en su política migratoria y éstas influyeron en varios países. También en su política comercial, que afectaron principalmente a China y por la cual la posible “batalla” no está del todo cerrada. Asimismo, los cambios en su política de tasa de la “Fed”, que “aspiraron” dólares del mundo generaron devaluaciones por doquier. Argentina fue una de las más perjudicadas con ello: corrida cambiaria, pasaje a precios, inflación, ajuste, deuda, Fondo Monetario y más ajuste que infiltró en todos los ámbitos, incluida la Justicia.
El golpe de timón también llegó al ámbito judicial, donde la causa de “los cuadernos de las coimas” generó un gran revuelo y una “catarata” de acusaciones y declaraciones que se refieren a causas de corrupción y aún están por develarse.

Nada está del todo dicho, nada está cerrado y el timón, a fines de 2018, todavía busca fijar su rumbo.
Esperemos que 2019 traiga mejores climas, disipe las tormentas y que el futuro de los argentinos, en medio de un año electoral, sea más promisorio.

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