El mundo conoció el 8 de diciembre a Margaret Keenan, una mujer de 91 años, quien fue la primera persona en el Reino Unido en recibir la vacuna de Pfizer contra el covid-19, en el Hospital Universitario Coventry.

Las autoridades sanitarias británicas comenzaron a suministrar las primeras dosis de una vacuna contra el coronavirus con un cronograma que incluía 800 mil inyecciones para personas mayores de 80 años que estaban hospitalizadas o tenían citas médicas, así como trabajadores de residencias.

Según se informó en ese momento, la vacuna pasó por exhaustivos controles y revisiones independientes y -pese a que se consideró el inicio de una campaña mundial de inmunización- en rigor otros países ya habían comenzado a vacunar a la población de riesgo.

Keenan dijo sentirse privilegiada por ser la primera persona vacunada contra el covid-19 y agregó: “Es el mejor regalo de cumpleaños que podría desear, porque significa que finalmente podré pensar en pasar tiempo con mi familia y amigos en el próximo año, tras pasar sola la mayor parte de 2020”.

Aunque Reino Unido tiene una infraestructura consolidada para distribuir vacunas, estaba diseñada para grupos como escolares y embarazadas, no para toda la población. Por lo que el inicio de la inmunización fue observado por el resto de los países en los que preveía una vacunación masiva.

Ese país comenzó la tarea después de que los reguladores británicos dieran «luz verde» el 2 de diciembre al uso de emergencia de la vacuna producida por la farmacéutica estadounidense Pfizer y la alemana BioNTech.

Rusia había iniciado unos días antes que el Reino Unido, el 2 de diciembre, a administrar su vacuna Sputnik V a miles de médicos, profesores y otras personas en docenas de centros en Moscú.

En Argentina, el presidente Alberto Fernández afirmó el 22 de noviembre que la intención del Gobierno era comenzar a vacunar en la última semana de diciembre o principios de enero con la vacuna rusa Sputnik V. En tanto, anticipó que la vacuna del laboratorio Pfizer llegaría en enero, mientras que la de AstraZeneca recién en marzo. Al respecto, el Gobierno aseguró que se iban a adquirir en total 20 millones de dosis rusas, 20 millones de dosis de AstraZeneca y casi un millón de la de Pfizer. La vacuna del laboratorio Moderna se recibirá mediante el acuerdo internacional COVAX. La compra de las vacunas no estuvo exenta de controversia.

Sobre el medicamento Sputnik V se cuestionó al Gobierno acordar la compra anticipada y brindar fechas de inmunización cuando la vacuna todavía estaba transitando un proceso de testeo de fase III.

En tanto, el 15 de diciembre el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, dio detalles de la negociación que Argentina llevaba adelante con el laboratorio Pfizer en torno a la vacuna contra el coronavirus y explicó por qué esas dosis no llegarían al país en el último mes del año. Pese a que destacó que las negociaciones no estaban cerradas, el funcionario afirmó que Pfizer había pedido condiciones “inaceptables”.

En el ámbito mundial, la propia OMS estimó a mediados de diciembre que recién comenzaría a vacunarse ampliamente en el mundo a partir de mediados de 2021. Y paralelamente se conocía la información sobre casos de reacciones a las vacunas. Del tipo menos peligroso o anafilactoide, que -sin embargo- obligó a las empresas a investigar los efectos colaterales.

De todas maneras, y pese a las demoras, negociaciones y contratiempos el desarrollo acelerado de una vacuna contra el coronavirus fue elegido como el “Avance Científico del Año” por la prestigiosa revista Science.

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