“No recuerdo haberme planteado otra situación que no fuera ser abogada”

A un año de haber asumido la presidencia del Alto Cuerpo cordobés, María Marta Cáceres de Bollati hizo un balance de su gestión. Las metas cumplidas y los objetivos para el año próximo formaron parte del diálogo que mantuvo con Comercio y Justicia.

Por Silvina Bazterrechea / sbazterrechea@comercioyjusticia.info

María Marta Cáceres de Bollati integra el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba desde hace cinco años y durante 2019 presidió por primera vez el Alto Cuerpo cordobés.
Se define como una persona optimista, perseverante e idealista. Desde 2012, Cáceres de Bollati ocupa cargos importantes en la Justicia provincial: primero, a cargo de la Fiscalía General y, desde marzo de 2014, en el Máximo Tribunal.
En 2019 fue elegida por sus colegas para presidir el Tribunal Superior. En ese contexto, abrió el calendario judicial anunciando que en un año calendario comenzará a implementarse en la justicia de Córdoba el expediente electrónico. La meta era ambiciosa y no eran pocos los que dudaban de su implementación.

Meses después, lo que parecía un deseo se convirtió en una meta cumplida casi en su totalidad. Orgullosa de éste y otros logros obtenidos, Cáceres de Bollati no deja de subrayar que el TSJ es un cuerpo colegiado y, por lo tanto, los aciertos son compartidos.
A poco del comienzo de la feria judicial, la vocal del Alto Cuerpo recibió en su amplio despacho del primer piso del Palacio de Tribunales I a Comercio y Justicia.

– Como abogada pasó por la actividad pública y la privada. ¿Qué es lo que más le gusta?
– Yo trabajé en el Poder Judicial cuando estudiaba, entré en un cupo ad honorem. Trabajé un tiempo y después me fui a ejercer la profesión. Tengo que decir que me encantó ejercer la profesión y lo hice en forma simultánea con la actividad docente. Empecé a dar clases apenas me recibí, a los 20 años. Y me gustó mucho ejercer la profesión pero también me gustó mucho volver a tribunales, volví como fiscal General Adjunta y después llegué al Tribunal Superior. Yo diría que colmé todas las expectativas profesionales. No tengo nada pendiente y todo me gustó mucho.
Cuando a uno le gusta lo que hace el cansancio no pesa. Nací sabiendo que iba a ser abogada, mi padre era abogado y nunca dudé. No recuerdo haberme planteado otra situación que no fuera ser abogada, reconozco que soy una abogada muy idealista, lo sigo siendo. De joven tenía muchos ideales de justicia, igualdad y felizmente sigo creyendo que son muchas las cosas que se pueden hacer con el trabajo cotidiano. Soy muy optimista, siempre destaco lo que nos falta pero también lo que se hizo.

– ¿Imaginó que iba a terminar integrando el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba?
– No me lo imaginé, pero siempre cuento una anécdota: cuando yo estudiaba vine al salón de los Pasos Perdidos -que para mi tenía una mística diferente- y me acuerdo que pasé y miré hacia arriba y dije: “A lo mejor alguna vez voy a estar allí”. Ese recuerdo lo tengo, alguna vez me lo imaginé. Uno se prepara para poder hacer todo lo mejor, no sé si para estar en el Tribunal Superior pero sí pensando en lograr lo mejor posible de lo emprendido. En eso siempre fui de tener objetivos claros y luchar por ellos.

– ¿Siente que por ser mujer le costó más llegar a cargos tan importantes como éste?
– No siento que me haya costado por ser mujer, soy muy perseverante y siempre soy muy optimista en conseguir objetivos y eso me ha ayudado. Tuve mucho apoyo de mi marido. Tengo tres hijos, sigo siendo madre y abuela todo lo presente que puedo.
Mi vida transcurre entre el Poder Judicial y mi familia; ahora mis nietos, no quiero perderme nada de la vida de ellos. En la facultad tuve un maestro excepcional que fue Luis Moisset de Espanés, quien me adoptó desde que cursé el segundo año de la facultad; me exigía mucho. A veces se enojaba porque yo no podía cumplir con alguno de sus objetivos, que a veces no eran los mismos; porque yo en ese momento estaba teniendo niños y uno cuando es madre tiene que ir repartiendo los tiempos.

Yo siempre digo que hay que saber esperar y tener claras las prioridades. Esas prioridades las elegí yo, nadie me las impuso. Nadie me impuso dedicarme en ese tiempo más a mis hijos. Mi currículum en esos años fue con más blancos, fue una decisión mía de la que no me arrepiento y que volvería a elegir.
Claro que estoy hablando de mi caso particular, lo que no me impide reconocer que a mi alrededor uno visualiza el costo que han tenido que atravesar muchas mujeres para llegar.

– Va a cumplir un año en la presidencia del TSJ. ¿Qué balance hace?
– Siempre decimos que la presidencia es un acto coyuntural para nosotros. Somos un cuerpo colegiado que trabaja como tal; son muy pocas las decisiones que adopto sin hablar con mis colegas. Siempre digo que los aciertos son de todos, así como los errores. La presidencia es una coyuntura que lleva a tener un plus de responsabilidad pero hay que manejarlo todo dentro del acuerdo.

“A veces no es fácil cambiar la imagen de la justicia. Soy una convencida de que la imagen de la justicia es responsabilidad nuestra, no podemos buscar otros culpables. Por eso tenemos que asumir que es nuestra responsabilidad cambiar eso”

– El expediente electrónico fue uno de sus principales anuncios en la apertura del año judicial. ¿Siente que la meta está cumplida?
– Antes de anunciarlo nos reunimos con la gente de informática y les pedí un cronograma hasta el último día. Lo hicieron, por eso lo anuncié. No me gusta decir cosas que después no se cumplen y éste era un proyecto de mucho tiempo. La verdad es que estamos logrando el objetivo. Para el año próximo sólo restan los fueros Penal y de Violencia Familiar, que sabíamos que iba a ser así porque iba a requerir de mayor dedicación y resolver algunas cuestiones conexas.

– ¿Fue difícil la implementación?
– Cuando iniciamos con el expediente electrónico teníamos claro que problemas iba a haber, ajustes íbamos a tener que hacer. Entonces no me asustó esa situación, la naturalicé. Estamos todos los días haciendo ajustes y corrigiendo. Los fueros son diversos, tienen particularidades, pero me siento satisfecha y creo que ha habido un apoyo muy grande de los abogados que son actores imprescindibles en esta tarea. La capacitación que se está dando es magnífica. Al principio muchos abogados dudaban de empezar pero yo decía: “El temor va a estar; las dificultades, también, pero hasta que no lo empecemos no vamos a saber”.

– ¿Cuál siente que ha sido el otro gran logro de este año?
– La oralidad fue otra de las grandes metas cumplidas. Yo estaba hace muchos años en el área de reformas procesales del Ministerio Público y comencé a pensar en la oralidad; no se dio en ese momento y de alguna manera tuve una compensación porque ahora estando en el Tribunal Superior pude implementarlo. Es un proyecto que también tuvo mucho compromiso de los jueces y los abogados. Hasta al mismo Ministerio de Justicia de la Nación le asombra la respuesta y los resultados que tuvo en Córdoba. A veces, hasta en la primera audiencia preliminar se alcanzan acuerdos y creo que eso tiene que ver con el compromiso de los jueces. Empezamos con aquellos magistrados que quisieran sumarse; hemos ampliado desde octubre ese cupo con jueces del interior y son cada vez más los que quieren sumarse. Sobre todo en el interior, porque al ser jueces múltiples ellos tienen una dinámica de oralidad a la que están más acostumbrados. Mi expectativa es que el año que viene se desarrolle en toda la provincia.

PERFIL
Es abogada y notaria egresada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Se desempeñó como empleada judicial entre 1975 y 1977, luego de lo cual ejerció la abogacía hasta 1999.
Fue directora de Inspección de Personas Jurídicas entre 2002 y 2005 y, luego, subsecretaria de Justicia de la Provincia.
Posteriormente, fue designada fiscal adjunta de la Fiscalía General de la Provincia y estuvo a cargo de la Fiscalía General a partir de 2012 hasta que fue nombrada vocal del Tribunal Superior de Justicia.
En el TSJ, actualmente, preside la Sala Civil y Comercial y dirige la Oficina de Coordinación de Violencia Familiar creada en 2015.
También es titular del Consejo de la Magistratura de la Provincia de Córdoba y ejerce la vicepresidencia 1ª del Foro Federal de Consejos de la Magistratura y Jurados de Enjuiciamiento de la República Argentina (Fofecma).

– Mejorar la imagen de la justicia ¿está entre las metas del TSJ?
– Mejorar la respuesta es casi una obsesión; en mi caso es una meta que no claudico ante ninguna otra; todas éstas son herramientas que ayudan a mejorar el servicio de justicia. La tarea no es fácil, mucho menos la de cambiar la imagen de la justicia, pero yo soy una convencida de que la imagen de la justicia es responsabilidad nuestra. No podemos buscar culpables afuera por qué no tenemos la imagen que creo que correspondería. Hay muchas personas que trabajan dentro del Poder Judicial de Córdoba que están muy comprometidas.
Yo trabajo mucho con las áreas de Violencia Familiar, con Familia, que son áreas en las que si no hay compromiso difícilmente funcionan y me consta el compromiso. Por eso creo que este tema es una cuestión en la que tenemos que asumir que es nuestra responsabilidad cambiar eso.

– Han firmado un convenio para indagar sobre la violencia laboral en los tribunales. ¿Les preocupa este tema?
– Sí, el tema nos preocupa. El gremio siempre nos manifiesta el tema de la violencia y por eso hemos decidido enviar encuestas anónimas para que los empleados puedan responder. Son encuestas preparadas por especialistas. Se hizo un convenio con la Universidad Nacional de Córdoba para que se encargue del tema y, de esa manera, hacer un diagnóstico. Es un comienzo, un primer paso. Después veremos en función de los resultados cómo seguimos trabajando.
Este tema es también otro de los grandes objetivos que tenemos. Claramente, el problema existe en todas las entidades públicas y privadas; por eso creo también que las capacitaciones en el marco de la ley Micaela que hoy existen no son un capricho. Creo que todos tenemos que trabajar en la prevención y hay que trabajar en las escuelas, en las universidades y en las instituciones públicas y privadas. Es una preocupación que atraviesa a toda la sociedad y que hay que encarar seriamente.

– ¿Cómo se prepara el Poder Judicial para enfrentar, durante 2020, la crisis que atraviesan el país y la Provincia?
– Todos somos conscientes de la situación que se está viviendo. Hay una situación de incertidumbre general y no tenemos expectativa de que esto se corrija en lo inmediato, así que sabemos que hay que optimizar los recursos. Lo venimos haciendo desde hace ya un tiempo.
La expectativa es seguir siendo creativos. La postura es tratar de no aumentar la planta de trabajadores, salvo cuando tenemos reemplazos o suplencias por enfermedad o por licencia por maternidad. El expediente digital nos va a permitir optimizar recursos y vamos a tener personas para redistribuir. Muchas veces la crisis sirven para ordenar.

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