Una red de dinero y conciencia busca financiar de manera sustentable el progreso de la humanidad

El exbanquero se dedica a difundir por el mundo un modelo y una experiencia que revisa el histórico paradigma de la economía que pone en el centro de la escena el beneficio y la acumulación. La propuesta que propaga resignifica al hombre y procura el cuidado del medio ambiente. Por Cecilia Pozzobon – cpozzobon@comercioyjusticia.info

Joan Antoni Melé es referente mundial de la banca ética y, desde hace varios años, se dedica a promover tanto la transparencia de los bancos como la inversión y el consumo consciente.
Como catalán de fuerte carisma y personalidad, trasunta en cada una de sus palabras el compromiso que ha asumido con sus ideas y convicciones.

Su sugerencia de revisar los históricos paradigmas de la economía hace temblar las bases de una ciencia que siempre puso en el centro de la escena el “beneficio” y la “acumulación”.
En medio de la crisis económica y financiera que -otra vez- atraviesa Argentina y que ha llegado a calar en la honorabilidad de numerosas personas políticas y del mundo del empresariado, la propuesta que difunde imagina un cambio copernicano que ubica al hombre y su dignidad en el centro de la escena.
En diálogo con Comercio y Justicia, ahondó en sus conceptos y creencias y se explayó sobre el trabajo que viene llevando a cabo para que la realidad del hombre sea diferente, humana y sostenible a largo plazo.

-Ha expresado que la sociedad está enferma. ¿Por qué cree eso?
-Es una sociedad enferma porque ha perdido el sentido de la vida. El único objetivo de ahora es trabajar para ganar mucho dinero para consumir, pero no hay un propósito de vida. Es sorprendente cuando uno ve que en los países más ricos aumenta el índice de suicidios. Es la principal causa de muerte en muchos países y eso se oculta. Y se suicida gente rica. Nos hemos obsesionado con ganar dinero pero estamos destruyendo la Tierra. El día 1 de agosto ya habíamos consumido lo que la Tierra puede restaurar en un año. Hay gente que acumula mucha riqueza pero hay miles de millones que están sumidos en la miseria.

Sólo con mirar el mundo nos damos cuenta de que estamos enfermos, no estamos bien. Y les pedimos a los jóvenes que se preparen para adaptarse a esto. Yo creo que hay que decirles que no se adapten, que cambien esto, que prueben con otra cosa, que cualquiera sea, si es diferente de esto, peor no nos puede ir.

-¿Cree que no hay un propósito?
-No, ganar dinero no es un propósito, es una necesidad. ¿Por qué se drogan los jóvenes? Porque quieren huir de la realidad, este mundo no les interesa. Hay que parar, poner un poco de sensatez. Yo no digo que no haya que ganar dinero, pero no con esta obsesión. Y crecer y crecer, las empresas todas quieren crecer… en la vida uno crece cuando es pequeño pero llega un momento en el que no se crece más, se madura. Esta economía no puede crecer, tiene que madurar.

-Argentina está atravesando un momento particular que algunos denominan grieta, con un cambio de modelo de gestión política. ¿Cómo lo analiza?
-Hace seis años que vengo a Argentina y tiene este problema de la brecha. Argentina vive una lucha interna fratricida. Esté quien esté en el gobierno, el otro vendrá a atacar aunque lo que haga esté bien. El problema es que ni el modelo capitalista liberal ni el modelo social total, funcionan. Yo estoy de acuerdo con un mercado libre, pero con uno en el que no se permita la especulación. Creo que hay cosas que este gobierno ha hecho bien, pero yo no permitiría la especulación. Y sigue habiendo muchísima especulación con los mercados, con las divisas y para mí especular es un arma de destrucción masiva. Por lo tanto, el modelo capitalista tampoco lo puedo aprobar cuando se dedican a especular.

Sin embargo, el modelo kirchnerista en el que se ayuda a todo mundo y si falta dinero lo imprimimos, es preparar una bomba que va a estallar más tarde, y tampoco funciona. El Estado como padre protector que va a repartir es nefasto en todos los países. Por lo tanto: ni el Estado protector “papá me cuida”, ni el Estado liberal en el que “las empresas hagan lo que quieran”. Hay empresas que se llenan de plata pero están contaminando, o ganan millones porque explotan a sus trabajadores, y si no son de aquí son de otros países. Esto no se puede permitir. Los dos modelos son obsoletos. Hay que ir por otra cosa. Hay empresas que lo están haciendo, para mí es el camino, es lo que estoy intentando hacer yo.

Las entidades de banca con valores dedican más de 70% de sus a dar crédito, frente a 40% de la banca convencional. Así lo indica el último estudio comparativo de la Global Alliance for Banking on Values, de la que Triodos Bank es miembro cofundador.

-¿De qué se trata?
-Estamos creando lo que llamamos una red de dinero y conciencia que trabaja sobre tres ejes: la educación, el mundo de las finanzas y el sistema empresarial. En materia de educación vamos a colegios en los que dictamos talleres de conciencia para padres y maestros. Argentina tiene que cambiar radicalmente su modelo educativo y ayudar a los jóvenes a encontrar la unidad del país por un futuro, no en la discordia, porque le transmitimos el virus. Si nosotros somos tontos, mala suerte, pero no le transmitamos a nuestros hijos el virus de la tontería, hagamos que ellos crezcan unidos pensando en un futuro común.

Argentina es un país sumamente rico y el día que decida dejar de mirar al pasado y trabajar todos juntos por el futuro será una potencia mundial. Pero ahora atraviesa este problema de división interna. Pero no es un problema de este gobierno, o del otro. Viene de hace años. Los otros días subo a un taxi y me empezaron a hablar de Perón. Dejen a Perón tranquilo, a Kirchner. Pensemos qué hacemos juntos.

-¿Y en cuanto a los otros dos ejes?
-En el mundo de las finanzas estamos tratando de crear la banca ética latinoamericana en cada país, tal como se hizo en Europa. Yo lo hice en España y ha funcionado. En Chile todavía no es banco, vamos a solicitar la licencia el año que viene. Tenemos una plataforma de financiación pero no es banco todavía. Aquí en Argentina ya tenemos un equipo trabajando. También lo estamos haciendo en Uruguay, Colombia, Brasil y México y nos han llamado de Perú y Ecuador. Se trata de crear un marco en el que los bancos puedan trabajar de otra manera. Hoy los bancos hacen lo que les da la gana. Olvidamos que el dinero es nuestro, ellos no tienen dinero, es nuestro y nosotros permitimos que hagan lo que quieren. Nos quejamos pero les seguimos llevando nuestro dinero.

-El sector financiero, pese a las crisis, es el único que viene creciendo, siempre creciendo…
-Ellos ganan millones, cuando ganan es de ellos y cuando pierden se soluciona con dinero público. Sólo nos falta aplaudir. Finalmente, con el sector empresarial estamos trabajando en convencerlos para que inicien el proceso para certificarse como empresas B, que son aquellas que quieren ganar plata pero que en su escala de prioridades están primero el ser humano, luego el planeta y luego la rentabilidad. Ellas creen que si para ganar plata deben ir en contra de los dos primeros, entonces no es lícito. Lo que están descubriendo muchas personas que han entrado al sistema B es que ahora les va mejor en el negocio. Esto no significa que vas a perder dinero, significa que vas a ser una persona sensata y que el día de mañana, cuando tu hijo te pregunte qué haces, no te avergonzarás al contestarle.

Yo no hago ni hablo de partidos políticos ni de política, hablo de trabajar. De hacer que la empresa sea mejor, más sustentable, más eficiente, que los trabajadores trabajen a gusto, porque todo ello se convierte en un círculo virtuoso: los trabajadores trabajan a gusto, mejor, a la empresa le va bien y al país y al mundo también. Los empresarios deben hacer las cosas bien y generar puestos de trabajo. No deben ser la mejor empresa del mundo sino la mejor para el mundo.

-¿Y los políticos?
-Yo no creo que los políticos deban meterse en economía. Ni los bancos en política. Los políticos están para vigilar que nadie vulnere los derechos de los demás. Están para protegernos. Algo que he visto ahora y me ha animado en este viaje es que está saliendo a la luz la porquería y está siendo juzgada. Los famosos “cuadernos”, todo el mundo sabía que existían pero sólo ahora se está juzgando y eso me da esperanza de que nadie quede impune, para que sepa la gente que cuando haga algo mal irán por ellos.

“Si nosotros somos tontos, mala suerte, pero no les transmitamos a nuestros hijos el virus de la tontería, hagamos que ellos crezcan unidos pensando en un futuro común. Argentina es un país sumamente rico y el día que decida dejar de mirar el pasado y trabajar todos juntos por el futuro será una potencia mundial”

-Menciona la diferencia entre crecer y madurar. Argentina ¿todavía debe crecer o ya es hora de que madure?
-Argentina tiene que crecer en muchas cosas que a la vez significan maduración. Por ejemplo, debe conseguir que desaparezcan los cientos de miles de cultivos transgénicos, esto es un veneno, un crimen, es dinero fácil, han destrozado la tierra y a los agricultores. Hay movimientos que promueven la agricultura orgánica creando y recuperando cultivos autóctonos, no soja transgénica. En agricultura, Argentina podría ser un referente mundial pero no de porquería transgénica sino orgánica. ¿Sabías que la demanda de productos orgánicos es más del doble de lo que se puede ofrecer? Se puede crecer pero de manera sana, no destruyendo. También puede crecer en turismo en zonas que están abandonadas o están habitadas por pueblos originarios.

Tiene que crecer en redes de transporte ferroviario, puede crecer en energías renovables, pero todo eso para mí es madurar, pensar en qué le conviene al país y no sólo a unos grupos. Si uno se pone a pensar en qué cosas se pueden hacer para que el país esté bien, hay cientos de cosas. Esto no es Etiopía, es Argentina, es un vergel, es tierra de plata, tierra rica. Entonces, para mí madurar significa pensar qué le conviene a la gente, qué es lo más necesario. Argentina y el mundo tienen que madurar, significa que tenemos que hacer otro tipo de economía para producir puestos de trabajo, para producir riquezas, pero riqueza de verdad. Esto de hoy no es riqueza, es dinero para algunos y para otros nada. Además, hay otra cosa, se ha engañado a la gente con el tema del consumo. Los bancos fomentan un endeudamiento y préstamos para comprar cosas que no se necesitan y préstamos con un interés que la persona no tiene idea de lo que está pagando. Y luego les dan otro préstamo para pagar el anterior, y así porque no pueden pagarlo. Es una locura, hay que educar, enseñar que hay cosas que no se necesitan y que no hace falta endeudarse.

-¿Qué diferencia hay entre una banca ética y una banca de desarrollo?
-La banca ética es una banca para el desarrollo, no se financia el consumo. Financiamos a pequeñas y medianas empresas que tengan un proyecto que sea viable. Siempre comenzamos preguntándonos por qué deberíamos darles un préstamo, qué es lo que aporta al mundo. Lo único de consumo que financiamos es la compra de la primera vivienda mediante una hipoteca. La misión de la banca ética es contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad. No quiere ganar dinero. El BID maneja grandes fondos mundiales para grandes desarrollos. Nosotros estamos trabajando con las pymes.

-¿En qué instancia está en Argentina?
-Aquí tardamos mucho tiempo, cinco años, para crear y consolidar un grupo de personas para trabajar por el banco. Y ahora estamos en una etapa de difusión. Estoy viajando por varias provincias, ahora Córdoba, de acá a Buenos Aires, Mar del Plata al Congreso de IDEA, Mendoza y de allí ya sigo para Brasil y Costa Rica. En Argentina estamos en la etapa de difusión porque para que un banco pueda operar debe tener el apoyo de miles de personas y esto no se puede hacer con un anuncio publicitario. También estamos trabajando en el plan estratégico y en un estudio para ver a qué organizaciones vamos a apoyar primero, estamos viendo algunos proyectos de agricultura orgánica y también culturales, porque para pedir licencia al Banco Central (con el que ya hemos hablado, al igual que con la Comisión Nacional de Valores) para funcionar no se puede simplemente abrir y esperar a ver quién viene a pedirnos ayuda, ya debe estar todo eso armado.

El Banco Central no da licencia sólo si no cuentas con el capital sino también si no tienes toda una estrategia montada. Todo esto lleva su tiempo. Además, solicitar una licencia es algo que lleva más de un año. Así que armar todo no nos llevará menos de cuatro años, pero cuatro años no es tanto. Y cuando salga, será una piedra en el zapato de los demás bancos porque luego la gente se les empieza a ir. Nos ha pasado en España, y los bancos les decían ‘no te vayas, te pago más’ y las personas respondían ‘no es una cuestión de pago porque me pagan menos, es una cuestión de ética y transparencia’. Entonces empezaron a cambiar, primero por la publicidad, pero no se engaña a la gente, ahora la cosa va en serio porque muchos bancos se han dado cuenta de que los jóvenes no quieren dejarles el dinero. Nosotros no queremos cazar a todos los clientes, lo que queremos es provocar un cambio en los demás, y está demostrado que se puede, lo hemos hecho. Siempre les digo a los empresarios que si nosotros pudimos cambiar un banco, ustedes también pueden hacerlo con su empresa.

-¿Qué tipo de proyectos financian?
-Culturales, proyectos sociales y medioambientales. Parecen pocos, pero estos tres luego se subdividen en cien, que son los tipos de proyectos que hemos estudiado y que podemos financiar.

Triodos Bank, la banca sostenible
Desde 1980, Triodos Bank viene demostrando que es posible hacer banca de otra manera. Una banca ética y sostenible, que tiene en cuenta el bienestar de las personas y el medio ambiente. Que es transparente, cercana y con visión a largo plazo. Y que entiende el beneficio como resultado de las cosas bien hechas.
Triodos Bank nació en 1980, fruto del esfuerzo conjunto de un economista -Adriaan Deking Dura-, un profesor de Derecho -Dieter Brüll-, un antiguo especialista en organización -Lex Bos- y un banquero -Rudolf Mees-, quienes en 1968 crearon un grupo de estudio para analizar cómo el dinero podía ser manejado de forma consciente.

El trabajo de estos cuatro pragmáticos soñadores daría lugar 12 años más tarde al primer banco ético de Europa, con sede en Holanda. Hoy en día, Triodos Bank tiene sucursales en Países Bajos, Bélgica, Reino Unido, España y Alemania.
Se trata de un banco europeo independiente cuya misión es activar el dinero en beneficio de las personas y el medio ambiente. Facilita el uso responsable mediante productos y servicios bancarios sostenibles para la operativa diaria, así como financiación para organizaciones y empresas que con su actividad promueven una economía más humana. Pretende ser transparente con la incidencia de la actividad y del uso del dinero de sus clientes. Informa de las organizaciones y empresas que financian y de las historias humanas que hay detrás.

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