“No es una buena noticia que Bolsonaro gane en Brasil”

En un contexto “por demás complejo para la pymes cordobesas”, el experto considera que “es factible que en el futuro próximo el escenario sea de mayor inestabilidad e incertidumbre”. El desafío sigue abierto para toda la estructura productiva, pero hay líneas de acción aconsejadas.

Federico Trebucq, titular de la Fundación Centro de Estudios Internacionales Contemporáneos (CEIC) y funcionario provincial, analizó con Comercio y Justicia la profundidad de los cambios que está viviendo el comercio internacional y pros y contras del nuevo escenario global. Y no se priva de aportar recomendaciones al empresariado.
-Con una guerra comercial instalada entre las grandes potencias, ¿qué contexto enfrenta Argentina para sus negocios externos en 2019?
-El escenario que plantea la guerra comercial entre las dos principales potencias económicas del mundo no es una noticia positiva, te diría para ningún país del mundo. Los resultados de estas contiendas han sido inequívocamente negativos.

Los efectos pueden ser analizados en diversos planos. En términos estrictamente económicos, ante una escalda de las tensiones, el comercio mundial podría verse afectado ante una ola de proteccionismo.
En este sentido, el impacto que tendría en nuestro país sería sistémico, es decir, ante una disminución en el comercio mundial, es de esperar que los flujos disminuyan para el conjunto de la economía mundial. En este plano, hay algunos sectores de la economía argentina que podrían verse beneficiados por la coyuntura, sobre todo al encontrar nichos de mercado que se abren a partir de las restricciones que impone China al ingreso de productos agrícolas estadounidenses, lo que aumentaría los envíos de soja, maíz, trigo y carne vacuna, entre otros.

Una aplastante victoria de Bolsonaro en Brasil, ¿es mala noticia para el país y para Córdoba en particular?
No es una buena noticia para la democracia regional que Jair Bolsonaro llegue a la presidencia de la octava económica mundial y del país más grande de la región. Pero si lo analizamos con mayor rigurosidad, más allá de la retórica, también notaremos que, salvo algunos aspectos del corto plazo, el panorama no es precisamente alentador.
En el corto plazo, la llegada de Bolsonaro puede ser bien vista por parte de los mercados, de hecho luego de la elección, la bolsa brasileña subió casi cinco puntos y se apreció el real.

Esto es una noticia positiva considerando el escenario de recuperación económica, y que en términos generales el crecimiento de Brasil es una buena noticia, sumado a que los términos de intercambio nos favorecen. En esta línea, es para destacar que la balanza comercial de septiembre se presentó favorable a nuestro país luego de cuatro años. Sin embargo, considerando el perfil ultraliberal de sus propuestas en materia de política económica y potenciado por el posible ministro de economía Paulo Guedes, un referente de la escuela Chicago, dos son las situaciones que pueden alertar el desempeño económico y político de la región. Por un lado, en el aspecto doméstico de la económica brasileña, la propuesta de disminuir impuestos, privatizar las empresas públicas y llevar a cabo reformas laborales puede afectar la competitividad de nuestro país.

Con respecto al sector externo, Bolsonaro se ha manifestado a favor del libre comercio y a la negociación de acuerdos bilaterales con otras economías por fuera del Mercosur. Esto es un problema, dado que para ello será necesario retrotraer la integración a un acuerdo de libre comercio y dejar de lado los avances en materia de unión aduanera y mercado común, que son fundamentales para la integración productiva y las cadenas regionales de valor, y consecuentemente podría decantar en una fragmentación política que limite la influencia de la región sobre las normas y reglas del comercio y las inversiones en un contexto de cambio ante el avance tecnológico.

¿Qué sectores deben reformular sus planes o recalcular sus posicionamientos en función del contexto?
El escenario internacional y regional está caracterizado por un alto nivel de incertidumbre. Con una economía dependiente de factores externos, como la nuestra, se disminuyen las posibilidades de realizar un diagnóstico acertado respecto del futuro de corto y mediano plazos. El largo plazo sería una tarea imposible.
Considerando el tipo de cambio y una posible apreciación del real, los sectores exportadores relacionados con la producción de vehículos y sectores agrícolas como el trigo se verían favorecidos; sin embargo, dado el alto nivel de inflación, es posible que perdamos competitividad en los próximos meses sin llegar a aprovechar verdaderamente los beneficios del tipo de cambio alto.

¿Qué recomienda a las pymes de Córdoba que buscan internacionalizarse?
El panorama que nos ofrece la economía global actual es por demás complejo para la pymes cordobesas dado que convergen factores estructurales y coyunturales. Por un lado, las tensiones crecientes sobre lo que sucede en Brasil y con la guerra comercial entre China y EEUU, pero por el otro, estamos ante un cambio de paradigma tecnoproductivo, o como se ha dado en llamar la cuarta revolución industrial, que desafía toda la estructura productiva y que tendrá impacto sobre las formas en que se producen, distribuyen y consumen bienes y servicios. En este sentido, creo que más allá de lo que suceda con la coyuntura, los desafíos de las pymes estarán vinculados con la capacidad de incorporar tecnología, integrar cadenas de valor y, fundamentalmente, hacer mayores esfuerzos por comprender la dinámica de una economía política global interdependiente y en transición hacia un formato aún incierto.

“Fortalecer las cadenas regionales”
Con la consolidación de China como segunda economía global, “entramos en una nueva fase del orden económico mundial” al pasar del multilateralismo que caracterizó los últimos años del siglo pasado y principios del presente, a una polaridad bipartita entre la potencia tradicional y la potencia emergente. “Lo interesante del asunto es que en este caso es EEUU que rompe con el orden establecido y China que pretende erigirse como guardián de la globalización”, destaca Federico Trebucq.

“No obstante -agrega-, la principal amenaza de la guerra comercial tiene que ver con factores estructurales relativo al riesgo político. Lo que está en juego es el futuro del sistema multilateral de comercio. Si las tenciones entre EEUU y China continúan profundizándose, es factible que el escenario sea de mayor inestabilidad e incertidumbre y que la Organización Mundial del Comercio (OMC) quede relegada al resultado de la disputa, mientras los demás países observan a modo de rehenes, sin poder tener mayor influencia”, afirma.

En cualquier caso, “la apuesta de nuestro país debería estar en fortalecer el comercio y las cadenas de valor a nivel regional, por un lado para dar mayor volumen y densidad al comercio y las inversiones en América del sur, y por el otro, para mejorar la posición negociadora ante una amenaza en la gobernanza económica mundial”, asegura.

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