La logística en tiempos de cambio: tecnología, procesos y la llegada de nuevos “jugadores”

“El mundo está cambiando y las empresas deben cambiar con él si quieren sobrevivir”, es la máxima del negocio que se impone en el sector.

na nueva logística nace de las nuevas tendencias de compra. Paquetes más pequeños, mayor rapidez y frecuencia en la entrega son algunos de los rasgos que presenta. “Estamos viviendo un proceso de cambio profundo en los hábitos de consumo y comportamiento del mercado formado por nuevas generaciones”, advierten los expertos en logística.
Hoy el e-commerce es esencial para cualquier compañía, pero no es lo único. Los expertos recomiendan a las empresas sostener la “omnicanalidad”, o sea, mantener canales diversos para un público diverso, lo cual trae aparejado otros desafíos para las firmas tradicionales del sector.

El regreso de la escalada inflacionaria en paralelo con incesantes aumentos de tarifas de servicios públicos y corridas cambiarias sin fin impulsaron cambios en los hábitos de consumo que parecen haber llegado para quedarse y que plantean nuevos desafíos a las empresas, que se solapan por supuesto a los que traen aparejados los fenómenos nombrados en el giro primario de los negocios.
“El nuevo comportamiento de los consumidores, caracterizado por compras más frecuentes y de menor volumen, determina tres pilares fundamentales para atender al desafío: sistemas, tecnología de preparación e infraestructura de distribución”, plantea Martín Layun, socio director de la organización Miebach Consulting Argentina, que trabaja especialmente tendencias del retail y la logística.

A su vez, hay “nuevas formas comerciales en Argentina y en el mundo” que fortalecen “un nuevo modelo de operaciones” con eje especial en la logística, en la que “los depósitos omnicanales marcan tendencia”.
Las nuevas líneas de acción cambian el mapa de actores del sector logístico, antes dominado por las transportistas y ahora por los correos. Esto se explica porque en la actualidad existen operaciones cuya escala de volumen de e-commerce dificulta el desarrollo de operaciones especializadas, obliga a operaciones manuales, de baja productividad y difícil trazabilidad, aspectos que en el comercio electrónico son claves.

La explosión del comercio en línea y el consecuente aumento de la circulación de paquetería dentro del país impactó de lleno en el negocio logístico y en el del correo en general.
Frente al total de las ventas, el e-commerce en el país representa sólo 5%, pero ya en muchos clientes y en ciertos segmentos del mercado es la primera sucursal en ventas, como en las industrias del fashion y del retail.
Es decir, si se considera al canal e-commerce como una tienda más, es una de las que más vende.
Además, el margen neto de ganancia que da es también superior al de cualquier otra tienda, porque no involucra los gastos tradicionales de infraestructura y alquiler de locales comerciales, impuestos, servicios, personal de ventas, etcétera.

Aunque los números finales de 2017 no se difundieron, el e-commerce en Argentina creció el año pasado cerca de 20% en transacciones y facturó al menos $160 mil millones, según números de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

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