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El templo de las ballenas

peninsula de valdez

Carolina Brenner - cbrenner@comercioyjusticia.info - ENVIADA ESPECIAL A PUERTO MADRYN

El sonido monocorde de las olas acariciando la playa del Parque Natural El Doradillo se interrumpe con chasquidos de agua casi imperceptibles. El silencio absoluto que reina en la costa nos permite diferenciarlos del vaivén del mar. Somos muchos los espectadores anclados sobre la arena como estatuas, pero el fenómeno hipnótico que nos obliga a no hacer ruido hace que parezca que estamos solos. Atentos, con cámara o celular en mano.
La vigilia dura segundos hasta que el espejo oceánico se convierte en soplido, y tras él, emerge una gigantesca cabeza negra salpicada por callos blanquecinos. Está tan cerca que creemos poder tocarla. Nosotros en tierra, ella en el agua, cada uno en su hábitat natural aunque a escasos metros de distancia.
Se sumerge y contenemos la respiración. Rogamos que vuelva a salir. Nos sorprende en otra ubicación. Esta vez exhibe su enorme cola, la famosa “v” que se replica en cada uno de los souvenirs de Puerto Madryn y Península Valdés. Se mantiene así un largo tiempo, a lo mejor es consciente de que la estamos observando, fotografiando, y como es franca, leal y amistosa, se deja ver.
Dicen que esa actitud le adjudicó parte de su nombre, ballena franca austral, el mamífero más grande del océano Atlántico que eligió este tramo de la costa argentina como lugar sagrado para reproducirse y amamantar a sus crías.
“Lo más sorprendente de este sitio es la conexión entre la gente y los animales. Ambos pueden vincularse desde su entorno original y eso es lo mágico. El respeto mutuo, la concentración unánime de las personas y la paz que impera en el ambiente hacen que se asemeje a un templo”, comenta Juan Carlos López, el guardaparque del Área Natural Protegida El Doradillo. La pasión de López por la vida marina se percibe a simple vista.
Más tarde nos enteramos de que lo apodan “Orcaman” porque dirigió varios proyectos de investigación, escribió artículos, manuales y hasta un libro sobre estos ejemplares; que parte de su historia inspiró el guión de una película que está a punto de estrenarse; que ha buceado con ellos y lleva más de medio siglo dedicado al estudio y observación de la fauna local. Además, es instructor de meditación zen. Como si fuera el monje de este santuario natural.
Se lo ve a gusto en su casilla rudimentaria enclavada en lo alto de la playa Las Canteras. Desde allí le resulta fácil descubrir las ballenas esparcidas por toda la bahía. En temporada alta se pueden apreciar hasta 40 desde el mismo punto panorámico.
Su oficina consta de cuatro paredes de chapa cubiertas por un techo que apenas resiste el golpeteo de los intensos vientos patagónicos. En el interior cabe sólo una mesa omnipresente junto a un cartílago de casi dos metros de largo cubierto de cabellos. “Es una de las 400 barbas que utilizan las ballenas a lo largo de su maxilar como red para alimentarse. Son tan elásticas que en otras épocas, cuando se las cazaba, eran utilizadas para hacer corsets”, nos explica Juan Carlos. Deducimos que de allí se originó el término “ballenitas” para llamar a las “varas” que sostenían los vestidos femeninos.
Al guardafauna le divierte sorprendernos con historias y curiosidades sobre las increíbles figuras que se contornean ante nuestros ojos en el horizonte azulado e infinito.
“Una vez colocamos hidrófonos en el agua para estudiar su manera de comunicarse, nos sorprendimos al notar que también se escuchaban los pasos de la gente sobre la arena. Así, comprobamos que ellas son conscientes de nuestra presencia”, comenta entusiasmado.
La ballena franca austral puede medir hasta 16 metros y su peso llega a ascender a 40 toneladas. En el Atlántico Sur suman alrededor de tres mil, de las cuales un tercio visita las aguas del golfo Nuevo todos los años, de junio a diciembre. Desde hace más de tres décadas están protegidas por leyes nacionales.

La vida y el mar
Los 15 kilómetros que separan El Doradillo de Puerto Madryn sintetizan la vegetación árida y desértica que gobierna en todo el territorio. El breve recorrido es suficiente para apreciar guanacos, zorritos, diferentes tipos de aves y hasta una manada de flamencos sobrevolando el pie de los acantilados.
Continuamos en la curva que va dibujando el golfo Nuevo hasta que el paisaje agreste se enfrenta con un caserío de baja altura que anuncia el arribo a la ciudad.
La guía que nos acompaña nos cuenta acerca de la fundación de esta región por los colonizadores galeses. Se explaya también sobre la instalación de la planta de aluminio, otro hito histórico que impulsó el crecimiento de la población. A esta industria se sumó luego la de la pesca y el turismo, principalmente a partir de un impulso del gobierno local de difundir y promover el submarinismo.
Esta iniciativa le atribuyó el seudónimo de “capital del buceo”. Muestra de ello es la cantidad de locales para contratar excrusiones de buceo y snorkel que se suceden atravesando el muelle Comandante Luis Piedrabuena. Nos detenemos en uno de ellos. Allí nos indican cómo calzarnos los trajes secos, una funda de neopren que nos cubre de pies a cabeza sin tener que quitarnos la ropa. Luego, cual astronautas abordamos la lancha en dirección al interior del golfo Nuevo.
La embarcación se detiene en la Lobería de Punta Loma, lo suponemos primero por la mezcla de rugidos elocuentes que se escucha al acercarnos. Luego nos damos cuenta de que no son manchas sobre el acantilado sino el apostadero de centenares de lobos marinos de un pelo. Nos lanzamos al agua, flotamos y esperamos que se acerquen. Nos invaden de a varios, nos mordisquean sin hacernos daño. Quieren jugar. Parecen perros acuáticos. Les gusta que los acaricien. Unos permiten que los toquen y otros se hacen rogar. Es divertido, muy divertido.
El regreso se convierte en una experiencia aparte. Aunque no está permitido detenerse en el área, el tripulante de la embarcación aminora la marcha y nos regala un avistaje supremo. Estamos de suerte. A metros de la lancha, dos ballenas cortejan a una tercera, y más adelante una madre monta a su cría sobre su vientre. Nosotros sólo vemos porciones de colas, cabezas, lomos y aletas gigantescas entrando y saliendo del agua, pero comprendemos su comportamiento porque el conductor del barco nos lo explica con sumo detalle, como si fuera un especialista en biología.
Al igual que el tripulante de la excursión, la mayoría de los habitantes de estas tierras valora el contacto cercano con la naturaleza. Conoce sobre la fauna y flora del lugar como si fueran profesores universitarios en la materia. No hay quién no sepa sobre la vida y obra de cada especie y cómo apreciarlas. Todos, por ejemplo, están atentos a las mareas, que determinan cuándo y dónde se podrá observar cada especie animal.
Porque no siempre es igual. Hay un calendario que lo ordena.
De mayo a diciembre se ven ballenas, lobos y elefantes marinos. De septiembre a marzo, los protagonistas son los pingüinos, las orcas y los delfines, mientras que durante todo el año abundan centenares de especies diferentes de aves. Lo increíble es que no es difícil encontrarlos, basta acertar el momento indicado.
La población de Puerto Madryn y sus alrededores también coincide en el concepto de protección y respeto por el ecosistema que los rodea, al considerarlo un territorio sagrado.

Agenda de Viaje

Cómo llegar
• Con Aerolíneas Argentinas: Córdoba – Buenos Aires -Trelew desde $4.534 (ida y vuelta). De Trelew son alrededor de 40 minutos en auto hasta Puerto Madryn.
• Con Andes Líneas Aéreas: Buenos Aires – Puerto Madryn desde $3.560 (ida y vuelta)

Dónde dormir
Hotel Dazzler Tower
www.dazzlerpuertomadryn.com

Puerto Madryn tiene desde campings a hoteles cinco estrellas. Los precios van de $600 a $4.600 la habitación doble según la categoría de alojamiento y la temporada. También es posible alojarse en estancias rurales desde US$350 por día.
Dónde comer
En Puerto Madryn:
• Náutico Bistró del Mar
• El Almendro Restaurant
• El Coirón (Hotel Dazzler)
• Yoaquina

En Puerto Pirámides:
• Jowanda
Los platos típicos son a base de mariscos como centolla, vieyras, langostinos y mejillones. También sirven cordero, lomos y distintas variedades de pastas rellenas.

Qué hacer
Excursiones con agencia de viajes desde Puerto Madryn a:
• Península Valdés, $1.200+$180 la entrada*
• Punta Tombo, $1.200+$70 la entrada*
-Punta Loma, $530+$50 la entrada*
-Doradillo $530*
(*) precios para turistas argentinos adultos.
www.huincatravel.com

Otras actividades
• Avistaje de ballenas (de septiembre a diciembre): $1.150
www.whalesargentina.com.ar
• Avistaje de ballenas en submarino: desde $1.780
www.southernspirit.com.ar
• Snorkel con lobos: desde $2.000 / Buceo con lobos: $2.500
www.aquatours.com.ar
• Excursión en 4×4 a cerro Avanzado: desde $850
www.argentinavision.com
• Ecocentro: $140 la entrada

Más info: www.madryn.travel  Fb/madrynnaturalezamuycerca Twitter: @Madryn_MuyCerca

Mirá además: Península Animal 

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