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Alojamientos insólitos en tierras maoríes

marruecos

La temporada primaveral invita a descubrir el territorio oceánico, experimentando sitios exóticos donde hospedarse, tales como silos convertidos en habitaciones de hotel, cárceles restauradas y transformadas en hosterías, casas construidas sobre los árboles y hasta dormitorios ubicados en la cima de un faro

Al igual que Argentina, en septiembre comienzan a despuntar los primeros indicios de la primavera en Nueva Zelanda, siendo una de las estaciones más agradables para visitarla.
Los días luminosos de esta época del año invitan a explorar todo lo que los ambientes al aire libre tienen para ofrecer. En este marco, el territorio maorí cuenta con varios senderos para recorrer y apreciar sus paisajes singulares.
Por ejemplo, en la Península de Coromandel, famosa por sus playas y bosques nativos, se recomienda alquilar una bicicleta y recorrer el sendero histórico Karangahake Gorge, reconocido como una de las 14 maravillas que resguarda ese país.

Hacia el sur, en Westland, las selvas tropicales templadas del Parque Nacional Tai Poutini permiten interactuar con el océano y ofrecen un extraordinario contacto con la fauna local, incluyendo pingüinos y leones marinos. Esta región forma parte de la propiedad Te Wahipounamu, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Otro de los imperdibles que resultan ideales para descubrir a lo largo de estos meses son los baños en las aguas minerales y termales de Hot Water Beach, en la Península de Coromandel, donde es posible crear una bañera de hidromasaje cavando la arena gracias a las fuentes antiguas que corren debajo de la playa.
Para quienes prefieren algo más sofisticado, cerca de allí se encuentra Rotorua, que alberga el Polynesian Spa, uno de los diez mejores spa del mundo y donde se ofrecen diferentes programas para disfrutar de un día de relajación.
En cuanto a gastronomía, vale destacar que en octubre comienza la temporada del salmón real y el mejor lugar para probarlo es la granja de salmón Mt. Cook Alpine en Tekapo. Este enclave ofrece las condiciones perfectas para que los peces crezcan de forma natural; por lo tanto, no utilizan hormonas, vacunas, antibióticos ni pesticidas.
Finalmente y aunque el calor comienza a hacerse sentir en esta parte del planeta, algunas estaciones de esquí todavía tienen nieve y reciben aún a los aficionados del deporte. Como por ejemplo el centro invernal de Queenstown, cuyas pistas al igual que la mayoría de los sitios para esquiar están oficialmente abiertos hasta el mes próximo.

Hospedarse, una aventura
Así como Nueva Zelanda cuenta con algunos de los paisajes más singulares del mundo, también brinda infinidad de opciones de alojamiento.
En este aspecto, los neozelandeses se enorgullecen de su ingenio, por lo que algunas modalidades de hospedajes resultan más que curiosas.
Por ejemplo, la posibilidad de dormir una noche en el faro enclavado en la localidad de Wellington. La historia de esta lugar cuenta que cuando Bruce Stokell decidió construir un estudio de pintura para su esposa, se dio cuenta de que, si lo situaba lo suficientemente alto, sería capaz de apreciar desde allí la Isla del Sur. Así, en 1994, edificó el único faro en su tipo en el corazón de la Island Bay a la orilla del mar de Wellington. “Es como estar en la proa de un barco, donde resulta impactante apreciar las olas contra las rocas junto a la brisa intensa que trae el océano”, expresó Stokell.
Island Bay se encuentra a 15 minutos del centro de Wellington, por lo que la estadía en este original entorno generalmente se combina con otras visitas como al santuario de vida silvestre de Zealandia, los estudios Weta y el museo Te Papa.
Otro de los sitios insólitos para alojarse es la prisión The Jailhouse en Addington, Christchurch. Construida en 1874, este edificio se ha utilizado para diversos fines, como una prisión de hombres, una prisión de mujeres y una instalación militar. Fue abandonado en 1999 y estuvo vacío hasta 2006, año en que resurgió como un hostal. “A los huéspedes les encanta la experiencia única de dormir en una cárcel”, expresó Nikki Haydurst, gerente del lugar.
Es por ello que una gran parte de la estructura se mantuvo, y la mayoría de las habitaciones suele ser una celda. El hostal cuenta con 80 camas y ofrece varios alojamientos diferentes, que incluyen habitaciones compartidas o familiares.
Addington es un suburbio de Christchurch, por lo que el Jailhouse es una buena opción para los viajeros que quieren recorrer la ciudad, su catedral de cartón, la zona ribereña, el balneario de Sumner y los bares y cafés de Lyttelton.
Una tercera opción fuera de lo común para dormir unas noches es la SiloStay de Little River, que consta de silos metálicos que eran tradicionalmente utilizados para almacenar granos y que han sido reutilizados como alojamiento.

Los silos combinan el diseño de vanguardia y el compromiso con el medio ambiente con un alojamiento de alta gama que contrasta con el estilo agrícola del complejo.
“El espacio interior sorprende a los huéspedes, algunas personas piensan que va a ser claustrofóbico y diminuto, pero no lo es, y la gente queda sorprendida cuando ve que en el interior es lujosa”, describe Lisa Ashfield, directora de operaciones del hotel.
SiloStay se encuentra en Little River, Península Banks, a medio camino entre Christchurch y el municipio de Akaroa. Este último es un pequeño poblado encantador de influencia francesa que ofrece una base ideal para explorar la región. Desde allí, numerosos operadores ofrecen cruceros para conocer y nadar con los delfines, en especial con Héctor, el ejemplar marino más raro del mundo.
Por último, otra de las propuestas extraordinarias para alojarse resulta el Hapuku Lodge + Tree Houses inaugurado en 2003, establecido por los cinco hermanos de la familia Wilson, y ubicado al norte de Kaikoura, en la costa este de la Isla Sur. Al principio consistía en un lodge con seis camas y luego se construyeron las casas en el árbol. Las cinco viviendas se encuentran a diez metros sobre el suelo en un conjunto de árboles nativos de kanuka, con vistas a las tierras de cultivo y las colinas. Los propietarios tienen un enfoque ecológico y un gran interés en mantener este enclave en su estado natural.
Kaikoura está a dos horas y media al norte de Christchurch y es el mejor punto del país para la observación de ballenas. Además, cuenta con excelentes sitios para practicar surf, senderismo y esquí en la zona.

 Cómo llegar
• Air New Zealand opera la ruta Buenos Aires – Auckland, recorrido que se realiza en trece horas sin escalas.
• Frecuencia de vuelos: hasta el 4/11/2017 son tres: lunes, jueves y sábados. Salida: 01.05 y llegada: 05.35 +1.
• Del 7/11/2017 al 4/12/2017 y del 14/03/2018 al 20/03/2018 serán cuatro frecuencias: lunes, martes, jueves y sábados. Salida: 00.05 y llegada: 05.20 +1.
• Del 5/12/2017 al 13/03/2018 serán cinco frecuencias: lunes, martes, jueves sábados y domingos. Salida: 00.05 y llegada: 05.20.
• Más info: www.airnewzealand-ar.com

 Dónde dormir
• El Faro: 326 The Esplanade, Island Bay, Wellington (+64 4 472 4177)
• The Jailhouse en Christchurch: 338 Lincoln Rd, Addington, Christchurch (+64 3 982 7777)
• SiloStay: Christchurch Akaroa Rd, Little River (+64 3 325 1977)
• Hapuku Lodge + Tree Houses: State Highway 1 em Station Road RD1, Kaikoura (+64 3 319 6559)

Qué hacer
• Senderismo, surf, esquí, avistaje de ballenas, cruceros y nado con delfines.

Más info
• Web: http://www.newzealand.com/ar/

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