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“Se puede encontrar un espacio para tratar el padecer y saber qué hacer”

Antonia Caparroz

Aportes del psicoanálisis de orientación lacaniana en relación a la depresión. Por Luz Saint Phat – lsantphat@comercioyjusticia.info

Los datos sobre prevalencia de la depresión a nivel provincial, nacional o mundial resultan importantes para el delineamiento de políticas públicas en salud mental y para obtener parámetros sobre la dimensión de la problemática en cada uno de estos ámbitos.

No obstante, el abordaje al momento de la clínica requiere una particularización sobre la situación que atraviesa cada sujeto, quien presenta una “posición subjetiva” singular en relación a una pérdida, un duelo u a otro acontecimiento de su vida.
Esta particularización de cada caso discute con las perspectivas más generalistas y psiquátricas que hoy predominan al momento de catalogar las dolencias subjetivas que presentan los usuarios de servicios de salud mental.
Sobre estos aspectos se refiere la psicoanalista de Córdoba Antonia Caparroz (foto), quien es miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). También es adherente al Centro de Investigación y Estudios Clínicos (CIEC) y se desempeña como docente del posgrado de Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital Neuropsiquiátrico de Córdoba.
En diálogo con el suplemento por el Día Mundial de la Salud de Comercio y Justicia, Caparroz propone indagar sobre las causas y sentidos inconscientes que se encuentran en el trasfondo de los casos donde la tristeza puede llegar a desbordar en numerosos aspectos de la vida cotidiana.

- ¿Cómo se puede conceptualizar la depresión desde el psicoanálisis de la orientación lacaniana?
-En nuestra época, en términos generales, la depresión es considerada una enfermedad orgánica, basada en déficits neurobiológicos; “un trastorno mental” más específicamente, para las clasificaciones psiquiátricas actuales -Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE)- caracterizados por un catálogo de conductas y según una graduación (estado depresivo mayor, medio, menor).
Frente a esta consideración, el psicoanálisis plantea una conceptualización diferente. Así, la depresión no tiene estatuto de “entidad”.

La clínica psicoanalítica pone de relieve que la depresión responde a una posición subjetiva, tiene un sentido y una causa inconsciente. No se trata simplemente de un desarreglo bioquímico. La depresión no acontece en cualquier momento, se inscribe en una situación particular de la vida del sujeto. No responde al azar, tampoco es sólo reactiva. Hay un vínculo con una pérdida, una ruptura, más antigua en la existencia del sujeto.
En Duelo y Melancolía, el texto psicoanalítico de referencia central para abordar la cuestión, Freud señala que tanto el duelo como la melancolía, conciernen a la dimensión de la pérdida de algo querido para el sujeto; esto es, cualquier cosa que represente para él un objeto de amor o un ideal.
El duelo, es decir, la manera común de superar la pérdida, implica un trabajo que tiene por función simbolizar la pérdida del objeto y operar una redistribución de la libido que le permitirá al sujeto reinvestir un nuevo vínculo.

La melancolía, en tanto, se plantea cuando el sujeto no tiene los medios estructurales, simbólicos, para hacer un trabajo de duelo, y se confronta sin recursos a la pérdida real.
El psicoanalista francés Jaques Lacan, en Televisión, dirá que la tristeza, que la califican de depresión, no es un estado de ánimo, es simplemente una falta moral, un pecado incluso, es decir, una cobardía moral que sólo se sitúa a partir de orientarse en el inconsciente, en la estructura. Se trata entonces, de una renuncia del sujeto que cede en su deseo frente al goce.

- ¿Se puede pensar que hoy existe un mayor número de consultas por este tipo de problemática? ¿Cuáles son los factores que contribuirían en la época actual a una mayor prevalencia de este tipo de cuadros clínicos, si es que tal expresión en válida en psicoanálisis?
-El término depresión se ha extendido de manera tal que invade el discurso contemporáneo y los medios de comunicación; está presente en el discurso de la medicina, de la psicología y por cierto de los sujetos que consultan.
Las estadísticas en el campo sanitario dicen de la magnitud y el predominio de este diagnóstico según los manuales clasificatorios antes señalados; al punto tal que la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedica este año al tratamiento del tema.
Las causas sociales: el desempleo, el stress laboral, etcétera, también cuentan en la consideración del tema en el discurso de la época.
La depresión, en fin, goza de una amplia promoción y no puede desconocerse que ello está fuertemente ligado al capitalismo y a la ciencia, a los efectos de esta unión, que se manifiestan en el avance incisivo de la medicalización de la salud, y con particular relevancia en el tratamiento de los fenómenos clínicos situados desde la perspectiva de la depresión.

-¿Qué tipo de abordaje propone el psicoanálisis de la prientación lacaniana? ¿Es posible, desde esta perspectiva, desarrollar estrategias de prevención? ¿Qué aportes diferenciales en relación o contraposición a la psiquiatría puede hacer el psicoanálisis para abordar este tema?
- El abordaje que propone el psicoanálisis de la orientación lacaniana no reduce la depresión a un estado de ánimo que obedecería a una alteración química y luego a una terapéutica puramente farmacológica que restablezca los valores alterados.
Éste abordaje hace centro en la cuestión del sujeto, en despejar la estructura clínica que vale para cada sujeto, en despejar el modo singular de goce que toman para cada sujeto las manifestaciones depresivas que sufre, situando la dimensión simbólica del lenguaje.
Desde esta perspectiva, no es posible considerar estrategias preventivas para el traumatismo que el lenguaje hace en el cuerpo de cada sujeto, de cada parlêtre (hablante ser), en los términos que nos plantea Lacan.

No hay medicación, no hay pastilla alguna, que de modo preventivo evite la tristeza, la angustia que el sujeto deberá enfrentar en su existencia frente a las contingencias que lo sitúen ante el vacío estructural por su condición de ser hablante.
En cambio, existe la posibilidad de que el sujeto encuentre un espacio para tratar su padecer, su síntoma, y logre un saber hacer con ello mediante el uso de la palabra. Ésta es la propuesta psicoanalítica.