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La inteligencia artificial obliga a nuevas formas de abogacía

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El impacto de los robots y sistemas autónomos, las posibilidades del blockchain, bitcoin y criptodivisas y los sistemas predictivos que ofrecen sugerencias de dictámenes son algunos de los avances a los que deberán prestar atención los abogados en materia de alta tecnología. Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

batistaLa alta tecnología no para de impactar en las profesiones y los abogados deberán subirse a la ola de los avances si no quieren perder terreno.
Un especialista en la materia adelantó a Comercio y Justicia el ranking de los cinco temas que tendrán más incidencia en materia de derecho de alta tecnología en 2018.
Alejandro Batista, abogado en Derecho de Alta Tecnología, magister en Finanzas Públicas, doctorando en Sociología y fundador de LegalTiC, diseñó el siguiente listado:

1- Inteligencia artificial y nuevas formas de la abogacía.
“La sumatoria de tecnologías hoy ya maduras, disponibles y accesibles, como big data y los ya mencionados sistemas de inteligencia artificial, van a dar una vuelta de campana en gran parte de la tarea de los abogados, especialmente en la que hace al asesoramiento legal y la abogacía preventiva”, subrayó Batista, quien también es docente en la Universidad Nacional de La Plata.
Agregó que estos sistemas, trabajando en conjunto, pueden poner a disposición de las personas asesoramiento jurídico on line, a gran escala, de calidad, a bajo precio y de manera casi inmediata. “Este tipo de organización de la actividad legal tiene muchas iniciativas en el ámbito anglosajón y también español; así tenemos RocketLawyer, LawGives, UpCounsel, LegalZoom, AxiomLaw o Posttigo”, ejemplificó.

Estas experiencias, más allá de aprovechar las tecnologías, involucran o incluyen a los abogados, pero no necesariamente será siempre así. “Ya lo demostró en su momento el joven programador británico Joshua Browder -quien, por si hace falta aclararlo, no es abogado- pero con 19 años desarrolló y puso en línea un sistema de inteligencia artificial que permitía a cualquier persona en Londres solicitar asistencia para apelar y recurrir multas e infracciones de tránsito.
Este sistema automático sin ningún abogado detrás logró una tasa de éxito de 64%, ganando 160.000 de las 250.000 peticiones que ‘asesoró’ por más de cinco millones de dólares”, recordó.
Batista también hizo referencia a Ross, el abogado robot que se basa en el sistema de Inteligencia Artificial de IBM; la supercomputadora Watson.
“Las novedades y los desafíos para los abogados se suman casi minuto a minuto, de allí que resulte fundamental repensarnos, evitar seguir el molde repetitivo que todavía impera en la Facultades de Derecho”, resaltó el especialista, para quien es fundamental impulsar un pensamiento creativo, innovador, que permita identificar para qué problema pueden los abogados ser la solución, apelando a las cualidades que aún los diferencian de los robots.

2.- Inteligencia artificial y sistemas expertos en la Justicia.
La administración de Justicia no ha quedado al margen de la influencia que ejercen las nuevas tecnologías en la sociedad; no obstante, tan cierto como eso es que la dinámica de cambio de la cultura organizacional suele tener en estos ámbitos un ritmo bastante más lento que el que se percibe en otros sectores de la sociedad, advierte Batista.
“Las principales experiencias que se ven en la Justicia tienen que ver con expediente electrónico, firma digital o electrónica, notificaciones electrónicas, videoaudiencias, etcétera. Se trata de innovaciones basadas en tecnologías que tienen más de 10 o 15 años. No obstante, ello comienza a asomar en nuestro ámbito experiencias que ya llevan algunos años en Inglaterra o Estados Unidos, como los sistemas expertos y de inteligencia artificial, que funcionan como apoyo a la toma de decisiones de los magistrados.
El más reciente es el Sistema Prometea de inteligencia artificial predictiva anunciado por la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires”, ejemplificó el abogado.

Detalló que Prometea sólo necesita saber la carátula de un expediente, que asocia a las actuaciones principales, para luego analizar todas las sentencias de primera y segunda instancia del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, además de miles de dictámenes de 2016 y 2107 para con ello “ofrecer o sugerir” un modelo de respuesta.
Sin embargo, advirtió que -si bien es cierto que todavía se trata de una iniciativa que apunta a lograr mayor celeridad (uno de los aspectos que se le reclama a la Justicia)- “habrá que prestar atención al funcionamiento de este tipo de algoritmos porque parte de la evolución de los criterios jurisprudenciales tiene que ver precisamente con los leading case aquellos que marcan una diferencia de interpretación y aplicación del derecho, es decir que se apartan de los patrones que un sistema como Prometea busca”.

3. Robots y sistemas autónomos.
Si bien sus orígenes pueden remontarse a los años 40, con algunos desarrollos en los 80, su presentación masiva al público es reciente y próximamente se verá comercialmente este tipo de vehículos en las calles.
La conducción autónoma es un ejemplo de cómo la confluencia de diferentes tecnologías y el momento en que encuentran su punto de madurez puede generar un cambio disruptivo. Para Batista, de las primeras pruebas en las que se utilizaron radares, pasamos hoy a sistemas de inteligencia artificial que apelan a geolocalización y múltiples sensores de gran precisión que captan todo el contexto con mucha mayor alcance y velocidad de lo que pueden hacerlo los sentidos de un conducto humano, y a partir de allí toman decisiones de conducción.

“Pero la ausencia del conductor -alertó- hace que necesariamente deba revisarse toda la legislación vigente en materia de automóviles, su propiedad, sus servicios asociados, los seguros, las responsabilidades que puedan surgir, y hasta las actividades conexas como el transporte de carga y de pasajeros, no sólo en su desempeño sino en materias tales como la representación sindical y su poder que deriva del tamaño de su cartera de afiliados”.
El mismo criterio se aplica al proceso inevitable de sustitución de ciertos puestos de trabajo por robot o sistemas, no sólo en fábricas sino en diferentes organizaciones.
Al respecto, subraya que esto modifica las reglas de asignación de responsabilidad. ¿Quién debe responder por los daños que cause un vehículo autónomo? ¿Su propietario, la persona que lo alquila, la empresa que lo fabrica, la empresa que provee los sistemas y el software, todos ellos? “Volvo, por ejemplo, ya ha dado un paso al frente y en 2015 dijo que se hará cargo de las consecuencias legales, si al momento del siniestro el vehículo estaba siendo controlado por su servicio de navegación autónoma”, graficó.

4- Blockchain, el poder de la red descentralizada e inmutable.
“Aunque su nombre es menos conocido que uno de sus productos (el Bitcoin) el registro descentralizado e inmutable que ofrece la tecnología blockchain admite innumerables posibilidades. No es de extrañar que incluso los bancos se hayan sumado a la gran cantidad de proyectos que aprovechan la oportunidad de generar documentos y transacciones electrónicas robustas, con firma electrónica (autoría), registro de tiempo (time stamping), y sin posibilidades de alteración o eliminación (integridad) que supone este gran “escribano digital”, cuyo registro en lugar de estar en un solo lugar (y por ende vulnerable) se replica en miles de nodos de usuarios, lo que hace que no puede modificarse o alterarse, pero tampoco perderse o destruirse”, introduce Batista.
“Si bien la criptomoneda Bitcoin es el producto más conocido de esta tecnología, otras blockchain como Ethereum están preparadas para ejecutar lo que se conoce como smart contracts (contratos inteligentes) que se ejecutan de manera automática cuando se verifican ciertos requisitos.

Así, por ejemplo, un pago a un contratista, que sólo se libera si acredita el avance de obras, o si cumple con los requisitos legales, o únicamente luego de la intervención y autorización de determinadas personas”, describió. Esta tecnología -sumada a la difusión cada vez más amplia de la denominada Internet de las Cosas e incluso de las implementaciones de inteligencia artificial en drones y vehículos autónomos- sin dudas dará que hablar en 2018.
“En algunos contratos inteligentes, pero también en el uso de blockchain para certificación de evidencia digital, contratos, y demás, se requerirán de servicios legales especializado y familiarizados con esta tecnología. Veremos mucho de lo que Richard Susskind menciona como ‘conocimiento legal embebido’, es decir, el abogado participando activamente de los proyectos de desarrollo tecnológico de manera previa, y no ya en sus consecuencias”, concluyó.

5. Bitcoin y las criptodivisas
Sin dudas, 2017 fue el año en el que más se habló de las criptodivisas, especialmente del Bitcoin -que durante el año llegó a aumentar 20 veces su valor, pasando de mil a 20.000 dólares por unidad.
Mientras tanto, en Argentina, en el marco de la reforma tributaria y a contrapelo de toda la comunidad Bitcoin y la opinión de los expertos, el Gobierno decidió gravar la renta proveniente de la diferencia entre el valor de compra y el de venta.
Una de las mayores novedades en esta materia en 2018 puede venir de la mano de la criptomoneda que lanzará la aplicación competencia de WhatsApp, Telegram.
Se trata de un mundo totalmente nuevo para los abogados pues cambia radicalmente el contexto en que estamos formados donde moneda, nacional o extranjera tiene un único emisor y contralor que es el Estado.
Esto ya no necesariamente es así, y lo más relevante es que ello cambia también los modelos de negocios y de financiamiento de proyectos y startups.