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El trabajo de los antropólogos forenses en la desaparición forzada de personas

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El ex coordinador del Equipo Argentino de Antropología Forense contará mañana en Córdoba los detalles de una labor que dio un golpe a la versión oficial de la Procuradoría de México. Disertará en la Universidad Provincial, en un contexto en el que el país debate sobre la desaparición de Santiago Maldonado

Por Carolina Klepp - cklepp@comercioyjusticia.info

El 26 y 27 de septiembre de 2014, un grupo de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa (México) fue víctima de desapareción forzada. La Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) de ese país asegura que los jóvenes fueron detenidos por policías y entregados a narcotraficantes, quienes serían los responsables de sus asesinatos, incineramientos y desapariciones. Esta conclusión es cuestionada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que sostiene que no existe evidencia e instó a profundizar en otras líneas de investigación.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que estuvo involucrado en el caso desde el principio, dijo que no existen evidencias científicas que de muestren que los estudiantes fueron incinerados en un basurero, como aseguraba la versión oficial.

A menos de un mes de cumplirse tres años de aquel fatídico hecho y en un contexto en el que el país debate sobre Santiago Maldonado, cuya causa está caratulada como desaparición forzada, Miguel Nieva, ex coordinador del EAAF y actual asesor particular de familias de las víctimas mexicanas, contará mañana su experiencia. Será en la conferencia “Ayotzinapa: El trabajo de los antropólogos forenses argentinos en la investigación de la desaparición 43 estudiantes secundarios en México”, organizada por el Centro Universitario de Estudios Sociales de la Universidad Provincial de Córdoba (UPC).La cita es a las 18, en Ciudad de las Artes, con entrada libre y gratuita.
“El de Ayotzinapa es el trabajo más difícil que me ha tocado en mi vida. A nivel de lo que son las ciencias forenses, México es una escuela porque las cosas que se ven allá uno no las va a ver en otro lado: el nivel de violencia, de desapariciones, gente asesinada por descuartizamiento, cuerpos en ácidos, quema de partes del cuerpo. Esto requiere que uno se ponga a aprender. Es un lugar donde uno no pierde la capacidad de asombro”, afirma Nieva.

- ¿Cómo fue el trabajo de los antropólogos que resultó ser un golpe a la versión oficial?
- No sólo fue el trabajo de los antropólogos sino también de un montón de otros profesionales. Lo que pasó es que cuando surge la versión de que los estudiantes habían sido incinerados en el basurero de Cocula, la propia escena del crimen presentaba un montón de complejidades y dificultades. Eso requirió que se conformara un equipo multidisciplinario con antropólogos, criminalistas, expertos en fuego y en balística, biólogos… un montón de disciplinas. En base a todas estas experticias se realizó un informe multidisciplinario que demostraba que la evidencia física hallada en el basurero no había manera de relacionarla con los estudiantes. Por lo tanto, la versión conocida como la “verdad histórica” mencionada en su momento en la conferencia de prensa dada por el procurador, se caía a pedazos porque no tenía sustento científico. Parte de la charla que daré (en la UPC) es sobre demostrar cómo a veces los gobiernos tergiversan o manipulan la evidencia para acomodarla a determinadas cuestiones, pero la evidencia debidamente tratada y analizada, no miente. El peso de la evidencia física toma un valor muy importante porque es lo que de alguna manera derroca por completo la “verdad histórica” que plantea el gobierno (mexicano).

- Por haber trabajado en terreno, con familiares de las víctimas y conocer la información de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ¿qué hipótesis se están barajando sobre lo que sucedió hace casi tres años ?
- Hay un agujero muy importante en la noche del 26 y 27 (de septiembre de 2014), producto del ‘silencio de radio’ que se forma en el circuito de comunicación entre las fuerzas de seguridad, entre las cuales participa la totalidad de las fuerzas de seguridad de Iguala (localidad donde desaparecieron los estudiantes) con el llamado C4 -Centro de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo-. Hay un vacío terrible, no se sabe qué fue lo que pasó. Creo que hay evidencias claras, como por ejemplo la ausencia de los videos del Palacio de Justicia, que es uno de los que podría haber filmado uno de los autobuses de los cuáles desaparecieron algunos de los estudiantes, que está demandando que haya una implicación del Estado en ocultar todo esta cuestión. Es muy difícil conocer cuál fue el destino teniendo tantas fuerzas estatales involucradas. Se habla de que el Ejército estaba en pleno conocimiento de lo que pasaba a través de los servicios de inteligencia, eso quedó demostrado. La policía federal también participó y también las policías municipales de Cocula, Iguala y Huitzuco. Hay un vacío en cuanto a la información que se podría llegar a tener de esa cuestión porque hay, claramente, por parte del Estado, un intento de ocultar qué está pasando en este lugar.

- ¿Cómo describe el vínculo entre la antropología forense y los derechos humanos?
- Argentina es uno de los primeros países donde la antropología forense se empieza a desarrollar en forma sistemática, con la violación de los derecho humanos. En ese contexto, la antropología encontró un nicho donde se pudo desarrollar muchísimo, y en conjunto con otras disciplinas como genética, criminalística, medicina y otras ciencias, ha logrado darle una respuesta a los familiares que están esperando. Es es el objetivo final y más importante de todos, y en otros casos aportar pruebas en procesos que se están llevando adelante y aportar allí a los procesos de verdad y justicia.

- ¿Qué reflexión tiene sobre la desaparición de Santiago Maldonado?
- Lo único que sé del caso es lo que he escuchado por los medios. Ojalá Santiago aparezca con vida, es lo que todos queremos, pero si se comprueba que Gendarmería estuvo involucrada en la desaparición sería un hecho gravísimo y lamentable, por la historia que tenemos en el país y el camino recorrido que tenemos hecho en materia de derechos humanos.