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Señal de alarma por el menor nivel de recaudación tributaria

Por Salvador Treber - Exclusivo para Comercio y Justicia

Por Salvador Treber - Exclusivo para Comercio y Justicia

Según se advierte, en el segundo trimestre los incrementos interanuales resultaron insuficientes para atender adecuadamente la evolución creciente de dichos gastos y evitar el ensanchamiento de una tan peligrosa brecha. Por Salvador Treber

Dado que durante el primer trimestre los circunstanciales ingresos originados por el ré- gimen especial denominado de “sinceramiento” (léase “blanqueo”) proporcionó un significativo refuerzo a la Tesorería de la Nación, ello generó una cierta expectativa sobre lo que sucedería cuándo dejaran de percibirse. El primer mes en que ello sucedió fue el de abril pasado aunque sólo aportó un relativamente pequeño “rezago” de $3.820 millones. Es oportuno advertir que el importe total percibido en ese concepto sólo sirvió para atenuar el desequilibrio presupuestario en vez de haber sido afectado, como hubiera correspondido, a financiar nuevas inversiones productivas. Esa incógnita se comenzó a develar en los primeros días de mayo, cuando el Ministerio de Hacienda y Finanzas hizo conocer que en el mes precedente, sin incluir la cifra antes mencionada, era apenas 24,6% superior a la del mismo mes en el año anterior.

El índice de inflación para tal lapso se calcula que ascendió a 26,3%, según coinciden en afirmar los más reconocidos analistas privados, pues en el ámbito oficial se ha preferido no aclarar dicho aspecto. Sólo han argüido que hubo dos días hábiles menos pero esa circunstancia no es gravitante pues los respectivos vencimientos se debieron cumplimentar un día antes o posterior. Por lo visto, se intenta buscar justificativos poco aceptables. En cambio, el vertical descenso de los recursos tributarios generados por el comercio exterior, incluso comparados con los del mismo mes de 2016 que ya venían en baja, por su magnitud (- 20,4%) obviamente debieron merecer alguna explicación tranquilizadora que no se produjo.

Dentro de este contexto, lo ingresado por Derechos de Exportación fueron los más afectados ya que esa caída llegó a un inusitado -29%. En cuanto a lo sucedido con los embarques de soja se estima que ha habido una retención intencionada pues de otra manera sería muy difícil comprender que en el poroto fuera tan vertical la baja que llegó a – 72% y el aceite, -40%. Esa tendencia ha sido general aun en los casos que lo percibido corresponde a los mejores resultados de abril pasado pues, como se advierte con el principal tributo, el IVA pues sólo superó al del mismo mes en 2016 por un exiguo 25,6%, resultado influido negativamente por un muy bajo incremento de lo recaudado por este concepto por la Dirección General de Aduana (+12,5%).

Los Aportes Personales y las Contribuciones Patronales han sido las que exhibieron un nivel más acorde con sus antecedentes pues hicieron lo propio en ponderables 31,5 y 35,8%, respectivamente; pero no se puede decir lo mismo del impuesto a las Ganancias, cuya suba interanual fue de 27,7%, también debido a que lo recaudado por medio de la Aduana, registró una evolución interanual negativa de -2,5%. Con una contracción relativa se ubicó, como también es habitual, el Impuesto a Créditos y Débitos en Cta.Cte., que suele ser un indicador valioso, pero en esa oportunidad sólo se elevó 21,6%. El impuesto a Bienes Personales, nunca de gran significación, la ha perdido mas aún pues lo hizo en apenas +19%. Tales menguados rendimientos se reflejan en la triple distribución interjurisdiccional pues la Administración percibió por dicho mes $73.441,5 millones, cifra que supera la respectiva del año precedente en un harto escuálido +9,8%, que debió generar muy serias dificultades para atender los gastos que siguen manteniendo un sostenido ritmo de crecimiento.

Las “novedades” que aparecieron en abril

Una idea de lo acontecido puede surgir de advertir que, sumados los cuatro meses, la Nación -pese al “bajón” de abril- mantuvo un aceptable nivel pues dichos ingresos subieron +33,8%; aun así los funcionarios arguyen que se vieron obligados a incrementar el endeudamiento en moneda extranjera mediante un muy crecido cuan problemático sobreendeudamiento en el exterior, casi duplicando en los pocos meses de 2017 la deuda externa preexistente. Lo más preocupante al respecto es que esos fondos adicionales fueron afectados a atender crecidos gastos de consumo y no a inversiones. Si esta inadecuada y muy poco aconsejable modalidad se mantiene, como ya sucedió en otras épocas, llevará irremisiblemente a una situación de default (debe recordarse el no tan lejano período 1999/2002) que, sin dudas, arrastraría a todos los sectores y jurisdicciones, causando un duro cuan penoso retroceso en el nivel de vida.

Todavía es posible evitar entrar en ese virtual laberinto sin salida pero ello requiere la convicción y voluntad del Gobierno nacional para corregir con urgencia sus múltiples errores y encauzar más racionalmente su gestión. De insistir en la línea adoptada hasta ahora, los pronósticos deben advertir la peligrosa proximidad del abismo. La imaginable preocupación que debe reinar en muchos ministerios y reparticiones federales, obviamente, se suma a las crecientes dificultades de la población para atender todas sus necesidades. Al perder poder adquisitivo en amplias franjas de las denominadas “clases medias”, se advierte un significativo incremento en el uso de tarjetas de débito o crédito. Ello explica que la AFIP haya intervenido, creando algunos estímulos para que esta modalidad de pago se generalice, haciendo obligatoria la aceptación; además de sancionar a los titulares proveedores de bienes y servicios. Esto opera como un paliativo pero en un plazo relativamente corto pues el crédito que viabiliza reconoce límites muy circunscriptos.

El mensaje que aporta la realidad de mayo

Los ingresos tributarios de dicho quinto mes del año, confirman la tenencia descendente general pues sólo se incrementaron en 21% mientras que, en el mismo lapso, el índice inflacionario fue de 27,5%; razón por la cual, a valores constantes, hubo un notorio retroceso. En el total de $206,1 miles de millones recaudados en ese mes, se debe distinguir que el IVA correspondiente a ventas internas en términos interanuales creció 35,3% pero por influencia negativa de las escasas exportaciones y lo reintegros que totalizaron $1.400 millones lo hicieron disminuir y por ello la Tesorería lo que percibió supera al respectivo ingreso del año precedente en sólo 30,5%. El impuesto a Créditos y Débitos en Cta. Cte. lo hizo en 30,5% y el total de Aportes Personales sumado a las Contribuciones Patronales con 27,9% se han mantenido con índices muy semejantes de aumento interanual; siendo sendos instrumentos que también lograron superar aunque levemente, el ritmo inflacionario interanual.

Por el contrario, los Derechos de Exportación disminuyeron en -14% como consecuencia de la notoria disminución en materia de embarques por parte de los grandes exportadores que han optado por retener en sus depósitos soja y maíz a la espera de una devaluación, la cual que no disimulan en promover por todos los medios a su alcance; mientras los de Importación subieron en semejante medida +14,6% pero, expresados a valores constantes, también han sufrido una evidente caída. El titular de AFIP sostuvo que “no hay que esperar niveles de variación más bajos porque el ritmo inflacionario”; según él, “se estaría desacelerando en forma significativa”. En cuanto al impuesto a las Ganancias, se hace muy notorio su marcado retroceso pues sólo se han percibido $52,3 miles de millones, que implican una variación interanual de 18%, y muy similar al acumulado de cinco meses con 18,8% y ello ha incidido en las finanzas nacionales pues tradicionalmente había registrado siempre un aporte superior a 22% del total.

Su actual situación en baja no es sólo consecuencia de menores ingresos y/o ganancias de personas y empresas sino por una habitual consecuencia en las nueve veces que se legisló un “blanqueo” desde 1956 a la fecha. Es que este tipo de “sinceramiento”, como le agrada llamarlo al precitado funcionario, no es oportuno que se otorgue cuando no ha vencido el plazo para cancelar el saldo correspondiente al ejercicio precedente que corresponden a los contribuyentes personales y una parte de lo devengado por los resultados de las empresas que cierran sus balances en diciembre. Pero ello debe haber sido una vía para hacer aparecer reducidas las utilidades reales y gravables correspondientes al ejercicio 2016. Resulta altamente probable que hayan declarado en esta forma cifras importantes que correspondían al resultado del año, generando una significativa economía a ciertos grandes contribuyentes que tienen mucha experiencia en lograr fuertes disminuciones en sus obligaciones fiscales con muy escaso riesgo en circunstancias como ésta.

Las enseñanzas que sumó junio

El total ingresado en este mes, que coincide con el vencimiento de las obligaciones derivadas del Impuesto a las Ganancias de las personas físicas, fue aceptable, pues ascendió a $226,6 miles de millones que implica un incremento interanual de 29,8%. De esta forma durante el primer semestre del corriente año ingresó, por todo concepto, $1.216,5 miles de millones que resulta superior a un año atrás en +30,7%. No obstante se detecta una tendencia levemente descendente que el total del mes inmediato anterior. Se trata de un mes especial en que el IVA no es el instrumento tributario que lidera la recaudación, dado que los $62,1 miles de millones fueron muy levemente inferiores a lo correspondió al impuesto a las Ganancias que -debido a la motivación ya expuesta- aportó $62,1 miles de millones.

En cuanto a Aportes Personales y Contribuciones Patronales ascendieron, en conjunto, a $52,5 miles de millones que incluyen las correspondientes al primer medio aguinaldo. Después de estos tres principales instrumentos aparece en cuarto término, pero muy lejos de aquellos, el impuesto sobre Créditos y Débitos en Cta. Cte. con $14,4 miles de millones al que siguen los tributos específicos al Comercio Exterior, que -sumados- totalizaron $11,2 miles de millones. Si optamos por evaluar el total del semestre se aprecia que el IVA es líder absoluto pues surge con $347 miles de millones; luego aparecen muy cerca por Aportes Personales y Contribuciones Patronales con $325,2 miles de millones; seguido -bastante distanciado- en tercer término por el impuesto a las Ganancias con $255,8 miles de millones. La distribución interjurisdiccional adjudicó a la Tesorería de la Nación $506,2 miles de millones (28,5%) que no le permite encarar adecuadamente la eliminación del déficit; mientras en segundo término surgen las remesas por Coparticipación al conjunto de provincias con $345,7 miles de millones (31,4%) y, en último término, las Contribuciones de Seguridad Social que receptó $323,5 miles de millones (33,1%).