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Las fotos de los niños en la web

Por Matías Altamira *  - Exclusivo para
Comercio y Justicia

Por Matías Altamira * - Exclusivo para Comercio y Justicia

Por Matías Altamira

Las tecnologías de comunicación van permitiendo compartir momentos personales como de terceros con grandes amigos, pero si se involucra a niños la cuestión pasa a ser sensible.
Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y demás redes sociales vinculan a las personas con grandes amigos, no por su tamaño o calidad sino por la cantidad, y en esa multitud no se puede aseverar conocer realmente a cada uno.
Un relevamiento en Estados Unidos indica que 92% de los chicos tiene presencia en Internet antes de cumplir dos años de edad, que en el caso de Europa es de 73%, incluyendo las ecografías (33%) y fotos que diariamente publican los padres. Aunque sólo 33% de las 2.200 madres entrevistadas subieron fotos del recién nacido, siendo los amigos y familiares de los padres los responsables de las imágenes restantes que aparecen en la web, quienes se tomaron la libertad de compartirlas, lo que dificulta su posterior eliminación.
Al ser tan fácil copiar y republicar fotografías, los familiares, amigos y amigos de amigos de los familiares comentan y diseminan la foto del recién nacido o cumpleañero en la web, sin control ni responsabilidad alguna, migrando de la inocencia a la negligencia.

Tampoco se puede ir al otro extremo de prohibir la relación interpersonal a través de estos canales de comunicación, por lo que es importante evaluar algunos aspectos: 1) dónde se difunde la fotografía y quiénes la pueden visualizar; 2) la naturaleza de esa fotografía, es decir en qué situación aparece el fotografiado -si podría generar algún malestar a la persona-; 3) cuánta información provee esa fotografía, como dónde vive, a qué colegio asiste, quiénes son sus amigos -entre otra información adyacente que pudiere permitir generar un perfil del fotografiado-.
Además, antes de compartir imágenes es recomendable entender los términos y condiciones de la red social donde se subirán, porque normalmente el usuario la autoriza a realizar cualquier acción con esa fotografía; luego, familiarizarse con los parámetros de privacidad que se pueden fijar, para compartir esos momentos exclusivamente con aquellas personas que se lo merecen; apenas tome conocimiento que un familiar o amigo subió una fotografía de su hija/o, advertirle que tome los mismos recaudos; evitar cualquier información que la torne identificable -como colegio, dirección, datos personales y ubicación geográfica; entre otros diversos parámetros-.
Como en la mayoría de las situaciones, “todo empieza por casa”, y en este caso, quien se encuentra en la mejor posición para proteger la privacidad es uno mismo.