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La incertidumbre política no impide alcanzar nuevos máximos en los mercados

Merval

Por Iván Petrini*

Finalizó el quinto mes del año con los principales índices bursátiles internacionales alcanzando máximos históricos.
El rally del mercado americano que comenzó luego de la victoria de Donald Trump en las elecciones de noviembre pasado aún no ha terminado. Los inversores parecen no querer desarmar sus posiciones pese a la demora en la agenda de reformas prometidas por el actual presidente, que se acentúan cada vez más.
Los principales ratios de valuación de las empresas que componen el índice S&P 500 se encuentran en niveles elevados en términos históricos, pero las expectativas de mayores utilidades empresariales prevalecen aún por sobre los precios. Los datos de crecimiento del país de Estados Unidos son decentes. La segunda revisión del PBI del primer trimestre, que se divulgó la semana pasada, mostró una ligera alza con respecto a la primera revisión, y una variación de 1,2% frente a 0,7%. Existen algunos indicios de que en este segundo trimestre la economía recuperará velocidad ya que la producción industrial presentó importantes mejoras en abril. Este moderado nivel de crecimiento y el retraso en la agenda de Trump han disminuido las expectativas de inflación llevando las tasas de los “treasuries” de 10 y 30 años a niveles de 2,2% y 2,8%, respectivamente, alejándose de los máximos alcanzados en marzo. En lo que respecta a las tasas de corto plazo, la mayoría de los analistas prevé dos subas en los tipos de interés de la Fed. Las subas previstas son de 25 puntos básicos para junio y 25 puntos adicionales para diciembre. Pero lo que inquieta a los inversores -que es más difícil de pronosticar- es la magnitud de la ya anunciada reducción de la hoja de balance de la Reserva Federal. Se estima que en septiembre, la entidad presidida por Janet Yellen dejará de intervenir en el mercado de bonos al no renovar los vencimientos de capital de sus tenencias. La magnitud de la reducción de las inversiones puede imprimirle volatilidad a las tasas de largo plazo, con posible impacto en los mercados de renta variable de bonos emergentes.

Mientras tanto, en Brasil, los recientes acontecimientos políticos le añaden riesgos a la mejora en su economía. La crisis política se disparó justo cuando el Congreso empezaba a tratar varias reformas para ordenar las cuentas públicas y cuando los datos económicos empezaban a mostrar mejoras. El vecino país presentó datos de crecimiento para el primer trimestre que indicarían que dejó atrás una recesión de dos años pero, por el otro lado, dejó la presidencia en la cuerda floja, lo que pone en jaque la recuperación. Las reformas económicas encaradas por el presidente Michel Temer y su equipo no parecen tener continuidad en otros miembros del Congreso.
A pesar de esto, en el plano de los mercados, la devaluación de 7,76% del real y la baja de 10,47% del Bovespa el día cuando se conocieron las escuchas del escándalo, quedaron atrás. El exceso de liquidez mundial y la alta complacencia al riesgo que se observa por estas semanas hicieron a los inversores olvidar por ahora estos episodios. La curva de renta fija brasileña no acusó gran impacto.

En Argentina, la situación no desentona con la del resto del mundo. Un ratio de Price Earnings de 27,50 del índice Merval, alcanzando su nivel máximo histórico, claramente refleja el acople que hay con el resto de los mercados y las expectativas en la economía local. El optimismo por el país, principalmente de inversores extranjeros, genera un continuo flujo hacia activos argentinos y la tendencia alcista se mantiene. Por su parte, junio es un mes decisivo para el futuro de los activos financieros argentinos. El día 20 se conocerá si el país deja de ser un mercado de frontera y pasa a ser considerado mercado emergente. Y el 24 de este mismo mes es la fecha límite para la presentación de las listas de las elecciones legislativas, con lo cual las encuestas empezarán a dar indicios de lo que podrá ocurrir el 22 de octubre próximo.
Desde la últimas elecciones presidenciales, el riego país descendió casi 20% con la consecuente suba de precios de los títulos de deuda argentinos. Inversores y analistas se preguntan si es posible que estas subas continúen si no se empieza a vislumbrar una sólida política de reducción del déficit fiscal. Veremos si los próximos meses la pulseada la ganan los flujos o los fundamentals.

*Presidente de Petrini Valores SA