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Guiño al mercado de capitales: el ahorrista se transforma en inversor

Carlos César, exclusivo para Comercio y Justicia.

Carlos César, exclusivo para Comercio y Justicia.

 Por Carlos César*

Dos datos relevantes: a partir del blanqueo de capitales, aumenta a paso firme la participación del inversor minorista en Fondos Comunes de Inversión (FCI) en dólares. En efecto, al cierre de 2016, el mercado de FCI en dólares rondaba US$600 millones; hoy ya se ubica en US$3.000 millones, esto es, se quintuplicó en un semestre. La demanda va dirigida a los FCI en Letes, de alta liquidez y con la posibilidad de rescatar la inversión en 24 horas.
Por otra parte, la semana pasada el Ministerio de Finanzas colocó Letras del Tesoro en dólares (Letes) por US$750 millones, donde nueve de cada 10 órdenes de suscripción fueron de inversores minoristas, cada una de ellas por debajo de US$50.000.

Tanto los FCI independientes como los del sector bancario confirman un crecimiento sostenido en la cantidad de inversores minoristas que deciden invertir en algún producto bursátil, muchos de los cuales provienen del blanqueo. Lo importante del dato es la tendencia y, en particular, el salto cualitativo que esto representa, tanto para el ahorrista que acepta el desafío de transformarse en inversor como para la composición de las carteras de las administradoras.
Para el inversor minorista -que durante años confió sus ahorros al sector bancario o atesoró en una caja de seguridad- decidir armar una cartera de inversiones, diversificar el riesgo y aceptar la posibilidad de mejorar sensiblemente sus rendimientos, representa una muy atractiva bisagra en su entendimiento y visión sobre cómo preservar el capital y darle movilidad a la renta en un mercado más sofisticado, distinto al tradicional.

Pero para que ello ocurra, además de los expresos beneficios que otorgó el Régimen de Sinceramiento Fiscal, es justo reconocer que hubo y hay un notable esfuerzo de docencia y difusión que vienen realizando los bancos y las administradoras independientes de FCI, así como los distintos actores del mercado de capitales (productores, asesores financieros y agentes bursátiles en sus distintas categorías). En este sentido, el inversor minorista que proviene del sector bancario tradicional y que está dando sus primeros pasos en el ámbito de las inversiones bursátiles, entiende ya con más claridad que aquella vieja versión de que el mercado de capitales era exclusivamente para los inversores sofisticados y poderosos ha perdido vigencia; y que la combinación de un buen asesoramiento financiero junto con la decisión personal de explorar alternativas de inversión, permite apostar a mayores beneficios.
Lo anterior me permite afirmar que, así como en 2011 Córdoba hubo un pico histórico de emisiones de Obligaciones Negociables Pyme (algunas de ellas avaladas por SGR) por parte de empresas locales que aceptaron el desafío de sofisticar sus estructuras de financiamiento, todas ellas debutantes en el mercado de capitales; que tal situación fuera el resultado de una etapa previa de fuerte docencia y difusión por parte de nuestra empresa, promoviendo el acercamiento de las empresas pyme al mercado de deuda bursátil; hoy podemos decir con optimismo que hay una tendencia creciente de nuevos inversores minoristas que, del otro lado, apuestan a la sofisticación de sus inversiones con criterio conservador. Todo ello a través de la adquisición de instrumentos de renta fija en el mercado de capitales local, sea en forma directa (administración activa) seleccionando cada activo financiero, o a través de alguna administradora de FCI (administración pasiva), que asegura altos niveles de profesionalismo y atomización del riesgo de inversión.
Es de esperar entonces que, y quizás con alguna dosis de anhelo personal, en la etapa siguiente nuestro mercado de capitales logre el nivel de profundidad y la cuota de maduración necesaria que permitan al inversor minorista, sea a través de los FCI o en forma directa, invertir en instrumentos de renta fija emitidos por pymes, como una forma complementaria de atomizar el riesgo de su inversión y maximizar el beneficio de su portafolio; y por sobre todas las cosas, una valiosa decisión de apostar a la economía real.

* Presidente de Trust Capital SA