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El extraño origen

Por Sergio Castelli* y María Constanza Leiva **

Por Sergio Castelli* y María Constanza Leiva **

 Por Sergio Castelli* y María Constanza Leiva**

En innumerables ocasiones, las grandes empresas se enfrentan con condiciones políticas y económicas que las obligan a hacer ciertas variaciones para mantenerse como líderes del mercado.
Tal es el caso de la popular bebida “Fanta”, cuya historia -si bien hoy todos la conocemos y la relacionamos con la compañía Coca-Cola- se traslada a la Alemania nazi.
En aquellos años, la compañía Coca-Cola operaba en el territorio alemán, conocida como Coca-Cola GMBH, siendo ese país uno de los más grandes seguidores del refresco nacido en los Estados Unidos. Sucede que antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial se vendían cerca de cinco millones de botellas de Coca-Cola anuales, producidas en las 43 fábricas que la marca poseía en Alemania.
El problema llegó en diciembre de 1941, cuando Estados Unidos entro en la guerra, ya que esto generó que las relaciones entre Coca-Cola GMBH y la empresa madre se cortaran, decidiendo ésta dejar de enviar a los alemanes el jarabe con el que se fabricaba la famosa bebida.
Frente a ello, los empresarios alemanes se encontraron imposibilitados de fabricar la gaseosa, por lo cual, el director de Coca-Cola GMBH, Max Keith, decidió crear una nueva bebida que permitiera continuar con el negocio.
Comenzaron a probarse diferentes combinaciones para crear una nueva bebida que alcanzara ventas similares a las de Coca-Cola y -tras varios intentos- se consiguió obtener una bebida con sabor a fruta.
Pero aún faltaba algo no menos importante, el nombre.

Según Keith, debía ser impactante y fácil de recordar, para llegar al corazón de los consumidores. Por ello, propuso un concurso entre sus empleados para decidir cómo llamar a esta nueva bebida, manifestando que dejaran volar su imaginación y fantasía para encontrar el nombre adecuado.
Y así fue como Joe Knipp, un veterano vendedor, reflexionando sobre estas indicaciones, propuso la denominación “Fanta”, derivándola de la palabra “Fantasie” (“fantasía”, en alemán).
La idea cautivó a los directivos. Y así la marca quedó registrada, creándose -además- una botella de diseño exclusivo, y la maquinaria se puso de nuevo en marcha.
El nuevo refresco fue un éxito rotundo y en 1943 se vendieron tres millones de botellas.
Después del final de la guerra, Coca-Cola decidió investigar el posible colaboracionismo de Keith con el régimen nazi. Y al comprobar que el antiguo responsable de la compañía no había apoyado al régimen, se decidieron por comprar Fanta e iniciar la exportación a los Estados Unidos. Estaban ansiosos de que todos probaran este original refresco, el cual había nacido gracias a que ellos, un día de 1941, dejaron de exportar jarabe de Coca-Cola a Alemania.

* Agente de la propiedad industrial. ** Abogada

 

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