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Capacidades blandas: ¿qué beneficios aportan a mi empresa?

equipo de trabajo

Por  Servicio de Empleo Amia

A diferencia de los conocimientos duros, que brindan soluciones a problemas técnicos, desarrollar nuestras “habilidades blandas” nos ayudará a mejorar nuestras relaciones interpersonales, tanto dentro como fuera de la empresa. También nos permitirá conducir eficientemente un equipo de trabajo, afrontar conversaciones complejas y, en definitiva, manejar exitosamente nuestros vínculos en la empresa.
En un contexto de alta rotación laboral y de gran desarrollo tecnológico, las habilidades blandas como la empatía, el trabajo en equipo, la resolución de conflictos, la colaboración y la comunicación están siendo cada vez más valoradas por los directivos de las grandes y medianas empresas.
Según un informe de la consultora CareerBuilder, 62% de los empleadores considera las capacidades blandas como muy importantes. Sin embargo, una encuesta del diario The Wall Street Journal, publicada en La Nación, indica que “89% de los ejecutivos consultados tiene dificultades para encontrar personas con estas cualidades”.

Este tipo de habilidades se vuelve crucial sobre todo en época de crisis dentro de la empresa. La mayoría de las veces, las situaciones críticas no se resuelven solamente de manera técnica sino que requieren de cuestiones interpersonales y adaptativas que permitan resolver los inconvenientes y sortear los obstáculos.
Es por eso que las capacidades blandas han ido adquiriendo cada vez más importancia en el mundo de los negocios. Al mejorar las relaciones laborales de manera vertical y horizontal, integran a todos los miembros de un equipo y generan un ambiente de comunicación, cooperación y respeto, incidiendo directamente en la ejecución efectiva de un proyecto.

Habilidades positivas
Según la licenciada Jimena Varela, coordinadora del área de Capacitación a Empresas del Servicio de Empleo AMIA, “muchas empresas y organizaciones tienen en cuenta sólo los conocimientos técnicos para promover a sus empleados a un puesto de mayor jerarquía y se olvidan de las habilidades blandas. Es indispensable que un futuro gerente o jefe sepa liderar un equipo, dar feedback (positivo y negativo), evaluar y coachear a sus empleados; y todas estas habilidades raramente se tienen en cuenta a la hora de un ascenso. Y luego vienen los dolores de cabeza”.
Si bien muchas de las capacidades blandas son innatas, también pueden ser desarrolladas mediante capacitación y entrenamiento. Las empresas pueden optar por una capacitación o entrenamiento formal para sus empleados, haciendo una previa detección de las necesidades de cada uno.
Trabajar las habilidades blandas implica pasar de un paradigma del “jefe” al del “líder”, es decir, formar profesionales flexibles, creativos, persistentes, que resuelven problemas y que ayudan a quitar los obstáculos que se presentan y que sean firmes cuando sea necesario. Según Varela, “las empresas de a poco se están dando cuenta de que las habilidades blandas son imprescindibles y que el dinero que se utiliza en capacitación es una inversión y no un gasto. En mi experiencia en capacitación de empresas, las temáticas más solicitadas por éstas están vinculadas con el liderazgo y conducción de equipos de trabajo, la comunicación y resolución de conflictos mediante la palabra y la negociación”.
Además de mejorar el clima laboral de la empresa, entrenar a los empleados en las capacidades blandas “aumenta la productividad y la retención 12%, lo que da una ganancia de 256% sobre la inversión”, según un estudio de la Universidad de Michigan.
Así, el entrenamiento de las capacidades blandas representa no sólo beneficios para el ambiente laboral sino que estos mismos se traducen, a su vez, en beneficios económicos para las empresas.